Novatos

1720 Words
“En la academia bandera negra, la derrota no es una opción” esas palabras fueron las primeras que escuché cuando me dieron mi uniforme de recluta, en esta academia es mejor morir peleando, que perder y seguir vivo. Por esa razón la academia permite los duelos de unidades para reforzar el espíritu de lucha, el ganador podrá reclamar lo que desee mientras el perdedor será erradicado. Si la unidad V iba a perder contra la unidad M, teníamos que darlo todo para que los superiores no se den cuenta de nuestras intenciones. “Este es el plan para perder” Yo y los demás miembros de mi unidad nos reunimos para planificar el duelo de mañana. “¿Qué, ese es el plan? Es muy complicado” comenta uno de los nuestros “No solo podemos rendirnos” “solo tenemos que dejar que nos ganen” Mis compañeros estaban confundidos, ninguno de nosotros quería ganar, podríamos rendirnos, podríamos no hacer nada y aceptar la derrota, pero… “Lo lamento, señores, pero así no es como funciona” les expresa Connor con seriedad. “¿Por qué no?” Esa pregunta por parte de uno de mis compañeros era la pregunta que yo ya estaba esperando. “Regla número 33 de la academia Bandera negra, en un duelo de unidades, está completamente prohibido los pactos de derrota” En el reglamento de la academia, no puede haber ningún duelo pactado donde uno de los dos rivales se rinda o simplemente se deje ganar. “Porque en resumen, van haber jueces que juzguen el combate de mañana, si ellos se dan cuenta de que nosotros tenemos intenciones de perder, anularan el duelo y ambas unidades serán sancionadas” Cuando les explique eso a ellos, mis compañeros me dieron la razón, esta academia no acepta las derrotas y mucho menos la que son intencionales, debíamos darlo todo. “Maldita sea… bien, ¿Cuál es el plan?” Habla Anthony con un áspero gemido de molestia. “Connor y yo, hablamos con los superiores y ellos decidieron que el duelo sería captura la bandera” dije… Captura la bandera, es uno de los juegos más fáciles y antiguos del mundo, no sé bien cuál es su historia, pero, incluso de niño lo hemos jugado, el juego consiste en un único objetivo, capturar la bandera de tu enemigo antes de que capturen la tuya, la estrategia es lo que decide la derrota y la victoria. “¿Captura la bandera? Eso es juego de niños” critica uno de mis aliados, “solo tenemos que dejar que la unidad M la tome y perderemos, no es tan difícil” era cierto lo que decía mi compañero, pero en realidad era mucho más difícil que eso. “Sería muy fácil entregarles la bandera, y perder, pero sería tan obvio que los jueces no dudarían en anular el duelo y acusarnos, tenemos que hacer que se vea real” dije mientras tomaba un pequeño mapa dibujado a mano del campo de entrenamiento donde llevaríamos a cabo el duelo. “¿y qué es lo que tienes planeado?” Me pregunta Cooper, uno de los miembros de la unidad. “Es muy simple Cooper, solo tenemos que “casi ganar” y el último momento, simplemente darles la victoria” mi plan era simple, intentar ganar, para en el último segundo perder, así los jueces no sospecharían. “escuchen con atención, el campo de entrenamiento está lleno de lodo, hay zonas que son imposibles de cruzar, solo debemos usar eso a nuestro favor, lo que vamos a hacer, es colocar varias trampas cerca de nuestra bandera, después embocaremos a la mitad de su pelotón y tomaremos la ventaja, cuando las cosas se pongan favorables, iremos por las zonas lodosas donde no podemos movernos, ahí es cuando la unidad M tomara nuevamente la ventaja y ganaran, no perderemos por nuestra culpa, sino por culpa del terreno” Mi plan no era perfecto, pero no tenía que serlo, solo debíamos dar un buen show para el final, darle el protagonismo al enemigo, pero, había algo que no contemplaba, dos de mis compañeros con los que no tengo mucha cercanía contradijeron mi plan. Samuel y Michel levantaron sus manos. “Chico, el plan es bueno, pero creo que no va a funcionar” dice Michel, un tipo alto y de piel morena con una voz muy sexy, “¿Por qué?”, pregunté al escuchar por primera vez a ese tipo dirigirme la palabra. Samuel levantó su mano y señalando el mapa que yo había dibujado, este, responde. “No ha llovido en los últimos días, solo hay charcos de lodo que no llegan ni a los talones” Samuel y Michel tenían razón, ellos dos habían visto el campo de duelo, días atrás, y solo era un terreno seco, sin mucha humedad y eso representaba un problema, no me di cuenta de eso, ellos tenían razón, ni siquiera había llovido en los últimos tres días, no habría forma de que el plan saliera bien. “Mierda… no me di cuenta, perdón, chicos” me sentí como un estúpido, pensaba que mi plan era lo bastante bueno, pero no puedes planear una estrategia sin visualizar el terreno; Me sentía mal, pero mis compañeros me dieron ánimos, sobre todo Connor, él puso su mano en mi hombro derecho y me dio un fuerte apretón. “No te preocupes por eso, niño, el plan está bien, deja que me encargue del lodo” dice él con una sonrisa bastante grande. “¿cómo lo harás?” Dije… Connor, con ya un instinto natural para el liderazgo, toma la palabra y ante todos nos da unas cuantas órdenes. “Señores, seguiremos el plan tal del recluta Rayan, solo necesitamos infiltrarnos en la bodega de la academia, tomar unas mangueras y mojar por completo el campo donde haremos el duelo” Connor parecía muy confiado, pero, yo y mis compañeros teníamos dudas al respecto. “¿De qué diablos estás hablando?” “¿Cómo que infiltrarnos?” “Mañana será el duelo, como vamos a hacer tal cosa” pero Connor solo señalo a uno de nosotros. “Alex será quien nos ayude con eso” responde el rubio tipo al señalar a Alex, un tipo de cabello largo que para mí era el más vago de todos. Alex estaba al fondo de la reunión rascándose y hurgándose la nariz, él tenía las llaves de la bodega. “Yo me encargo hermanos” Dice Alex al enseñarnos un llavero lleno de llaves. “¿Cómo es que tienes las llaves de toda la academia?” Le pregunté intrigado y estupefacto. Alex solo sonrió y dijo… “Mi hermano es el conserje, es pan comido chico” Gracias a Alex y su hermano, pudimos llegar al almacén de la academia y tomar todas las mangueras, para a continuación escabullirnos hasta el campo donde se daría la batalla de unidades, ahí todos nosotros mojamos cada rincón del campo hasta volverlo un lugar tan lodoso que parecía un pantano. Después del trabajo, regresamos a nuestras camas, cansados por todo el trabajo extra que nos tomó humedecer la zona, pero seguros de que todo saldría bien. En la mañana siguiente, fuimos levantados por el dulce y tortuoso canto de la trompeta, estábamos agotados, yo personalmente deseaba dormir un poco más, pero era imposible, sobre todo porque uno de los superiores entra a la cabaña y nos grita a todo pulmón, como es de costumbre. “Buenos días, sabandijas, espero que hayan descansado para la batalla de unidades, así que malditos idiotas, tienen cinco minutos para vestirse e ir a la cafetería para su desayuno matutino, así que levántense de una ¡Maldita vez!” Nos dirigimos a la cafetería y todos estaban mirándonos y murmurando a nuestras espaldas. “La unidad v, esos idiotas van a perder” “la unidad V son patéticos” “Yo ya aposté por la unidad M, dinero fácil” “son solo ocho tipos, contra quince, está claro que van a perder” “será el duelo más aburrido de unidades en toda la historia” “estos tipos son un chiste, que pierdan no será una sorpresa” Nadie tenía expectativas sobre nosotros, para ellos era claro que éramos los perdedores, mientras a que la unidad M al menos tenía una moral alta y algo arrogante. “Vaya, pero si son nuestros rivales, no veo la hora de ganarles” Uno de ellos se me acerca y me lanza una hogaza de pan a la cara, yo no dije nada, pero sentí tanta rabia que pensaba que iba a golpear a ese tipo. “Eres el recluta Rayan, el niño que no es bienvenido” me dicen con desprecio. “solo porque sea joven, no significa que no pueda estar aquí” dije… con mucho odio, El capitán de la unidad M, se me acerca con arrogancia, y me susurra al oído, “¿Te crees especial chico? No eres especial, ninguno de ustedes podrán con nosotros, cuando acabemos con la unidad V, ustedes solo serán nuestros sirvientes” No me molestaba su amenaza, era tan superficial que no podía tomármelo en serio, pero si lo que me molestaba era que tocaba mi cabeza, como si fuera su perro… yo no hice nada, solo verlo y escucharlo con odio. “Tienes una mirada penetrante chico, pero no durara mucho, ya quiero ver tu cara de desprecio cuando seas mi criado, en mi unidad ustedes solo serán los sirvientes… ya quiero ver qué cara vas a poner cuando les ganemos” Yo solo pude sonreírle y decirle una cosa… “Tal vez” El tipo y toda la unidad M se retiran dejándonos solos, yo no era el único molesto por las palabras de ese idiota, de hecho, todos mis compañeros estaban furiosos… “es increíble que debamos perder ante esos idiotas” “Tal vez ser parte de esta unidad no es tan malo como ser parte de la unidad M” “Esos malditos son unos engreídos” “nos trataran como criados” “ojalá pudiéramos darles una lección” “lástima que vayamos a perder” Yo solo pude decirles… “Tal vez”
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