Dos caras

1420 Words
-Eres una niña muy hermosa… cuando seamos mayores quisiera casarme contigo…- le sonreí… él me abrazó fuerte. -Vamos a jugar… persígueme- el chico salió corriendo rápidamente y yo iba detrás de él… -Espérame… quién eres?- grité fuertemente mientras corría. -¡Ana ven!- -¡Espérame!- Me desperté sobre saltada por el sueño que acababa de tener… ¿Quién era aquel joven con el que había soñado? Cada día que pasa se encierra más el misterio de mi desaparición. Miré el reloj y eran las 7 de la mañana… tenía poco tiempo para arreglarme y salir para mi nuevo trabajo. Afortunadamente me considero una chica muy sencilla y me demoro poco tiempo alistándome. Me coloqué una falda negra ceñida y una blusa blanca cuyas mangas iban hasta mis codos. Comí un pan con café y salí rápidamente hacia la oficina. Cuando llegué Steve ya me estaba esperando. -Justo a tiempo- me dijo con una sonrisa en sus labios. -Ya llegó la jefe de diseño.- Entonces nos dirigimos hacia la oficina que ayer estaba vacía. Me sorprendió al ver a la persona que se encontraba sentada en la silla de la dirección de diseño… era la abuela Denise. -Adelante, señorita Clara.- me dijo la abuela. Su semblante había cambiado totalmente. Parecía más imponente y fuerte, más profesional. Parece que su trabajo se lo toma muy en serio. Además, prefería trabajar con ella y no con mi jefe el amargado -Ya te puedes retirar, Steve… déjame a solas con Clara.- Steve asintió y cerró la puerta tras de sí. -Me alegra mucho verte, querida- entonces ella se levantó de su silla y me abrazó fuerte. Nunca antes nadie me había abrazado… se sintió reconfortante y pacífico, tanto así que casi se salen mis lágrimas de la emoción, pero tenía que aguantar para no ser descubierta. Sin embargo, ese abrazo trajo consigo otros recuerdos vagos… recuerdos sobre mi infancia con la abuela jugando conmigo, pero lo que más me impactó fue el collar… ella me puso un collar en el cuello en forma de corazón, lo que me hizo apartarla de mí bruscamente. -¿Pasa algo?- me preguntó preocupada.-Estás algo pálida- -No… discúlpeme… es solo que no estoy acostumbrada a los abrazos, pero este me hizo muy feliz.- la abuela Denise me sonrió. -Está bien, tranquila… creo que te entiendo… siéntate… verás, vas a trabajar para nosotros porque mi nieta Ana se siente indispuesta… ella tiene un gran talento, extrañamente muy parecido a tu estilo, y por eso me llamaste la atención. Si no fuera por la carta de recomendación que traías de la universidad creería que fue mi nieta la que hizo esos diseños…- de pronto la abuela se entristeció y lucía pensativa. -¿Pasa algo?- me atreví a preguntar. -No… no es nada…-la abuela retomó la palabra.- Trabajarás también con dos compañeras más… creo que ya te las habían presentado ayer… también son dos chicas muy talentosas, pero aún nos faltan algunos diseños para nuestra próxima colección, que se lanzará en dos semanas, así que tendrás que sacrificar un poco de tu tiempo… ¿Estás de acuerdo?- -Sí… no tengo ningún problema- le contesté segura de mi misma. Tenía que hacer lo posible para rendir en mi trabajo y lograr ganarme la confianza de la abuela para averiguar lo que en realidad pasó. -Muy bien. Yo vengo solo dos días a la semana… tendrás que tratar todo con Sebastián directamente… él es quien aprobará tu trabajo en la mayoría de los casos.- No puede ser… después de todo si tendré que tratar con ese patán… sin embargo no tuve más remedio que aceptar. Salimos de la oficina después de eso y nos reunimos con Melanie y Marian. -Muy bien, señoritas… este es el trabajo para la semana…- la abuela Denise nos explicó a cada una nuestra función y el trabajo que debíamos hacer. El tiempo se fue volando y cuando me di cuenta era la hora del almuerzo. -¿Tienes en dónde almorzar?- me preguntó Marian. -No…- le contesté fríamente. -¿Quieres venir conmigo? Conozco un sitio muy exquisito y económico.- -Está bien- le sonreí. -Melanie no almuerza contigo?