La decisión que ella tomó.

1748 Words
Era una hermosa tarde, ella me lanza a la cama y se sienta en mis piernas cuál damisela, me mira a los ojos y muy nerviosa, me pide que la bese. “bésame” era la primera vez que íbamos a consumir nuestra relación, ella me iba a hacer el amor y yo le iba a hacer el amor, estaba asustado, pero como hombre debía tomar la responsabilidad y la bese sin ningún reparo. Ella sabía tan bien, sus labios eran dulces, tan dulces como un caramelo y suaves como una fina cortina de seda, su cabello era tan largo y hermoso, sus labios besaban los míos como si fueran hechos para mí, sus manos acariciaban mi rostro y mi nuca, parecían las manos de un ángel caído del cielo, ella me miraba a los ojos, a solo centímetros de los míos. No pude parar de besarla, eran tan dulce y delgada que mi mente y mi cuerpo eran uno solo, mis manos se movían solas y sin darme cuenta yo ya le había quitado la ropa y cuando la miré no pude ocultar mi opinión. “Wok, eres hermosa” fina y delgada, sus pechos eran grandes y firmes, sus curvas eran perfectas, parecía ser una modelo, una muñeca de porcelana, Lucy era tan hermosa que no paraba de asombrarme con su figura, su piel era tan suave y verla a los ojos me hacía sentirme en el paraíso. “ahora quiero verte” me dice ella mientras me quita la camisa con mucha energía, los dos cada vez más parecíamos ser animales, cuando me desnude por completo, ella se abalanza y comienza a morderme el cuello como si un tigre la hubiera poseído; los dos comenzamos a hacerlo, ella sobre mí y yo sobre ella, fue una sensación indescriptible, los dos nos sentíamos en el paraíso, era una sensación tan deliciosa que no paramos de gemir, la cama se movía por sí sola, rechinando por todo el hotel mientras que los dos gritábamos nuestros nombres con amor y mucho deseo, ella no paraba de moverse y cabalgar, fue algo tan gratificante que incluso hoy en medio de mi tormentoso destino, no podré olvidar. Yo me esforcé al máximo ese día, al ser nuestra primera vez no sabíamos qué hacer con exactitud, pero no fue un problema, solo me deje guiar por mis instintos más bajos, no quería lastimarla mucho, así que me asegure de hacerle el amor en la cama y en las paredes, mientras la besaba. “! Nicolás!”, grita ella mientras los dos nos corríamos en el piso, “Lucy”… hicimos el amor durante horas, lo hicimos tanto que después de terminar, nos desmayamos en la cama, Lucy se quedó dormida sobre mi pecho y yo antes de también quedarme dormido, solo la acariciaba, su cabello despelucado y húmedo era tan suave que no paraba de pensar en cuanto amaba a esa mujer. Aunque yo la amaba y no quería irme de su lado, Lucy tenía un destino que ella mismo había escogido, un destino valiente y estúpido a la vez. Cuando abrí mis ojos, ya era el día siguiente, eran las seis de la mañana y el sol apenas estaba saliendo, cuando gire mi cabeza, no vi a Lucy por ninguna parte, ella no estaba en la habitación, no estaba por ningún lado, y eso me había preocupado mucho. “¿Lucy?”, me levanté de la cama, pero cuando mis pies tocaron el suelo de madera del hotel, noté algo entre mis dedos. Cabellos húmedos y cortados esparcidos por toda la habitación, también pude ver unas tijeras largas sobre la cama y en el nochero una carta al lado de la lámpara, escrito por Lucy. Estaba confundido, no entendía por qué su cabello estaba esparcido por todo el piso, y cuando leí la carta, lo supe. “Mi querido Nicolás Rayan, desde que nos conocimos, supe que no eras como los demás niños, en tus ojos dulces y brillantes, conocí un alma limpia y honorable, conocí a una persona que jamás me juzgaba, que siempre me acompañaba y me apoyaba, no puedo expresar el amor que siento por ti, aunque el mundo estuviera repleto de solo hombres tú eres el único que me importa, mis ojos son tuyos y siempre estarán fijos en ti, mi corazón solo va a latir por ti, mi saliva solo será para ti, te amo tanto que cada segundo que pase a tu lado fue de los mejores, pero no puedo ser egoísta, vivimos en una época oscura donde las guerras de Europa llegarán a nuestras casas, muchas mujeres sufren a causa de ellas y no puedo soportar esa culpa, mujeres y niñas viviendo un infierno, por esa razón debo protegerlas de todo peligro, prometo que volveré a tus brazos amor mío. Con amor Lucy” Era una carta de despedida, un hasta pronto que me rompió el corazón, al leer la carta me preocupe tanto, que solo me puse un pantalón y una camisa y rápidamente salí corriendo del hotel, no pague ni la cuenta y corrí descalzo hasta la casa de Lucy, donde su padre me