El pequeño príncipe se esforzó muchísimo en hacer todos los deberes que tenía pendientes, de hecho, hasta quiso estudiar sólo porque deseaba salir con su padre a cabalgar.
Intenté acercarme a su despecho durante la tarde, aunque estaba en una reunión y luego siguió otra, ¡estaba ocupado!
Si bien quiero hablar con él, no puedo interferir en las reuniones que involucran decisiones importantes que ayudarán a recuperar la estabilidad de su reino.
Si bien varias cosas han mejorado, aún hay otras que siguen requiriendo su atención.
Pensé esperar hasta las ocho, me dijeron que a esa hora terminaría la última reunión, por ello, le di de cenar a Martín, lo ayudé en su baño, le ayudé con su pijama y lo arropé, mientras él con emoción me hablaba sobre lo fantástico que sería salir a cabalgar.
Es obvio que será dentro del castillo, en la parcela que está cerca del muro, allí tienen mucho espacio para andar a caballo y de paso, nos aseguramos de que esté a salvo.
Podía notar su emoción por la situación, todas sus esperanzas estaban puestas en mí, así que deseaba hablar cuanto antes con Derek.
Lastimosamente su reunión parecía ser interminable, los guardias que custodiaban la entrada a su despacho me aseguraban que no podían darme acceso, debido a que era una orden del rey, sin embargo, como sentía que quizás estaría bebiendo, opté por usar mi papel de "Jefe" para abrir la puerta, viéndolo sentado en la cabecilla de aquella larga mesa, mientras sus ministros hablaban y reían, demostrando que la reunión ya había terminado.
–Hablemos– le dije viéndolo directamente a los ojos.
–Ahora mismo estoy cansado– me aseguró.
–Es sobre Martín– le dije viendo como dejaba salir un suspiro cansado y miraba a sus ministros para qué se retirarán, añadiendo también que "Dejarían los tragos para otro día"
Mi descontento con la situación era evidente, por ello, miraba a sus ministros con enfado, quienes bajaban la cabeza y se apresuraban en salir.
Cuándo los guardias cerraron las puertas, un incómodo silencio se formó mientras yo me acercaba y me sentaba a su mano izquierda.
–¿Qué ocurre con Martín? –preguntó cortando el silencio.
–Quiere que lo lleves a montar– respondí.
–No puedo– dijo rápidamente– llévalo tú.
–¿No quieres o no puedes? –pregunté mirándolo con enfado.
–No puedo– respondió mirando en otra dirección.
–Si irás– le dije ganándome rápidamente su mirada.
–Ya te dije que...
–Derek ¡han pasado tres años! –le chillé– Tu hijo no tiene la culpa de lo que ocurrió.
–Nunca dije que la tuviera– me dijo tratando de irse, pero yo rápidamente me puse por delante.
–¡Ni siquiera quieres pasar tiempo con él! –le insistí– en su cumpleaños, ni siquiera te dignaste en saludarlo.
–Envié...
–¡Él no necesita cosas! –lo interrumpí antes de que me dijera que envió obsequios– él te necesita a ti– añadí mirándolo directamente a los ojos, mientras me sentía muy enfadado.
–Ya te dije, no puedo –repitió.
–¿No tienes tiempo para estar con tu hijo, pero si para beber? –lo cuestioné.
–No cruces la línea, Harry– me dijo viéndome fijamente, casi de un modo fulminante.
–¿Sabes cuál fue su deseo de cumpleaños? –le pregunté, aun cuando sabía que no sabría responder– que su padre lo quisiera.
Derek apretó la mandíbula, manteniendo sus ojos centrados en los míos, aunque sabía que deseaba irse.
–Si realmente amaste a mi amigo, asegúrate de cuidar de su hijo– le dije queriendo golpear donde más le dolía–él lo adoraba y si te viera ahora mismo, seguramente estaría muy decepcionado de ti.
–Cállate– me ordenó.
–¿Qué esperabas? ¿Que yo te tratara como el resto? A mí no me importa que mis palabras te afecten, todos te besan los pies con tal de que no caigas nuevamente en depresión y que te ahogues en alcohol día tras día– le fui diciendo, notando claramente como estaba en su límite– lo que pase contigo me importa una mierda, sin embargo, tu hijo necesita de ti y aún cuándo cubro tu falta de paternidad, él quiere recibir un mínimo de afecto de tu parte.
