POV DAMIÁN La tarde había sido un ejercicio de contención insoportable. Había pasado de confesar mi deseo más profundo a Amelie a tener que fingir que esa conversación no había existido, todo mientras monitoreaba el inicio de la trampa financiera de Sonia. La adrenalina de la Bolsa se sentía infantil comparada con la ansiedad que me provocaba la mujer que me había robado el sueño. El reporte de Arthur sobre la urgencia de Sonia había sido una distracción bienvenida. Pero la llamada de Anastasia Dubois a las tres en punto pulverizó toda mi fachada. —Damián, no quisiera molestarle —su voz era una sinfonía de falsas disculpas y morbo—, pero su esposa, la adorable Amelie, tuvo un encuentro muy... íntimo con el señor Ricardo Guevara en Chelsea. Parecía una despedida dolorosa. Él inten