abrió la puerta y con una mirada, era claro que él ya sabía lo que ocurrió. “señor Miller, Lucy se fue… “le dije en medio de mi agotamiento, estaba cansado y descalzo, confundido por la decisión de mi amada, pero, el señor Miller ya sabía lo que su hija hizo. “Ya veo… será mejor que pases, te prestaré unos zapatos” El señor Miller, me regala un vaso con agua para que saciara mi sed y después de unos minutos a que yo recuperara el aliento, él me explica cómo fue que su hija tomó una decisión tan alocada. “Lucy me dijo que vendrías a la casa en busca de respuestas” me dice el señor Miller al tomar asiento frente a mí. “¿Lucy le dijo eso?”, ella ya sabía bien lo que iba a ocurrir después de que leyera la carta. “Sí, ella me dijo que te explicara bien, porque tomo la decisión de enlistarse” el señor Miller me entrega una foto de una antepasada de Lucy, una mujer que luchó en la guerra civil en 1860. La foto era tan vieja que casi no se podía ver bien el rostro de la mujer, pero cuando pude fijarme, era Lucy, o mejor dicho la tatarabuela de Lucy. ¿Quién es ella? Le pregunté al señor Miller con asombro ante el parecido de ellas dos. “esa es mi abuela, Lucy Ava Miller, durante la guerra civil, mi abuela fue de las pocas mujeres que lucharon en las trincheras, ella era valiente, audaz, justa y letal, ella fue una gran mujer y toda mi familia admirábamos su grandeza, tanto que incluso mi padre y yo, nos enlistamos en batallas para seguir sus ideales, al igual que mi hija” No comprendía bien las palabras del señor Miller, no podía creer que mi amada se enlistara en el ejército solo por su familia. “¿Me está diciendo, que Lucy se enlistó en el ejército para ser como su tatarabuela muerta?”, dije algo molesto, aunque estaba equivocado. “Ojalá fuera así, pero a Lucy le daba un poco igual ser como ella, en realidad, Lucy tomo esa decisión por sí misma” me interrumpe el señor Miller. El señor Miller guarda la foto de su abuela, “Desde niña, Lucy fue muy problemática, ella no era como las demás, se metía en peleas, incluso cuando ustedes dos se volvieron amigos, se metía con tipos rudos y los golpeaba, desde entonces supe que mi hija no había nacido para ser una esposa ama de casa, mi hija está destinada a la grandeza, como un soldado que jamás se rinde” “¿y esa es la razón?”, le interrumpí. “claro que no”… El señor Miller me entrega unos periódicos, todos ellos relataban la crueldad de la guerra europea, como los nazis atormentaban a las mujeres y como los niños eran las principales víctimas. “Lucy empezó a leer estos periódicos, ella odiaba por completo la guerra, repudiaba las violaciones y maltratos a las mujeres, como los niños eran brutalmente asesinados, ella odiaba como los nazis trataban a los judíos, ella quería hacer algo, y un día, me dijo que quería enlistarse” el señor Miller era la única persona que ya conocía las intenciones de Lucy. “No lo puedo entender, señor Miller, ¿Por qué ella no me lo dijo?”, reclame enojado… “porque era obvio que tú no ibas a dejarla, ella te ama tanto, que si tú le hubieras negado esa opción, ella no lo hubiera hecho” el señor Miller decía la verdad, si yo hubiera sabido eso, la hubiera detenido a toda costa. “¿Entonces la ayudo?”, dije esperando la respuesta del señor Miller. “Al principio también me negué, ningún padre quiere que su pequeña sea víctima de la guerra, pero, poco a poco comprendí sus intenciones, Lucy deseaba ayudar a las personas, quería proteger a las mujeres, salvar niños y servir como una soldado y una heroína, ella tenía una mirada tan profunda, que si me negaba a ayudarla, le arrebataría algo importante a mi hija” El señor Miller ya conocía la guerra, sabía que no era buena idea que su hija se fuera al ejército, yo no entendía por qué le ayudó. “Lucy es el amor de mi vida, señor Miller, y también su hija, ¿Por qué la dejo hacer eso”? El señor Miller, en medio de pequeñas lágrimas, me dijo “No puedo explicarlo con exactitud, pero, siento que mi hija, está destinada a esto, a luchar por el bien de los demás, ella siempre ha sido una guerrera y como tal, no puedes negarle el campo de batalla; tengo miedo de que la asesinen, de que la violen, créeme que en verdad me preocupa lo que pueda ocurrir si va a Europa, pero, ella ya encontró su propósito...” Estaba tan enojado, que no quería seguir escuchando las patrañas de ese loco, él solo pensaba en su hija, como si fuera una guerrera, pero para mí Lucy era mi amada. “esto es una estupidez” deje los zapatos en su casa y me marche sin decir nada más.
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