POV DAMIÁN La celda de aislamiento se había convertido en mi propio círculo del infierno. El guardia corrupto no había vuelto, dejándome a solas con el eco de sus palabras y la imagen mental de Amelie desangrándose en la nieve. Había pasado la noche golpeando las paredes hasta que mis nudillos quedaron en carne viva, gritando su nombre hasta que mi garganta solo emitía un silbido ronco. La locura se me había escapado; estaba listo para morir, listo para rendirme a la oscuridad definitiva. Sin ella, el aire en mis pulmones se sentía como veneno. No podía imaginar una vida en la que no estuviese Amelie. Cuando la puerta de la celda se abrió con un estruendo metálico, no esperaba ver la luz. Dos guardias me levantaron bruscamente, sus manos rudas no encontraron resistencia en mis músculos

