POV AMELIE El silencio en la casa de seguridad era una estructura frágil, sostenida apenas por el sueño ligero de Alexander. Me encontraba en la planta baja, terminando de esterilizar unos biberones, cuando el sonido de neumáticos sobre la gravilla y el murmullo de los oficiales de la entrada me pusieron en alerta. Luther, que nunca bajaba la guardia, ya estaba en la puerta con la mano en la empuñadura de su arma. —¿Quién es? —pregunté, sintiendo un escalofrío. —Dice ser tu hermana —respondió Luther, frunciendo el ceño—. El parecido es asombroso. Los oficiales la dejaron pasar tras revisar su identificación. Mi corazón se hundió. Sonia. Había logrado escapar del lugar donde Damián la tenía retenida, se había atrevido a venir hasta aquí. La puerta se abrió y ella entró. Lucía demacr

