Capítulo 3: Inconvenientes.

578 Words
Cuando las puertas del ascensor finalmente abrieron, me bloqueé por completo. Alec a mi lado resopló y negó.—Todo estará bien, no apestas, ni luces mal. Y después de todo, solo importa tu trabajo, no tu atuendo. Si mi padre te ha hecho venir hasta aquí, realmente vió algo bueno en ti. Tu tranquila.—Susurró rápidamente a mi lado.—Y si algo sirve de consuelo ante lo de tu madre, hace 3 meses fui diagnosticado con cáncer. Aquellas palabras me dieron un poco de esperanza, no solo en el trabajo, si no en el alma de Alec, quizás no estaba tan perdido como lo creía, solo por un instante, había mostrado sentimientos y humanidad, algo que desde que le conocía no había visto. Pero otra parte caía como un balde de agua fría, Alec era jóven, casi un niño, y el cáncer ya rondaba sobre él. Era injusto y lamentable, solo por ese instante, sentí pena por él. Y me arrepentí profundamente de haberle dicho que realmente sí era el diablo. Sonreí de lado ante sus palabras y caminé a su lado. Una larga oficina fría de paredes de cristal. La vista a la gran manzana y un hombre sobre el escritorio. Tomaba café, llevaba gafas y leía un par de documentos. —Padre.—Dijo firme Alec llamando su atención. Así mismo, aquel hombre imponente, quitó sus gafas y levantó su mirada hasta observarnos.—Te mandé por la nueva hace horas, pensé que te habías marchado de la empresa, Alec.—Fue lo primero que dijo. —Un par de inconvenientes padre, pero ya todo está en orden. Todo está bien.—Susurró caminando hasta él.—Ella es Cindy, la chica nueva, ya la he encontrado. Su padre se puso de pie y caminó hasta nosotros, estrechando mi mano de manera alegre e invitando a tomar asiento. Así mismo, dejé mi portafolio sobre su escritorio y él comenzó a observar. Todo ese tiempo estuvo en silencio, Alec me miraba y sonreía de lado. Quizás buscaba consolarme ante el desespero y el gran caos, pero tenía razón, solo dependía de mi talento y mi trabajo, y solo de eso estaba segura que era realmente buena. —Hueles un poco extraño, Alec.—Susurró su padre mirándole rápidamente. Él rió y negó.—Habré pisado algo por allí en la calle padre, no pasa nada, ya luego iré a cambiarme. Tengo asuntos fuera. —Recuerda lo que dijo el doctor, Alec. No abuses.—Reprochó mirando aún mis diseños. —No pasaré el resto de mi tiempo esperando la muerte sentado, padre. Si me queda poco o mucho tiempo, quiero realmente vivirlo. No menos que eso.—Susurró en un hilo de voz. Yo me hundí en mi asiento. Él no mentía, el pequeño diablillo sí tenía cáncer, todo simplemente era una pena muy trágica. Pero cuando los minutos pasaron, su padre dejó de observar los diseños, poniéndose de pie, caminando hasta mi y mirándome fijamente.—Haces un trabajo increíble, señorita.—Susurró. Estiró su mano, ayudándome a poner de pie y quedar ante él.—Sería un enorme placer trabajar con usted.—Dijo finalmente estirando su mano. La estreché y sonreí con nerviosismo. Tras nosotros observé la sonrisa de Alec, quien la borró rápidamente al saber que le miraba. —Te lo dije.—Formuló inaudible. Protagonistas y actores: 1) Blanca Suárez como Cindy. 2) Mario Casas como Alec.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD