En ese instante, el mundo parecía detenerse a su alrededor, como si el tiempo se hubiera congelado permitiéndole sumergirse en un mundo suspendido en el que solo existían ellos, sus almas entrelazadas en un baile de amor y d***o arrollador. Abby cerró los ojos, mientras el beso de Bastián encendía una llama ardiente en su pecho, haciéndola sentir viva y llena de d***o. El palpitar desenfrenado de su corazón resonaba en sus oídos y un fuego interno les consumía, avivando una pasión latente que había estado esperando emerger. El contacto de los labios de Bastián era cálido y firme, y cada segundo que pasaba aumentaba la intensidad de sus sentimientos por él. Cada caricia, cada roce, era una melodía perfecta que resonaba en su ser, haciéndola temblar de emoción. Bastián

