Términos y Condiciones

2865 Words
Con una botella de vodka en la mano, el ánimo por los suelos y un claro y profundo sentimiento de miedo y nerviosismo, Jack acompaño a Mark hasta los barrios bajos del borough del Bronx en Nueva York, donde según él se hallaba uno de los rastros más fuertes de su esencia. Tomaba de la botella, a estas alturas ya medio vacía, mientras caminaba al lado del ángel. En distintos momentos había agradecido a su padre y a su herencia demoníaca el no ser completamente humano, ya que al no serlo no le era fácil embriagarse; como dije, en distintos aunque selectos momentos, por ejemplo este momento, no era uno de ellos. En este momento Jack deseaba ser totalmente humano y sentir el alcohol inundar sus cinco sentidos para así hacer esta experiencia más llevadera. Si cada mujer con la que se ha acostado ha salido embarazada de él… ¡santo cielo! Podría ser el padre de una escuela completa. -         ¿Podrías dejar eso ya? – dijo Mark quitándole la botella de vodka que Jack se empinaba por quinta vez en diez segundos. -         ¡Déjame en paz Plumero! – gritó Jack empezando a actuar como borracho - ¡¿Tú crees que quiero estar aquí?! ¡¿tú crees que quiero ser padre?!... ¡por mi padre, qué yo jamás espere ser padre! -         Jack, no estás borracho – dijo Mark con mirada neutra. -         Ay, ya lo sé – dijo Jack dejando de dramatizar – pero quisiera estarlo, honestamente. -         No, imposible – dijo el ángel y tiro la botella – no me sirves estando borracho. -         Si ya encontraste a una chica embarazada de mí, seguro que podrás encontrar a las demás tú solo – dijo Jack mientras pasaban por un callejón. -         ¿Y no quieres saber quiénes son? ¿no quieres conocer a tus futuros hijos? – preguntó Mark inocentemente. -         Te voy a decir algo sobre los hijos, angelito – dijo Jack deteniendo la marcha y girando para quedar frente a frente con Mark – uno, está bien. Dos, es aceptable. Tres, son multitud. Y ahora dime, ¿qué sería, SER EL PADRE DE UN ESTADO? – acabo gritando el rubio opaco. -         Dios es el padre de la humanidad y yo no lo veo quejándose – dijo el ángel en tono tranquilo cruzándose de brazos. -         Porque Dios es Dios, y… ¡diablos! Si el mismo Dios que creo la humanidad se quejara de la humanidad, ¿qué se dejaría para la humanidad? -         ¿Te gusta repetir palabras? – preguntó el ángel aun de brazos cruzados. -         Amm no… no creo… no lo creo, ¿Por qué? – respondió Jack intranquilo. -         Mark se quedó viéndolo un segundo con mirada neutra – curiosidad – dijo finalmente. -         ¿Vas a guiarme sí o no? – preguntó Jack cuando una rata salió corriendo de una pared golpeando un bote de basura, lo cual exalto un poco a Jack. -         ¿Estás nervioso? – preguntó Mark. -         No, ¿Por qué preguntas? – devolvió Jack la pregunta con un dejo de enojo que ocultaba terror. -         No lo sé, actúas como borracho sin estarlo, repites las palabras y te exaltas de la nada – enumero Mark – eso es estar nervioso para mí. -         ¿Puedes hacerme un favor? – preguntó Jack de la nada. -         Sí – dijo Mark con un tono desconfiado. -         No preguntes preguntas estúpidas – dijo Mark y se fue por donde ambos habían venido. -         ¡Es hacía el otro lado! – dijo Mark alzando la voz y Jack corrigió su rumbo. . Siguieron caminando en silencio por el callejón durante unos minutos hasta que empezaron a escuchar música saliendo de una de las puertas pegadas a las grandes paredes de ladrillos. -         Algo me dice que es aquí – dijo Jack mirando el exterior del lugar. -         Es aquí – recalcó Mark a lo que Jack le hizo una mofa antes de que ambos entraran. Al entrar al local, vieron varias tarimas donde mujeres bailaban sensualmente, algunas desnudas y otras semi desnudas pero todas con antifaces de distintos colores. Las luces led y el olor a sexo y alcohol inundaron las fosas nasales