El Plan de Lucifer

2385 Words
No muy lejos de aquel callejón esa misma noche, una pareja vestida elegantemente entró a un hotel y apartaron una habitación para una noche. Subieron al ascensor y desde allí empezaron con su locura: comenzando a besarse y desabrocharse las prendas. Al llegar al pasillo de la que sería su habitación, el caballero tomó a la dama de la mano y él guío hasta llegar a la puerta. Una vez adentro, continuó besando a la chica; estaban tan metidos en su asunto que no se dieron cuenta de que no estaban solos sino hasta que las luces se encendieron. Ambos amantes se sorprendieron y separaron de inmediato, cuando vieron hacia la cama, en ella estaban sentados una muchacha pelirroja y otro chico moreno, los cuales se levantaron al verlos. - Perdón pero, nos dieron esta habitación a nosotros – dijo el hombre amablemente. - Claro. Nos iremos en cuanto terminemos aquí – dijo la pelirroja y sacó un cuchillo de la nada mientras el chico que vino con ella apartaba al sujeto de la prostituta. La pelirroja dirigió su mirada hacia la bella rubia frente sí, la cual, al notar las intenciones de la contraria, empezó a retroceder fuera de la habitación sintiendo el pánico adueñarse de ella. - Por favor – suplicó la chica y trago grueso – por favor no lo haga, estoy embarazada – las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas mientras ella retrocedía más y más llegando a la barandilla del tercer piso. - Lo siento – dijo la pelirroja con fingida lástima – pero es exactamente por eso que debo hacer esto – pronunció para entonces apuñalarla en el estómago matando todo lo que estuviese adentro, y luego no conforme con eso, la tomó de las piernas y la empujó fuera de la barandilla, dejando caer su cuerpo tres pisos hasta finalmente estrellarse contra una mesa de cristal rompiéndola en pedazos y creando una grotesca y sangrienta escena. - ¡Ustedes están locos! – gritó el hombre que había venido con la, ahora, chica muerta y salió corriendo de ahí. Entonces el chico que lo tenía sujeto se acercó a su compañera. - ¿No cree que exagero solo un poco? – preguntó el muchacho y miró a la mujer en busca de una respuesta. - Esta giró su bello rostro hacia el joven demonio y como si fuera lo más obvio del mundo solo le dijo – somos demonios Bruce. Exagerar las cosas es lo que hacemos mejor. Los guardias de seguridad habían llegado rápido a la escena. Al ver el cuerpo, lo primero que hicieron fue mirar hacia arriba, pero ya la misteriosa dama y su acompañante habían desaparecido. . - Bienvenido, agente… ¿Bieber? – dijo el comisario Charles del Bronx luego de leer la placa falsa de Mark. - Es un apellido más común de lo que parece – dijo Mark guardando la placa. - Claro – dijo el comisario y lo guío hasta la escena del crimen. - ¿Un asesinato? – preguntó Mark al ver el destrozo de la mesa, la sangre y los cristales por todos lados. - Eso parece – respondió el comisario – la apuñalaron en el estómago y luego la lanzaron desde allá arriba – dijo mirando hacia arriba de la escalera;  Mark lo copió. - ¿Tienen a algún sospechoso? – preguntó el rubio. - Tenemos a un testigo que afirma haber visto a una mujer pelirroja y un hombre de color esperándolos en el cuarto. El hombre lo detuvo contra la pared y la mujer fue quien apuñalo y luego lanzó a la víctima por el barandal. Mark tomaba nota mental de todo lo que escuchaba. Le parecía extraña toda la situación ya que uno de los rastros de Jack, posiblemente el que buscaban, se había detenido aquí la pasada noche y ya no podía sentirlo más, además de que todo el lugar estaba infestado de esencia demoníaca, y Jack no se encontraba con él para echarle la culpa de eso. Sin embargo, hablando del rey de Roma, un barullo empezó a escucharse a espaldas de Mark y el sheriff, los cuales se dieron la vuelta hacia la entrada del hotel y mientras el sheriff trataba de entender que pasaba, los ojos de Mark se abrieron como si de un sapo se tratase. Ahí estaba él, con un café en la mano, el cabello despeinado y la ropa arrugada; Jack Baldúur discutía con uno de los oficiales a cargo para que lo dejara pasar, pero este le negaba el paso pues no tenía una placa policial ni venía con el equipo forense, es decir, lo tomaba como otro civil fisgón. - Mark miro hacia el sheriff y le preguntó - ¿algo más sobre la chica que yo deba saber? - Quizás sí. Ella estaba embarazada – al escuchar esa declaración, Mark pudo hacerse una idea de porque uno de los rastros de Jack había desaparecido tan repentinamente – quizás el padre haya sido parte de una mafia o una banda criminal y sus enemigos dieron con su novia. No lo sé, habría que encontrar al sujeto – dijo el sheriff dando media vuelta con la intención de seguir en lo suyo – avíseme si necesita algo. “No necesito nada, ya encontré al padre” – pensó Mark y se acercó a la entrada donde seguía Jack. - ¡Él! – dijo Jack señalando a Mark al ver que este se acercaba – él es mi amigo. Vengo con él. - ¿Lo conoce? – preguntó el policía. - Desgraciadamente – dijo Mark en tono irritado y tomando a Jack del brazo lo jaló fuera del edificio hasta que este se soltó. - Tu cara tampoco es un placer por la mañana, angelito – dijo Jack despectivo y dándole un sorbo a su café. - ¿Qué haces aquí? Creí que estarías con tu… “amante” – a decir verdad, Mark se sintió un poco extraño al referirse a un hombre como amante de otro, pero suponía que era natural, ya que es algo totalmente nuevo para él. - Te voy a dar un consejo, angelito – dijo Jack alzando su dedo índice – por más delicioso que lo hayas pasado con una persona la noche anterior, lo mejor para ambos al día siguiente, es que te vayas – dijo Jack dando otro sorbo a su café. - Yo, no creo que eso sea sano – dijo Mark. - Lo es. Así evitas todo… el espectro de los sentimientos y es más fácil para ambos – dijo Jack restándole importancia al asunto o al menos intentándolo. - ¿Fue lo que tú hiciste con Lyra? – preguntó Mark golpeando un punto sensible en su compañero, el cual Jack supo evitar de una forma infalible. - ¿Sabes? Jamás creí que los hombres fuéramos tan perceptivos ahí atrás – y como lo esperaba su plan dio resultado. - ¡No quiero saber eso! – soltó Mark enseguida. - Tú empezaste – dijo el demonio volviendo a tomar de su café. - ¿Quieres saber lo que averigüe? – preguntó Mark cambiando de tema rápidamente. - Si insistes – dijo Jack tomando su cafeína. - La chica que mataron estaba embarazada, y perdí uno de tus rastros más cercanos a la misma hora en que ella murió. Era ella, la chica por la que vinimos – dijo el ángel con algo de pena. - Bien – dijo neutro, tan solo mirando el envase de café. - ¿Bien? – preguntó el ángel. - Sí, bien. Continuamos con el siguiente o lo que sea – dijo el demonio evitando el tema. - ¿No dirás nada más? - ¿Qué más quieres que diga? - No lo sé, al menos unas palabras de cómo era ella, o si quiera mostrar que te importa – replicó Mark. - Oh, quieres que me ponga sentimental, me lo hubieras dicho antes. Okey, esto es lo que haremos: yo me pondré a llorar, luego tú te acercaras a mí, me abrazaras, yo pondré mi cabeza sobre tu hombro y terminaremos acurrucados en un callejón, ¿qué te parece? - ¿Todo es un chiste para ti? – preguntó Mark despectivamente. - Plumas, ¿conoces el infierno? No me contestes, es obvio que no. Lo que aquí llaman “asesinato”, allá abajo lo llaman “cena familiar”. Lo que aquí llaman “g*******o”, “s******o en masa”, “pandemia”, allá abajo lo llamamos “la hora feliz de papá”. Así que, perdóname, si no tengo muchas emociones que mostrar – dijo Jack y siguió bebiendo su café perdiéndose entre las calles. . Aun en Nueva York en la casa de Shy, esta se encontraba sentada en uno de sus muebles sin hacer mayor cosa, de hecho no hacía absolutamente nada, solo mantenía la palma de su mano sobre su mentón y la mirada fija en el reloj de agujas. Tik tok, tik tok, eso era todo lo que se escuchaba conforme pasaban los minutos; hasta que de repente las agujas se detuvieron. Shy lo notó, pero siguió quieta en su lugar, entonces nubes negras taparon el sol por completo, casi daba la impresión de que era de noche. - Fue entonces que la rubia decidió moverse de su lugar y colocarse en medio de la sala; Una vez ahí, con voz profunda y firme, pronunció – hijos míos. Acérquense. El grifo de la cocina empezó a temblar y hacer ruido, mientras que las ventanas, espejos y mesas de vidrio de la casa se congelaban completamente como si estuviesen a una temperatura de -50º grados. El foco explotó por el congelamiento y luego todos los demás focos de la casa lo siguieron, estando de último el foco de la sala, justo el que Shy tenía encima de ella, pero esta ni se inmuto, no es como si eso realmente pudiera hacerle daño. Cuando finalmente el ambiente quedó totalmente a oscuras y en temperaturas inhumanas, el grifo dejo salir una baba negra que llenó por completo la lava platos, aun estando destapado; la brea negra salió de este y se arrastró pegajosa y asquerosamente por el piso hasta llegar a la sala y colocarse frente a Shy. Una vez allí, la brea negra se dividió en dos y ambas partes se expandieron hacia arriba creando figuras humanas, las cuales, al haber tomado forma, también tomaron aspecto humano. La de la derecha se transformó en un hombre casi anciano, pisando los cincuenta años, blancas su piel y su cabello, el cual era cortó. Y la segunda figura, la de la izquierda, se transformó en la misteriosa pelirroja que había asesinado a sangre fría a aquella mujer. - Bienvenidos, mis hijos – dijo Lucifer en el cuerpo de Shy – Azazel – dijo mirando al hombre caucásico – y Lilith – dijo mirando a la chica pelirroja. - ¿Este es tú nuevo hogar? – preguntó Lilith mirando a su alrededor. - Temporalmente, hasta que el muchacho pruebe ser quien dice ser – respondió Lucifer. - ¿Sabes que anda con un ángel? – preguntó Azazel. - Por supuesto – respondió el ser malévolo mirando a Azazel. - Entonces sabes que podría descubrirnos – dijo Lilith. - No lo hará – alegó Shy – podrá poseer el poder de su padre, pero no tiene su fuerza ni su voluntad. Marcus Nahara no es rival para nosotros. - Pero su padre sí podría serlo – mencionó Azazel. - Un rugido ahogado salió de la garganta de Shy, dando a conocer su disgusto por aquel ser – si uno de mis hermanos se presenta, yo mismo me encargare de él. Tú, debes guiarlo – dijo Shy mirando hacia Azazel – aléjalo del hijo de mi hermano. Impúlsalo a tomar su lugar en este mundo. Ya tuvo suficientes vacaciones. - ¿Y yo? – preguntó Lilith. - Tú – dijo Shy girando rápidamente su cabeza hacia ella – mata a las demás crías que no han nacido aun, ya escogí a su sucesora. - ¿Y los demás niños? – preguntó Azazel – son varios, padre. - Déjenlos vivir. Algún día, cuando Jack se haya fortalecido lo suficiente, le servirán como su ejército y ganaran este pequeño mundo para mí. - ¿Por qué la niña? – preguntó Azazel, a lo que Shy le dirigió una lenta mirada psicópata. - Dejo que cuestionen ciertas cosas pero otras ¡no! – sentenció. Azazel bajó la cabeza - ¿acaso debo recordárselos? - No – dijeron ambos al unísono. - Lilith. El espejo – dijo Shy apuntando a la pelirroja y luego al objeto – saca a la bebe de la dimensión oscura y déjala aquí, dejemos que su rastro guie a Jack y al ángel directo a ti, Azazel. Cuando lleguen, ya sabes que hacer. Explicó su padre y Lilith se dispuso a hacer lo dicho. Tocó el espejo con su dedo y este se abrió hacia la dimensión oscura. La demonio pasó al cuarto lleno de símbolos de protección contra magia negra y demoníaca, y tomando a la bebe del altar volvió a salir cerrando el portal improvisado tras de sí, dejando a la niña sobre el mueble. - Cuando ellos lleguen y se vayan – se pronunció su padre nuevamente – quiero que vuelvan a meter a la niña en la dimensión oscura. No existe el tiempo allí, así aunque pasen cien años, el tiempo de ella estará suspendido hasta que vuelvan a sacarla de ahí – ambos asintieron – espera a tu hermano aquí – le dijo a Azazel – y tú – señalo a Lilith – ve y mata a los no nacidos. Yo estaré esperando resultados. Impaciente – dijo y literalmente solo desapareció. Una vez que ella se fue, Lilith solo le dedicó una mirada a Azazel y este a ella, para que luego la pelirroja desapareciera también como la baba negra saliendo por la ventana. Azazel, una vez solo, quitó las nubes que tapaban el sol y regresó el tiempo a la normalidad para que no hubiese sospechas, luego, solo se sentó a esperar. Sabía que para ese momento, el ángel ya habría captado la esencia de su hermano en la criatura humana.
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