—No lo sé, nena...me siento nervioso. No quiero que algo te lastime. Lo entiendo. Sé que me sentiría igual si fuera al contrario pero es hora de entender a la mujer con la que se casó y en el juego, no tengo nunca miedo. —Ellos quieren dinero y quieren quitarte algo que tú ya posees —le explico —, salimos de este asunto y seremos libres. Deja que me ocupe y siempre tendremos tiempo de echarnos atrás. Callo su siguiente protesta quitándome la ropa delante de él. Cuando me bajo la cremallera del vestido le veo tragar en seco, su nuez de adán sube y baja varias veces. Con mirarnos, solo una vez...todo lo dijimos. No puedo seguir quitándome la ropa porque se me acerca y se encarga él de que las telas se vuelvan jirones que saltan entre los dos mientras nos comemos a besos y la locura nos

