26

2006 Words

Lo primero que siento al despertar son unos brazos rodeando mi cintura, cuyo dueño duerme plácidamente a mi lado. Es tan lindo, pero tan idiota. Estiro mi brazo hasta la mesa de noche y tanteo en la oscuridad hasta encontrar mi móvil, observo la hora tres y treinta de la madrugada. Es hora de darle su merecido a este imbécil. Como puedo me libero del agarre de Austin y me incorporo en la cama, él arruga su ceño por el movimiento, pero al fin se da la vuelta y queda en posición fetal. Eso estuvo cerca. Busco por toda la habitación mi vestido con la ayuda de la luz del teléfono, pero no lo encuentro, luego recuerdo que quedó tirado en la cocina y por mi descuido no lo traje conmigo. Bajo silenciosamente las escaleras y me encamino a la cocina. Dios, que desastre de cocina. Y eso

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD