Capítulo 11: ¿Cita?

2006 Words
Cuándo Derek me dijo que teníamos que hablar, lo miré rápidamente a los ojos, sintiéndome alarmado, aun cuando sabía que no había hecho nada malo. Por supuesto que Derek mandó a llamar al mayordomo para que limpiaran el desastre que había causado Martín, mientras que a su madre y a mí, nos dirigió hasta el despacho donde anteriormente estaba con sus ministros. Ya estando allí, su madre rápidamente se victimizaba, diciéndole que ella no estaba en edad para soportar las travesuras de un niño, casi buscando golpear el lado empático de Derek, quién nos miraba en un completo silencio. Al principio, escuchó a su madre y luego le repitió que no podía volver a echarme, incluso añadió que si la volvía a escuchar gritándole a su hijo la castigaría, puesto a que, según Derek, los únicos que podían regañarlo era él y yo. También añadió que había varias cosas que no le gustaba de su parte, centrándose en la toma de decisiones que estaba afectando a la servidumbre del castillo, por lo mismo, inesperadamente nos dijo que yo tomaría su lugar. Eso no era algo que esperaba oír, me quedé boquiabierto mientras su madre le aseguraba que eso no era una buena idea, sobre todo porque yo era de otro castillo y para variar, no tenía ningún lazo con ellos. Derek me estaba dando el liderazgo de una reina, lo que significa que podía encargarme de todos los temas administrativos del castillo, aquellos que él no podía realizar debido a que estaba ocupado con otras cosas. –Esa labor deberías dársela a una de tus esposas, no a un extranjero que está de visita– le decía su madre con enfado. –Harry es prácticamente un padre para mi hijo, así que tiene todo el derecho de ser considerado parte de la familia. –No seguiré hablando de esto, ¡es sin duda insólito! –dijo su madre marchándose completamente molesta, dejándome a solas con Derek. Él me miró y se acercó, mientras que yo lo miraba directamente a los ojos, sin lograr comprender su decisión. Cuándo quise preguntar las razones de su decisión, él me besó haciéndome olvidar lo que deseaba decir. Ha pasado una semana desde que nos tocamos por primera vez, aunque si nos hemos besado en diversas ocasiones, cuándo conseguimos quedarnos a solas. Yo envolví mis brazos alrededor de su cuello, disfrutando de sus labios, creyendo que hoy sería el día en el que sobrepasaríamos nuestras acciones. Fui dejándole ver mis intenciones, inclusos dirigí mi mano hasta su entrepierna, sólo que él me detuvo dejándome aún más desconcertado. –Quieto– me dijo con diversión– no te llamé para eso. –¿Entonces? –pregunté. –Te quiero llevar a un sitio– anunció con alegría. –¿Con Martín? –pregunté imaginando que sería divertido salir de paseo nuevamente. –No...– respondió deslizando su mano por mi mejilla– pensaba en algo más íntimo, quizás podamos llevarlo a la próxima. –¿Sólo tú y yo? –pregunté, por lo que rápidamente asintió– ¿cómo una cita? –añadí queriendo molestarlo, aunque nuevamente asintió, lo que me hizo sentir avergonzado. –¿Quieres? –me preguntó buscando una confirmación. –¿Tengo opción? –pregunté como respuesta, tratando de ocultar mi nerviosismo y hasta mi timidez. No esperaba que Derek quisiera tener una cita conmigo, principalmente porque yo pensaba que no era esa clase de hombres que organizan citas ni veladas románticas. No sé dónde piensa llevarme, aunque seguramente estará ambientado para una ocasión romántica. Él sonrió frente a mi pregunta, incluso me besó añadiendo un "No" que me hizo sonreír. Derek pensaba llevarme sí o sí, por tanto, no podía evitar sentirme curioso. Por supuesto que me dijo la hora en la que saldríamos, por lo mismo, opté por alejarme para prepararme. Quería verme bien, incluso deseaba dejar todo organizado para que los sirvientes hicieran dormir a Martín en mi anuencia. Nosotros seguramente regresaríamos bastante tarde, así que tenía que dejar todo previsto para que Martín estuviese bien, incluso le pedía expresamente que no dejaran que la madre de Derek se le acercara. Una vez hecho esto, me di un largo baño con aceites aromáticos, queriendo oler bien, incluso pensé en si debía preparar mi agujero, lo que me hizo sentir avergonzado de sólo pensarlo. Antes no tenía que hacer esto, aunque ahora no tenía opción, por tanto, aproveché de preparar mi agujero mientras me sentía avergonzado por sentir placer en el proceso. Quizás no pase nada s****l, pero deseaba creer que tendríamos una noche apasionada y que nos gustaría por igual. Ya para cuándo fue el momento de marcharnos, Martín entre lágrimas me pedía que lo lleváramos, añadiendo también que se comportaría y que sería un buen niño. Me dio muchísima pena no traerlo con nosotros, de hecho, el cargo de conciencia me estaba matando, ¡Él estaba llorando! Sé que no puedo centrarme sólo en él, pero igualmente no puedo evitar sentirme mal por dejarlo en el castillo. Mientras permanecíamos en el carruaje, miraba a Derek casi con agobio, sintiéndome nervioso por alejarnos más de lo que esperaba. Nosotros llevamos mucho tiempo en el carruaje, era incluso desesperante, por lo mismo, para evitar ponerme más nervioso y de paso, para dejar de pensar en Martín, opté por besarlo. Nos besamos muchísimo, eran dados con ternura, ninguno de los dos sobrepasaba la intensidad del beso, aunque cuándo estábamos en medio de una pequeña batalla, el carruaje se detuvo y nos anunciaron que ya habíamos llegado. Yo fui el primero en bajar, sin entender qué era aquello que veríamos, puesto a que estábamos en medio de un pueblo totalmente normal. Derek habló con los guardias, al principio desinteresadamente oía la conversación, hasta que anunció que nos iríamos. Nos fuimos sin los guardias, ambos en un caballo diferente a un sitio que seguramente estaría oscuro. El cielo estaba oscureciéndose, así que Derek aceleró los pasos de su caballo, obligándome a imitar su acción. Claro que, cuando llegamos al lugar, mis labios rápidamente formaron una sonrisa tras conseguir ver la playa. Había una mesa cubierta con un largo mantel de color blanco, bajo la luz de varios faroles que colgaban de palmeras que naturalmente creaban una especie de círculo. Como las velas no iluminan lo suficiente, había farolas extras que rodeaban la mesa, creando un círculo donde también había pétalos de rosas. El ambiente era muy bonito, además sobre la mesa se encontraba nuestra cena, junto a lo que parecía ser una jarra con alcohol. Yo me acerqué sintiéndome un poco tímido, Derek me abrió el asiento y poco después se sentó a mi lado, esperando a que le diera mi opinión. –Es bonito– comenté mirando a mi alrededor mientras mordía mi labio inferior– agradécele a los sirvientes de mi parte. –No lo hicieron ellos– me aseguró– lo único que no fue creado por mí, es la cena. –hm... no lo sé– dije viéndolo con desconfianza– parece demasiado elaborado como para que lo hayas creado tú. –Me ofendes– dijo haciéndome reír. –Bueno, si lo has hecho tú, entonces dime, ¿cuántos faroles hay? –Atados en las palmeras, 9, antorchas, 6, faroles de mano, 14 y 7 macetas– me respondió. Yo fui contando cada luz que veía, confirmando sus palabras en el proceso. Me cuesta creer que haya preparado todo esto, aunque por lo que sé, horas antes de aquel incidente con Martín y el poni, Derek salió. Supongo que la única ayuda externa que recibió, fue prender las luces para mantener iluminado el lugar antes de que nosotros llegáramos y de paso, traer la cena. –Voy a fingir que te creo– le dije haciéndolo reír por mi desconfianza. –Será mejor que cenemos– propuso. –Está bien– dije queriendo destapar mi plato– espero que no sean mariscos– añadí viendo cómo rápidamente me detenía. –¿Por qué? –preguntó. –No me gustan– respondí riendo. –Oh...