Abby se quedó de pie en la entrada de su casa, con la mirada perdida en la oscuridad de la noche. Un nudo se formó en su garganta mientras el vacío se apoderaba del espacio que antes ocupaba la presencia reconfortante de Bastián. El silencio nocturno se cernía sobre ella, envolviéndola en una atmósfera cargada de emociones encontradas. Sus pensamientos y emociones se entrecruzaban en un laberinto de confusión y temor. La revelación de Bastián había desencadenado un huracán de sentimientos encontrados en su interior, cada uno luchando por encontrar un lugar en su corazón abrumado. Cuando finalmente entró a su casa, cerró la puerta con cuidado detrás de ella, sumergiéndose en la quietud de su hogar, cada paso resonaba en el eco de sus pensamientos tumultuosos y se dejó c

