- Repíteme que estamos haciendo aquí – pidió Jack mientras él y Mark caminaban de regreso al barrio de Cambria.
- Apareció un nuevo rastro – respondió Mark.
- ¿Qué? – preguntó Jack sorprendido – no he estado con una mujer desde hace como cuatro días, ¿cómo pudo aparecer un nuevo rastro, si no he puesto ningún rastro en ninguna parte?
- Tal vez tu amigo del burdel no era lo que decía ser – dijo Mark revisando los letreros de las calles.
- ¿Qué? – preguntó Jack.
- Nada. Es por aquí – dijo y cruzó la calle con Jack siguiéndolo de cerca.
- Una vez que Jack acabó de entender la broma, con un poco de diversión preguntó – un momento, ¿eso fue un chiste?
- ¿Qué cosa? – preguntó el ángel guiándose por las señales de las calles.
- Lo que dijiste sobre el demonio en el burdel – dijo Jack sacando una sonrisa socarrona – preguntaste si era un “trapo”
- Mark, se detuvo de golpe, ¿qué había dicho? - ¿un qué?
- Un “trapo”, un “trapecio” – decía Jack pero Mark seguía en las nubes.
- Transexual Plumas, transexual. Rayos tienes mucho que aprender – dijo Jack siguiendo la marcha.
- Aun no entiendo eso de las sexualidades – dijo Mark pensándolo un poco.
- No muchos lo hacen créeme. ¿Por dónde? – preguntó Jack mirando a los lados.
- Al frente – dijo Mark y se dispuso a continuar, pero notó que Jack estaba absortó mirando a la nada.
Lo cierto es que el nefilim demonio estaba mirando a una sombra vestida de n***o, con la piel gris. Era un hombre pero no poseía rostro, y aun así, Jack sentía que lo observaba.
- Jack, ¡Jack! – llamó Mark trayéndolo de vuelta a la vida, por lo que Jack miró hacia Mark y volvió su vista hacia donde había visto al hombre, pero no lo encontró, había desaparecido.
- ¿Estás bien? – preguntó Mark.
- ¿Yo? Siempre – respondió Jack y siguieron caminando derecho.
.
El rubio ángel lo llevó hasta la casa de Shy, ya que de ahí emanaba el rastro que seguían ahora.
- ¿La reconoces? – preguntó Mark a Jack refiriéndose a la casa.
- Nop – respondió simple el demonio mirando en la misma dirección - ¿es aquí?
- De aquí sale el rastro – respondió Mark.
- Okey – dijo Jack y camino hacia la puerta.
Al llegar a ella tocó tres veces pero nadie contesto. Mark se puso al otro lado de la entrada tratando de ver por una ventana pero no divisó a nadie, la casa parecía estar sola.
- ¡Hola! – llamo Jack alzando la voz - ¡¿alguna linda embarazada adentro?! – preguntó-gritó a la puerta por lo que Mark lo miró sin creer lo que había dicho. Jack, por toda respuesta solo se encogió de hombros.
En eso, el seguro de la puerta fue sacado al mismo tiempo que esta era abierta pero sin despegarla del marco. Jack miró a Mark haciendo un gesto de “¿Tú qué dices?” por lo que Mark entre abrió la puerta y vio que detrás de esta no había nadie, así que terminó de abrirla y ambos pasaron.
- Una vez que lo hicieron tuvieron que dar un paso atrás y taparse la nariz - ¿hueles eso? – preguntó Jack a punto de llorarle los ojos.
- Azufre – respondió Mark – en gran cantidad.
- ¿Tú crees? – dijo Jack sarcásticamente. Mark se dirigió a la ventana abriéndola pero cerrando parcialmente las cortinas. Jack hizo lo mismo con la ventana de la sala – ya respiro.
- El rastro se detiene aquí – dijo Mark mirando a su alrededor.
- Es decir que, ¿el rastro estuvo aquí y desapareció o que estuvo aquí y sigue aquí? – preguntó Jack dándole la espalda al pasillo principal.
- No estoy seguro pero creo que es la primera – dijo Mark dándole también la espalda al pasillo, sin saber que en este una figura se materializaba.
- Bienvenidos – dijo una tercera voz a sus espaldas que les hizo subir calosfríos por la espalda a ambos. Voltearon y vieron una sombra en medio del oscuro pasillo, esta se acercó más a la luz y revelo que era realmente Azazel pero con sus ojos de demonio.
- ¿Quién…? – Mark iba a cuestionar quien era pero se le adelantaron.
- ¿Azazel? – preguntó Jack sin creer que su hermano estuviese allí.
- Hola, Jacki – respondió el demonio mirando al chico y cambiando sus ojos por los normales.
- ¿Lo conoces? – preguntó Mark.
- Sí, es mi hermano mayor – respondió el rubio opaco – pero, creí que papá te había enviado al Medio Oriente.
- Supongo que él pensó que habrían asuntos más importantes que atender, aquí – respondió el demonio.
- ¿Qué asuntos? – preguntó Mark.
- No hablo con los de tu clase, ángel – le respondió Azazel.
- Qué lástima porque… - decía Mark, pero Jack lo detuvo antes de poder dar un paso al frente hacia Azazel.
- Mark, Markie, ¿Por qué no me esperas afuera? Está bien, seguiremos con la búsqueda pronto – dijo Jack, a lo que Mark le dirigió una mirada seria a Azazel, quien lo miraba con suficiencia, justo antes de desaparecer con un batir de alas.
- ¿Encontraste a una nueva mascota? – preguntó el demonio refiriéndose, obviamente a Mark.
- ¿En serio quieres hablar de mascotas cuando ambos sabemos que cada vez que papá dice “salten” tú solo preguntas “¿qué tan alto?”? – dijo Jack.
- No has cambiado nada Jackie. Sigues siendo el mismo hijo de puta de siempre – comentó Azazel.
- No estoy de acuerdo pero no tengo fuerzas para una “pelea de perras” ahora. ¿Por qué mejor no me dices porque razón papá te trajo aquí?
- Él sabe de sus nietos Jack, sabe que son demasiados y no está feliz con ello – dijo Azazel.
- ¿Demasiados? – preguntó Jack con un cierto tono de nerviosismo – exactamente, ¿a qué te refieres con “demasiados”?
- Que no hay un número exacto para describir cuantos son. No lo hay, no existe. Por eso papá envió a Lilith a acabar con algunos de ellos – dijo Azazel.
- ¿Qué? – preguntó Jack con sorpresa.
- Calma “papá”, solo a los que no han nacido aun, los demás vivirán – dijo y empezó a dar vueltas alrededor de Jack – y aun así siguen siendo muchos, casi un ejército; sin contar a los que nacieron gemelos e incluso trillizos. Por lo que aparte de hijo de puta también eres la reina de las zorras.
- Perdóname, pero esperar durante diez malditos años a que mis hermanos o padre mostraran señales de vida me tuvo muy aburrido – dijo Jack dando vueltas por la sala siguiendo a Azazel.
- Existen dos cosas llamadas: internet y televisión por cable – dijo Azazel como si fuera lo más obvio del mundo. Jack solo le sonrió sin gracia.
- Es fácil para ti decirlo, a ti no te sacaron de tu cama por la fuerza, arrastrándote por todo el maldito infierno hasta botarte por un portal, cual basura y vomitarte en un mundo en el que no habías estado desde niño – dijo Jack con enojo.
- ¿Ves, Jack? Siempre es lo mismo contigo: “buju, papi me botó del infierno por ser una maldita carga para él” por favor, no vayas a llorar o terminare vomitándote encima. La verdad, me enferma ser yo quien haga esto. Papá quiere que te adiestre en el “negocio” o lo que sea, prefiero estar en Medio Oriente creando al siguiente Bin Laden. Te veo y el estómago empieza a dolerme, “es Jack con otra de sus pequeñas crisis” ¡madura insecto! ¿crees que ser expulsado del castillo de Lucifer es lo peor que te pudo pasar? Muchos lo tomarían como una puta bendición y aquí estas tú haciendo un maldito drama por ello, no das más que lástima. “pobre Jack, hay que tenerle algo de lástima para que tenga un mínimo de respeto por sí mismo” y aun así vas y le ofreces el trasero al primer sirviente que te encuentras – al Azazel pronunciar eso último, Jack alzó la mirada con algo de pánico – sí, sé de tú pequeña aventura con “Sandor” y ese ni siquiera es su nombre real – dijo el demonio y se acercó a Jack para tomar su mejilla entre su dedo y su pulgar – solo te uso para subir su estatus y tú como la buena zorra que eres no se lo negaste. Si tan solo padre pudiera verte ahora, te escupiría la cara y maldeciría el día en que se acostó con tu madre. Eres una vergüenza Jack, una vergüenza para nosotros y para tu propia clase, ¿Por qué no nos haces un favor a todos y te matas de una vez?
- No lo sé – respondió el chico con mirada perdida en el suelo - ¿Por qué no te haces un favor a ti mismo y empujas un poco más profundo el orgullo por tu trasero? – preguntó Jack alzando la mirada de nuevo hacia Azazel.
- ¿Disculpa? – preguntó el demonio.
- Estas haciendo esto para ganar el favor de papá, luego de que estúpidamente liberaras a los dragones creyendo que podrías domarlos y estos, por supuesto, acabaron con un tercio de las almas del infierno. Luego de tu monumental estupidez Lucifer regresó a los dragones a su fosa y te mantuvo torturado por años; yo era un niño pero aun lo recuerdo. Y ahora estás aquí, besándole los pies, llorando por que vuelva a ponerte en el primer lugar pero, primero debes hacer algo que al le impresione y no, no será besar su… - dijo y le guiño un ojo – aunque sé que te quedarás con las ganas. Será. Soportar. Al pequeño. Que te quito. Tu puesto. Del “favorito”… entre comillas claro, Lucifer no tiene favoritos.