– soltó haciéndome reír el doble. Derek actuaba como si realmente lo fuera, de hecho, no me dejaba destapar mi cena. –¿Son mariscos? –pregunté mirándolo a los ojos. –No lo sé, le dije al cocinero que nos sorprendiera, pero ahora que lo pienso, es posible que quisiera preparar algo relacionado con el mar...– comentó preocupado. –Bueno, nos podemos comer el postre– sugerí, mientras que él alejaba sus manos de la cubierta de metal que mantenía mi plato protegido, por ello, cuando alejó su mano queriendo ver el postre, aproveché de destapar mi cena, alarmándolo en el proceso. Derek soltó un suspiro aliviado tras ver que, en realidad, era carne y no pescado, algo que nuevamente hacía ver esta cena como "perfecta" Por otro lado, aquello que antes creí que sería alcohol, terminó siendo jugo de naranja, además debido al frío del ambiente, se mantenía a una temperatura refrescante. Me estaba gustando mucho esta cena, principalmente porque todo estaba delicioso, además la charla que teníamos era igual de increíble. Nos estábamos conociendo un poco más, hablábamos con total confianza y hasta nos reíamos, compartiendo un agradable momento donde también hubo besos. Más tarde, cuándo acabamos de cenar, él me llevó hasta otro sitio donde había unas mantas y cojines, unas que eran rodeadas por unas cuantas velas, aunque a comparación con las otras, estas no buscaban crear demasiada iluminación. Alumbraban lo justo y necesario, mientras que nosotros estábamos recostados en el suelo, bastante apegados, mirando un hermoso cielo lleno de estrellas. No puedo explicar con palabras la hermosura de la noche, parecía que toda esta velada era perfecta y que los Dioses se habían alineado a su favor. –Es sencillamente hermoso– comenté recostando mi cabeza en su pecho. –Sí, aunque...– dijo buscando mis ojos. –No digas nada cursi– le pedí riendo, algo que él también hizo. –Iba a decir que está haciendo frío, no quisiera que te enfermaras. –Ah...– solté fingiendo decepción– pensé que ibas a decir que la noche no estaba tan hermosa como yo. Derek carcajeó, mientras que yo acomodaba mi cabeza en su bíceps, para así buscar su mirada que, tras encontrarse con la mía, se iluminaba. Él se veía feliz, ambos estábamos disfrutando de este momento, aunque ninguno de los dos hablaba sobre aquel sentimiento de bienestar que nos envolvía. Era una noche especial, todo marchaba perfecto, incluso tras quedarnos en silencio, nos fuimos acercando poco a poco hasta conseguir darnos un dulce beso. Ya había olvidado lo bien que se siente estar con alguien que te gusta, aunque confesar aquello era demasiado vergonzoso, por lo mismo, lo callaba del mismo modo en el que él lo hacía. Hablar sobre sentimientos amorosos creo que es demasiado apresurado, aún debemos conocernos un poco más y definir qué es lo que realmente buscamos del otro. Por supuesto que, no tengo prisa por describirlo, en realidad, me gusta ir poco a poco, o al menos en el ámbito de sentimientos, ya que obviamente quiero sobrepasar todas las barreras cuando se trata de intimidad. Intenté sobrepasar los besos, él al principio me aceptó dejándose llevar, pensé que por fin nos tocaríamos con mayor lujuria, sin embargo, cuándo lo intenté, Derek nuevamente me detuvo. –Ahora no...–susurró sobre mis labios. –Pero quiero...–traté de decir, sin embargo, él me silenció con un beso. –Quizás a la próxima– me dijo mientras yo lo miraba un poco enfadado. No me duró demasiado, ya que terminé sonriendo como idiota tras ser acortejado por él, además me acariciaba dulcemente, haciéndome olvidar que estaba caliente. Bueno... el sexo no lo es todo, además debo aprender que no me puedo enamorar de las personas sólo porque el sexo es increíble. Necesito ser paciente y aprender a enamorarme en un ambiente más romántico. Es cosa de tiempo, de todos modos, me gusta esta nueva forma de amar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD