EMILIA Desperté sintiendo la luz del sol colándose por las cortinas y llegando directo a mi rostro. Traté de mover mi cuerpo cuando sentí unos fuertes brazos que me rodeaban y como un golpe cinematográfico, se me vinieron a la mente todas las imágenes de ayer, me tensé, pero luego recordé que Alex estaba conmigo, ahí a mi lado. Me sentí descansada, como hace mucho tiempo no lo hacía. Anoche no tuve pesadillas, ni nada y eso se sentía tan bien. Me moví un poco para levantarme al baño, ganas de hacer pipí ya no me dejaban seguir acostada. Por más que traté de hacer de manera sigilosa, Alex me sintió y aún con los ojos cerros comenzó a refunfuñar. Como si de pronto recordara todo, dejó de emitir ruidos de golpe, abrió los ojos y me miró. Sus ojos hermosos como siempre, pero ahora tenían

