La habitación del hospital estaba sumida en un caos controlado. Brenda, con la mirada perdida y el corazón aun latiendo con fuerza, observaba cómo los paramédicos y enfermeras se ocupaban de Frank. La herida en su hombro, aunque superficial, requería atención médica urgente y ella no podía apartar los ojos de la mancha de sangre en su camisa haciéndose cada vez más evidente. Vicky, llegó corriendo, con el rostro pálido y los ojos llenos de preocupación. Se acercó a Brenda, abrazándola con fuerza mientras observaban a los médicos trabajar en la cama contigua apenas separada por un biombo de la de Brenda. — Cariño, ¿estás bien? ¿Qué pasó? —preguntó Vicky, sus palabras salían apresuradas, revelando su angustia. Había llorado, aunque trataba de mantener la compostura. Tanto Bill como su madr

