Capítulo 4: Anonimato.

1952 Words
Capítulo 4: Anonimato. 【Jack Pritzker】 No puedo ni siquiera mover un dedo, tengo a Luke sentado en mi sofá como un puto muerto, no se mueve y se lo acapara todo, observo su rostro y está dormido. «En verdad me pregunto el por qué lo deje venir para acá sí ni siquiera debe de saber que vivo aquí». A los pocos segundos decido levantarme tomando mis muletas con fuerza, me impulso y justo cuando estoy de pie, siento como mi muleta derecha me falla y me tambaleo un poco, la vuelvo a poner en su lugar, veo que fue el pie de Luke que lo estiró y chocó contra mi muleta, arrugo casi toda la cara, me pongo en marcha antes de que pueda suceder algo peor. Voy hacia la nevera para ahora sí, tomar una fruta que solo me apetece por ahora la manzana, la agarro y me voy al fregador, para quitarle la etiquetita y lavarla. Mi mayor reto es mantener el anonimato, en verdad me preocupa que mi trabajo se mezcle con mi vida personal, porque sería una escena muy incómoda o graciosa, que alguna de mis clientas habituales me consiguiera en la calle. Aún no me he comprado un auto porque no he tenido el tiempo, puesto que del trabajo llego cansado, lo que sería útil porque han estado muy cerca de hacer una escena, en el supermercado una vez, una mujer me miró de reojo y la reconocí y empezó a caminar hacia mí, hasta que su marido la detuvo, me fui de ese supermercado todo aterrorizado porque me había buscado para el servicio una mujer casada con un esposo que parece un mamut. Es hasta horrible de recordar, pero al menos tengo algo con que reírme, lavo la manzana por la parte del tallo vuelvo a pensar en las veces que estuve muy cerca, me da grima en recordar tales escenas hasta que accidentalmente rompo la manzana, chasqueo los diente y cierro la llave del agua. Me limpio un poco las manos en la parte trasera de mi pantalón, empiezo a comerme una mitad de la manzana porque la rompí justo en la mitad, me apoyo en el mesón en L de la cocina, observo como el tarado ese duerme como muerto. Me había dicho que no le importaba que tenía, que venir a mi casa a la fuerza, se deshizo de Amaranta que por medio de mí, no le faltó el respeto, ya que después de comprar las cosas en el súper mercado, ella quiso que me fuera con ella otra vez, pero este desgraciado tomo mis bolsas y se las llevó a su auto. Antes de desaparecer con mi comida, me dejo una bolsa en la mano que gracias al cielo no me la arrebató porque no lo dejé en ella contenía unos chocolates y algunas cosas que me percaté que ella las miro con deseo de comprarla, pero no lo hizo, al dársela se sorprendió, me agradeció, más bien le agradecí yo a ella por acosarme y llevarme al mercado. Le destellaron los ojos, cosa que no me gustó porque no la quiero ilusionar y justo en ese momento el idiota, casi me carga hacia su auto. Más le pedí que me dejara caminar, le digo algunas babosadas a ella que nuevamente tuve que irrumpir, nos fuimos a mi casa. No me dijo nada, solo me ayudo con mis bolsas aunque le decía que podía solo, se sentó en el sofá, porque yo me había sentado antes allí, se bebió una cerveza y se durmió. Jamás me dijo la cosa importante. Me termino de comer la mitad de la manzana y voy para la otra. —¡Idiota levántate!, ¡Hay un incendio!. — Le grito a ver si reacciona porque estudiaba para ser bombero supongo que habrá tenido amaneceres así. Como si le hubiera lanzado un balde de agua fría abre los ojos al instante y se levanta adoptando una postura firme, se lleva una mano a la frente. —¡Señor!, ¡Sí señor!. — Afirma con fuerza, no puedo hacer más que reírme a carcajadas sonoras, puesto que sospecho que está algo sonámbulo. —¿¡Eres un tarado o qué!?, sabes que en la academia me levantaban así. — Cuando se da cuenta de mi pequeña jugada, se enoja despilfarrando. Le miro y aun no puedo mantenerme serio, hasta