de ambos. Jack, respiro profundo aquel olor y sonrió, mientras que a Mark solo le llegó una porción y arrugo toda la cara. -         ¿Hueles eso? – preguntó Jack con una sonrisa de picardía y las pupilas empezando a dilatársele. -         Sí, desesperación y sueños rotos – respondió Mark con una mueca de asco y a punto de devolver su… no sabe qué va a vomitar, ya que él no come nada, pero de que lo hará lo hará – andando. Empezaron a recorrer el lugar en busca de la chica con el rastro de Jack. Mark intentaba seguir el rastro de la esencia pero parecía que con cada paso que daba se alejaba más de este, Jack por su lado, no dejaba escapar ninguna oportunidad de mirar a las bellas jóvenes que bailaban encima de él. Tan distraído iba, que ni siquiera se dio cuenta que Mark se había detenido sino hasta que chocó con él, pero al ángel poco o nada le importo ya que estaba dentro de sus propios pensamientos. -         Algo está mal – dijo Mark para ambos. -         Yo no veo nada malo – dijo mirando a su alrededor y sonriendo a una de las bailarinas. Mark lo tomó de la chaqueta trayéndolo de vuelta a la realidad. -         ¿Qué? – preguntó Jack de mala gana. -         Obviamente no hablo de eso. Sígueme – dijo Mark y los guío a ambos hasta una puerta que conducía a un pasillo pintado de rojo. Dentro de este pasillo habían más puertas, pero estas conducían a las recamaras donde las trabajadoras “atendían” a los clientes, eso se confirmaba por los ruidos extraños que salían de cada una, excepto de una. Jack, miro hacia esta y vio a una chica sentada en la cama sola, ella también miraba hacia la puerta y los vio pasar a ambos, pero dos segundos después Jack, literalmente, se devolvió hacia la entrada en reversa y le dio a la chica una coqueta sonrisa, a lo que la chica correspondió invitándolo a pasar y Jack hubiera pasado, olvidando completamente la razón por la que había venido en primer lugar, de no ser porque Mark apareció a tiempo y arrastrándolo del brazo siguieron caminando por el largo pasillo. -         Te recuerdo que embarazas a todas las mujeres con las que te acuestas, por lo que, a menos que quieras al hijo ciento veinte, te recomendaría que siguieras caminando – dijo el ángel severamente. -         Sí, sí, ya – dijo Mark arreglando su chaqueta. Al final de este había una gran puerta de caoba marrón, de la cual se escuchaban voces y risas internamente. -         ¿Dónde estamos? – preguntó Jack. -         Pensé que tú sabrías – le respondió Mark antes de abrir la puerta, al hacerlo, todos los hombres que estaban adentro fumando y bebiendo alcohol giraron hacia los dos individuos. -         ¿Asunto? – preguntó el que estaba sentado frente al escritorio de caoba marrón igual que la puerta, Mark supuso que esta era el líder. -         Vinimos para buscar a una chica – dijo el ángel, Jack solo miro a cada uno esperando que pasaría a continuación. Los hombres solo rieron ante la respuesta del ángel. -         Las chicas están afuera, hijo – dijo el líder y dueño del lugar. -         Ya lo sé, pero esta es especial – dijo Mark y tomó de la manga a Jack el cual intento soltarse sin éxito. -         Sí, todos creen que una lo es – dijo el líder en tono desinteresado. -         ¿Lo conoce? – preguntó Mark acercando a Jack en el pequeño estudio. -         ¿Debería? – preguntó el hombre. -         No – respondió Jack rápidamente. -         Yo creo que sí – dijo Mark y aparto a Jack un poco – es su jefe. -         ¿Disculpa? – preguntó el líder, quien llevaba un parche n***o en el ojo izquierdo. -         ¿Disculpa? – repitió Jack la pregunta. -         Él – dijo apuntando a Jack – es Jack Baldúur, hijo de Lefisteer Baldúur… tú jefe. -         ¿Qué? – preguntó Jack viendo al hombre y luego a Mark. -         Salgan – ordenó el líder a los demás hombres reunidos y estos obedecieron – y cierren la puerta – y así lo hizo el último al salir. Una vez a solas con los dos jóvenes, el hombre del parché se levantó del escritorio rodeándolo para sentarse en el borde de este. -         ¿Eres el hijo de Baldúur? Ya sabes… “el príncipe” – preguntó el hombre. -         Sí, yo soy su hijo pero, ¿quién eres tú? – preguntó Jack entre confundido y sorprendido. -         ¡Él es un demonio, Jack! – saltó Mark empezando a fastidiarse. -         ¿En serio? – preguntó Jack con una mueca de duda. El hombre del parche entonces cerró el ojo derecho y cuando volvió a abrirlo, este era completamente n***o. Efectivamente, era un demonio poseyendo a un hombre. -         Mi nombre es Sandor – dijo y parpadeo otra vez para devolver su ojo a la normalidad – fui adiestrado por tu padre en persona. Esto – apunto al ojo sobre el que tenía el parche – lo hizo él hace muchos años, cuando lo desobedecí. -         Pero espera, si eres un demonio, ¿Por qué no siento tú…chacra malévolo? o lo que sea. ¿No se supone que podemos reconocernos entre nosotros? – preguntó Jack al hombre. -         Se supone que sí – dijo el demonio pensando eso también – pero yo tampoco puedo sentir ese mal en ti, ni en él – dijo el demonio mirando a Mark. -         Oh no, con él no te molestes, él es del… “otro bando” – dijo Jack. -         ¿Qué? – preguntó el hombre del parché mirando a Mark. -         Soy un ángel – respondió Mark con simpleza. -         Mierda – dijo el demonio y abrió la boca del sujeto tratando de escapar como una fuerza invisible, pero Mark fue más rápido y abriendo su palma, iluminada por una luz blanca, lo atrapo en el aire devolviéndolo al cuerpo del ser humano. -         Como dije, estamos buscando a una chica en especial – dijo Mark y soltó la boca del hombre para que este pudiera hablar. -         Conozco a la mayoría de chicas que trabajan aquí, pero no sé a cuál busquen – respondió el demonio. -         Por eso te pregunté si lo conoces, ¿él ha venido aquí? – preguntó mirando a Jack. -         Muchos tipos vienen y se van. Casi no paseo por el lugar cuando las chicas trabajan – dijo el demonio. -         ¿No reconoces nada de este lugar? – preguntó Mark a Jack. -         No, es primera vez que vengo – dijo Jack. -         ¿Cuáles son las chicas que conoces? – le preguntó el ángel al hombre del parche. -         ¿Qué? ¿quieres que las enumere a todas? -         Sería bueno para ti – dijo el ángel en tono agresivo. -         El demonio suspiro – Paula Webber. Rose Miller. Meghan Ory. Tiana Zaens… -         Ella – dijo Jack luego de un segundo haciendo memoria. -         ¿La conoces? ¿Tiana Zaens? – preguntó Mark a su compañero en investigación. -         No me hables de apellidos, pero el nombre sí me suena. Recuerdo haber conocido a una Tiana – dijo Jack. -         Ella. ¿Dónde está? – le preguntó Mark al demonio. -         No lo sé – respondió el parchado. -         Bien, ¿dónde vive? – preguntó el ángel. -         Tampoco sé. -         ¿Y tú esperas que te crea eso? – preguntó el ángel con ambas cejas levantadas. -         Honestamente, sí – dijo el demonio. Mark se lo quedó viendo un minuto, esperando en Dios, por el propio bien del individuo al que posee, que se retractara y dijera la verdad… pero no iba a hacerlo así de fácil, así que el ángel lo tomó de la chaqueta y por poco cargándolo lo acercó hasta él. -         ¡Wow, wow, wow! Calmado, tigre – dijo Jack apartando a Mark del sujeto – tranquilo fiera. Afuera aire malo, adentro aire bueno. Yo me encargo – dijo Jack apartando a Mark completamente del sujeto para así estar frente a frente con Sandor – escucha, amm… solo necesitamos una dirección, ¿okey? Y te dejaremos en paz. Así que… directo al grano, ¿qué quieres? -         Quiero que saques a la “Barbie violenta” de aquí – dijo el demonio viendo a Mark; refiriéndose a su largo cabello rubio y actitud agresiva – y que luego tú lo sigas. -         Me refiero, a ¿qué quieres a cambio de que nos des la dirección de la chica? – preguntó Jack. -         No hay nada que ustedes puedan darme que yo quiera. Ya lo tengo todo – dijo el hombre del parche. -         Por favor amigo, no finjas conmigo – dijo Jack apuntándose a sí mismo con una sonrisa socarrona – ambos somos demonios y ambos sabemos que nosotros nunca estamos satisfechos. Sin importar cuanto tengamos siempre queremos más – dijo Jack dando un paso al frente – así qué, pregunto otra vez: ¿qué quieres a cambio? El demonio pareció tomarse su tiempo pensando en que quería. Pensó y miro a su alrededor, pero no se le ocurría nada ingenioso, hasta que regreso su vista al nefilim frente sí. Detalló su cara y pensó para sus adentros que el “Amo” había hecho un buen trabajo al crearla. Entonces supo que quería. -         Okey. Te quiero a ti – dijo el hombre del parche. Jack parpadeo veinte veces sin mover un solo musculo mientras Mark solo fruncía el ceño en confusión, ¿a qué se refería? ¿acaso sería lo que estaba pensando? -         ¿Disculpa? – preguntó Jack aun asimilando la petición. -         Dije, que te quiero a ti, en mi cama – repitió el parchado. -         No, sí, eso ya lo escuché, solo te estoy dando la oportunidad de cambiar la petición – dijo Jack lo más calmado posible. -         ¿Por qué la cambiaría? Tú preguntaste y yo te respondí – dijo el demonio sacando una sonrisa ladina. -         ¡Porque yo jamás pensé que me ibas a responder eso! – soltó Jack. Mark, quien se había quedado atrás en la conversación, llegó a la conclusión de que sí, sí era lo que él se imaginaba – okey, escucha – dijo Jack recuperando la compostura y arremangándose prosiguió – hablemos de números. Todo tiene un precio, ¿no? -         Estoy de acuerdo – dijo el demonio acercándose con la intención de enredar sus tentáculos alrededor de la cintura del muchacho. -         ¡Cantidades! – dijo Jack retrocediendo rápidamente - ¿Cuánto quieres? -         Con una hora me conformo, quizás dos – dijo el demonio sin borrar su pervertida sonrisa. -         ¿Me vez cara de prostituta, acaso? – preguntó Jack apuntando a su cara. -         No finjas conmigo, amigo – dijo Sandor copiando la actitud de Jack – ambos somos demonios y ambos sabemos que sexo es sexo, sin importar con quien estemos – dijo Sandor esta vez sí llegando a posar sus manos en las pequeñas caderas de Jack. -         Jamás lo he hecho con un tipo, mucho menos si es de mi misma especie – dijo el rubio opaco aun renuente. -         ¿Y no quieres probar a ver qué te parece? – preguntó Sandor levantando las cejas. -         ¿Y qué de bueno tendría? -         Hay un preámbulo muy bueno – dijo Sandor y pasó la punta de su lengua por su labio inferior. Jack, captó el mensaje por lo que miró al piso pensando la situación. Ahora sí Mark quedó en el aire, ¿qué está pasando aquí? -         Jack giró hacia Mark y simplemente le dijo – danos un momento Plumas, necesitamos hablar de términos y condiciones – dijo y con un simple chasquido de dedos Mark apareció afuera del local en el callejón. El ángel se encontró solo y desubicado por un momento, cuando se dio cuenta de lo que había pasado subió los brazos y los dejo caer nuevamente en señal de frustración y duda. Se quedó mirando a la nada, cuando sintió una presencia manifestarse detrás de él, pero no era humana. Sacó la daga de su padre de su manga y se preparó para el ataque, el cual le llegó por la izquierda de su cabeza, pero él lo esquivo hábilmente tomando la muñeca del desconocido y poniendo su daga en la garganta del contrario. Al verlo, se dio cuenta de que era la chica del burdel, la que estaba sola en el cuarto e invitó a Jack a pasar. -         ¿Quién te envió a matarnos? – preguntó Mark en cuanto a él y Jack. -         Matarlos, no – respondió ella – solo distraerlos – la chica cerró los ojos y en cuanto volvió a abrirlos estos eran totalmente negros.
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