—Y ahora lo extendemos —dijo Ulima mientras pasaba el rodillo sobre la masa condimentada con anís. Gabriella se rio mientras probaba furtivamente la mezcla de azúcar y canela, esperando la etapa final de su aventura culinaria. Su abuela fingió no darse cuenta mientras tarareaba mientras extendía la masa. Savannah también se sentó en la mesa jugando ociosamente con los cortadores de galletas que usarían dentro de poco. Aunque estaba ayudando, su mente estaba en otro lugar. Miró de reojo la sala de estar, donde Carlos y Tony estaban sentados viendo dibujos animados, como era de costumbre después del preescolar. Desde ayer no habían hablado de su padre ni de su promesa de regresar. Tenía tantas preguntas y se preguntaba si él le daría las respuestas directas que anhelaba y que su madre le n