Podía notar cuan furioso estaba, sin embargo, en vez de responderme, simplemente se alejó, huyendo de mi lado para así dejar de escucharme.
Yo sé qué mis palabras lo afectarán, aunque quiero pensar que será para bien y que al menos, recapacitará un poco, o eso espero, porque si no consigo que lleve a Martín a montar, el pequeño estará muy triste y lo peor es que lo ocultará detrás de una sonrisa del mismo modo que hacía Tyler.
No soy un experto y no sé cómo hacer que deje de beber, aunque supongo que simplemente necesita que alguien lo detenga.
Sé que dije que no me importaba, pero mentí, si me importa su seguridad, justamente porque si él muere, Martín quedaría solo, rodeado de personas que lo detestan y con su corta edad, no podría gobernar.
Seguramente gobernaría uno de los hermanos de Derek, quienes quizás podrían lastimarlo para que jamás cumpla 18 años, puesto a que, tendrían que regresarle la corona a su legítimo rey.
Supongo que lo mejor ahora mismo es esperar y darle espacio a Derek para que recapacite, si no lo hace, entonces tendré que recurrir a otras medidas...
A la mañana siguiente, me desperté temprano y me acerqué a su habitación, pensando en que seguramente estaría con resaca, aunque curiosamente no estaba en su habitación, ni siquiera en el despacho.
Invertí bastante tiempo buscándolo, llegué incluso a creer que se había alejado del castillo simplemente para no pasar tiempo con su hijo, sin embargo, cuándo me acerqué a la habitación de Martín, queriendo despertarlo, pude oír su adorable risa en el jardín.
Salí casi al instante, notando como Derek estaba con él y lo ayudaba a montar un poni, mientras la felicidad del pequeño era evidente.
–¡Mira papi, mi padre me trajo un caballo más chiquito! –me chilló con alegría, alertando a Derek quién se giró para verme, aunque apartó la mirada cuándo mis ojos se encontraron con los suyos.
–No fue tan difícil, ¿verdad? –le pregunté mientras me acercaba con una gran sonrisa.
–Cállate– me dijo haciéndome reír.
–Padre, ya puedo solito– le aseguraba Martín.
–No, aún no estás listo, te puedes caer– le aseguraba.
–No te preocupes, mi papi me salvaría si pasa algo malo– le decía totalmente convencido de ello.
–¿Lo harías? –preguntó queriendo decidir si soltarlo o no.
–Sí, soy mejor padre que tú– dije observando mis uñas totalmente despreocupado.
Derek lo dejó solo, mientras Martín caminaba tranquilamente por el jardín, alejándose un poco mientras nosotros caminábamos detrás de él, vigilando que no se cayera.
Yo deseaba hablarle, me sentía feliz de verlo aquí, cerca de Martín, aunque no sabía cómo comenzar, ya que también quería molestarlo.
–Tienes razón– habló de pronto, pillándome desprevenido.
–¿Con respecto a qué? –pregunté buscando su mirada, la cual estaba pendiente de Martín.
–Eres mejor padre que yo– respondió.
–No es tan difícil, el listón no está tan alto– le dije con diversión, ganándome un instante su mirada.
–También tienes razón con respecto a lo que dijiste ayer– agregó– no tengo tiempo de estar con él, pero si para beber...–murmuró– es difícil, no sé cómo ser un buen padre, he estado dejando esa responsabilidad en tus manos, cuándo ni siquiera es tu responsabilidad.
–No me importa cuidarlo– le aseguré.
–Sí, lo sé– me dijo con una sonrisa– ya no es tan doloroso pensar en Tyler, no bebo porque aún esté enamorado de él.
–¿Entonces? –pregunté frunciendo el ceño confundido.
–No sé cómo dejarlo– confesó– me acostumbré tanto a estar borracho, que ya no sé cómo dejar de beber.
–Entonces déjame ayudarte– dije tomándolo del brazo, deteniendo nuestros pasos– no necesitas pasar por esto solo– añadí viéndolo atentamente a los ojos.
–Está bien– accedió– hagamos esto juntos.
–Por el bien de Martín– dije con una sonrisa, estirando mi mano para darle un apretón de manos que nos hiciera cerrar el trato.
–Por el bien de mi hijo...–añadió estrechado mi mano.
–Nuestro– corregí riendo, a lo que él también respondió mi risa.
Sé que seguramente este proceso será complicado, sin embargo, prometo ayudarlo hasta que ya no necesite de mí. Todo sea por el bien de "nuestro" hijo.