- Azazel rió sin gracia – sigues atacando directo a la yugular.
- Aprendí del mejor – dijo Jack sin expresión alguna y se cruzó de brazos - ¿para qué rayos papá te dijo que me quería aquí? Aparte de intentar despertar mi lado demoníaco.
- ¿Qué? – preguntó Azazel pero solo logró insultar la inteligencia de Jack.
- Por favor, lo escuché. “Adiestrarme” me suena a esa vieja historia suya sobre luchar contra la luz y tomar el puesto de ¿“rey del mundo”? – preguntó Jack.
- Es el plan – dijo Azazel y su hermano lo miró de brazos cruzados esperando una respuesta – él quiere que cumplas una serie de “misiones”
- ¿Qué misiones? – preguntó Jack y Azazel sacó un papel de su chaqueta para extendérselo al joven.
- Todo está ahí – dijo el demonio.
- ¿Y yo que gano a cambio? – ante la pregunta el demonio y príncipe del infierno rió sin gracia por segunda vez - ¿qué te parece la ubicación de tu hija? – dijo y Jack alzó la vista rápidamente hacia él – completa las tres pruebas que ahí están, y te diré dónde está la mocosa.
- ¿Dónde está? – preguntó Jack.
- Te acabo de decir el trato. Completa las tres misiones y te diré dónde está, y no hagas trampa “Dagon” – dijo Azazel y desapareció en el aire. En cuanto este desapareció, la habitación pareció iluminarse un poco más.
Jack, estando totalmente solo empezó a leer el papel: la primera prueba que él debe superar, es evitar un ritual satánico hecho para conjurar a Lucifer en su forma humana. Eso le pareció un poco extraño. Su padre muere por entrar en el mundo humano y muy pocas veces lo consigue tan solo como una vocecita que susurra al oído de cada ser humano. Si ahora tiene la oportunidad de ser conjurado, suponiendo que Azazel esté diciendo la verdad, ¿Por qué tendría que evitarlo?
- ¿Qué tanto piensas? – preguntó Mark apareciendo de repente a un lado de Jack, por poco causándole a este un infarto.
- ¡Por el santo infierno, Mark! – exclamo Jack recuperando el aliento - ¿Cuándo-cuando llegaste? – dijo mirando hacia la puerta cerrada y luego al rubio.
- Llevo diez segundos aquí – respondió con tranquilidad – pensé que en algún momento te darías cuenta.
- Soy un nefilim, viejo. No un maldito adivino – dijo Jack quitando la mano que estaba en su pecho.
- ¿Por qué maldices tanto? – preguntó Mark honestamente.
- ¡Ay, déjame en paz! – dijo Jack en tono irritado volviendo a abrir la hoja.
- ¿Y eso? – preguntó Mark viendo el papel también.
- Una serie de pruebas que mi padre quiere que haga – dijo Jack.
- No las hagas – dijo Mark rápidamente.
- No es tan simple, Plumas, hay una recompensa – dijo Jack analizando lo que decía.
- ¿Qué podría ser tan importante como para complacer a Lucifer? – preguntó Mark.
- ¿Qué te parece, la ubicación de mi hija? – preguntó Jack en tono irritado.
- ¿Qué? – preguntó el ángel.
- Azazel me dirá donde la tienen y a cambio yo debo hacer esto – dijo Jack alzando la hoja.
- No lo hagas, nosotros podemos encontrarla – dijo Mark.
- ¿Y quién me asegura que ellos no le harán daño?
- Tu esencia está aquí, por lo tanto ella también debe estar aquí – dijo Mark.
- ¡Yo quiero hacerlo, Mark! – insistió Jack perdiendo la paciencia.
- ¿Por qué? – preguntó el ángel.
- No lo sé, tal vez… solo… quiero demostrarle algo a mi padre, no sé, eso es cosa mía, pero también quiero encontrar a la niña. Quiero saber dónde está – dijo Jack entre nervioso y ansioso.
- Apoyo que quieras encontrar a tu hija, pero tú no tienes nada que demostrarle a tu padre – dijo Mark.
- Claro, porque tú sigues ese mismo consejo – rebatió Jack.
- ¿Qué quiere decir eso? – preguntó Mark.
- Nada. Estaré arriba – dijo Jack y guardo la hoja en su chaqueta para ir hacia las escaleras.
- ¿Qué? – preguntó Mark tan solo viéndolo ir hacia allá.
- Me estoy muriendo de hambre y no me he bañado en dos días, ¡apesto! – dijo Jack y siguió su camino arriba.
- Bueno, eso último no lo discuto – dijo Mark para sí mismo, luego giró la mirada y se encontró de frente con su reflejo en el espejo.