- me atreví a preguntarle. Su cara se transformó. -No… ella siempre luce triste y cuando me quise acercar a ella se mostró agresiva.- quería saber de una vez por todas a qué atenerme con Melanie… ella me hizo la vida imposible durante la universidad y es mejor saber sus verdaderas intenciones. -¿Te importa si trato de convencerla para que almuerce con nosotras?- le pregunté a Marian. -Está bien- me acerqué al escritorio de Melanie y me senté a su lado. -¿Qué quieres?- me preguntó. -Saber qué haces aquí- le contesté directamente. -Trabajando…¿No estás viendo?- definitivamente Melanie no deja de ser la misma de siempre. -Supe lo de tus padres- le dije sin mirarla. -Tú no sabes nada- -Pues entonces cuéntame… ahora tú y yo estamos en las mismas condiciones- -Eso jamás… al menos yo sé quienes son mis padres… tú sigues siendo una huérfana- -Es verdad, yo ya lo acepté… en cambio tú no puedes aceptar tu realidad…- Melanie me miró sin entender… -Debes ser más humilde y ver el lado positivo de lo que pasó… ahora puedes luchar para valerte por ti misma y no depender de tus papás.- Me levanté de mi silla y me dirigí hacia donde me esperaba Marian. -¡Espera!- gritó Melanie. -Voy con ustedes- yo le sonreí. Melanie tomó su bolso y salió de la oficina… detrás la seguimos Marian y yo. -¿Qué le dijiste?- me dijo Marian. -Después te cuento- le contesté. Durante el almuerzo todo fue calma y silencio. Ninguna de nosotras quiso hablar mayor cosa y contestábamos con un sí y un no. A veces tocábamos temas del trabajo, pero nada serio. Regresamos apenas terminó nuestro descanso y me dediqué a darle los últimos toques a los bosquejos que había realizado en la mañana. La abuela Denise ya se había ido, al igual que mis compañeras. Pensé que estaba sola en el lugar, así que decidí dejarle mis diseños al ogro. Me dirigí hacia su oficina y la puerta estaba cerrada. Parecía que él estaba hablando por teléfono con alguien, muy seguramente es su esposa o novia. Sin querer escuché algo que me causó conmoción. Eso lo sé, no te preocupes más… ahora más tarde iré a casa… ya deja de pensar en Ana… sabes que no podemos decirle nada a la abuela… eso le partiría el corazón… yo tampoco creo esa historia, ella parece otra persona… mira, ya no puedo hablar más… te amo y te mando un beso. Tras oír esto, toqué la puerta y luego de que me diera la autorización para entrar ingresé a la oficina de Sebastián. -¿Qué quieres?- me dijo sin darme la cara. -Solo vine a mostrarle los diseños que hice hoy… quisiera saber si están bien y si los aprueba para comenzar la producción.- -¿Crees que es fácil?- me contestó. -No lo sabré si no me lo dice.- -Vete- susurró. Aún no me veía a la cara. -Me iré en cuanto mire mis diseños.- Entonces se levantó de la silla rápidamente y vino hacia mí como si fuera un toro, me tomó del brazo e hizo que me estrellara contra la pared. -Ya me escuchaste- mi respiración estaba errática. -¿Qué le pasa? ¡Suélteme!- él me miró fijamente a los ojos y su gesto se transfomó en ternura, luego bajó la mirada y se entristeció. Poco a poco me fue soltando. -No te asustes… perdona mi reacción… no quiero que pienses que soy un acosador o alguien violento.- yo no le dije nada. Traté de calmarme y escucharlo. -Me recuerdas mucho a Ana- dijo finalmente. -Resulta que después de 10 años apareció… pero algo en mi corazón dice que no es ella, aunque se parezca mucho…- quería saber más, pero solo se me ocurrió preguntarle algo muy obvio. - Y… ¿Quién es Ana?- soy una tonta… debí indagar más, pero desaproveché la oportunidad. -Olvídalo… ven, te llevo a tu casa… es lo menos que puedo hacer después de como te he tratado desde un principio.- -No es necesario, gracias- sin embargo, él insistió- -Por favor, acepta… es muy tarde y no quiero que te pase nada malo- al final terminé aceptando, aunque vivía muy cerca de aquí era posible que alguien me atacara. Así salimos de la oficina, con muchas más dudas que respuestas.
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