que se me atraviesa un pedazo de manzana en la garganta, comienzo a toser. Vuelvo a respirar a los pocos segundos, ahora es el quién ríe de último. —Ya no importa… Cof… Cof… Te levante para que me dijeras que era lo importante que tenías que decirme. — Me aclaro la garganta, me seco las lágrimas de desesperación por volver a respirar con normalidad y nos miramos con recelo. Él se acerca a la nevera y entrecierro los ojos, me sigo comiendo mi manzana, saca otra cerveza de lata de lo más normal, abre la cerveza y se apoya en la esquina del mesón en L aguardando una distancia bien prolongada de mí. —No quiero ir a mi casa porque mi novia se enteró de que llevo esta doble vida, nada más porque una de mis clientas habituales era una de sus amigas que ni yo sabía que existía, se calló las cosas por un tiempo alegando de que no quería romperle el corazón a mi novia Christina, pero se cansó y le digo, todo lo que te digo fue lo que me dijo Chris. — Explica para después beberse su cerveza. Llevo mis labios cerrados a un lado de mi rostro, lamentándome mucho de lo que le pasó a Luke, esa es la razón por la que no podemos ni tener relaciones amorosas con nadie, ni mezclar el trabajo con la vida personal, ya que tratamos de mantener este trabajo oculto, porque no es bien visto por la sociedad. Ni me importa eso, solo lo escucho, pero al hacerlo me hace revalorar muchas cosas que no había tenido en cuenta. —Sé que es triste por eso me viste comprando licores, por eso quise irme a tu casa, sin embargo no hablemos más de este motón d mierda que simplemente quise hacerme creer que no pasaría si sería cuidadoso, que inevitablemente me consiguió y nada más me quiere atormentar. — Se termina de beber la lata de cerveza, para después apretar la lata y arrogarla a la basura. —Amigo lo sabías, te lo había advertido algunas cuantas veces, bueno… Ya no tiene importancia si necesitas quedarte te puedo hospedar los días que necesites…— Me corta antes de que pueda seguir balbuceando alguna otra palabra que llamaría de consuelo, más no doy consuelo, me llevo un pedazo de manzana a la boca. —Un mes. — Suelta sin ninguna prevención mientras que masticaba y me vuelvo a atragantar, toso como loco tratando de sacar el pedazo que siento atorado en la garganta, se quiere acercar a mí para ayudarme, pero toso bien fuerte y vemos como el pedazo de manzana sale volando y aterriza en la cara de él. —¿¡Cómo que un mes!?. — A penas recupero el aliento, le inquiero demandando una respuesta contundente, me ofrecí porque pensé que necesitaba unos dos o tres días, pero un mes, me parece muy exagerado. —Asqueroso de mierda… ¡Sí!, un mes, ¡Carajo!, porque el apartamento es de ella, pero era yo quién pagaba el alquiler, este mes se acaba el contrato, no la quiero ayudar con las cosas como la mudanza ni nada por ese estilo. — Alega disparates, más no digo nada si le puedo ser de ayuda, lo ayudaré no me puedo meter entre el fuego así que nada más le hospedarle ese mes que necesite. —Está bien, no hay ningún problema, solo que tu saca copia de la llave de entrada y la de la reja de las residencias, tu cuarto está de este lado. — Le señalo la habitación que tengo demás casi lo uso como algún tipo de depósito, él voltea y camina hacia ella, está cerca del sofá la abre y después de verla medio sonríe. —Pensé que me ibas a echar, porque primero se lo había pedido a Cody, pero él me regaño y me saco de su apartamento diciendo que si llega Christina hasta allá creando un lio, donde vive le marcaría con mala reputación, y no le convendría eso. — Mientras que recuerda lo que le dijo uno de nuestros compañeros, exhala despreocupado, yo me quedo callado. No me gustan esos problemas, así que los evito a toda costa, por lo que prefiero no saber nada más al respecto, me termino de comer la dichosa manzana, tiro lo que me quedó en las manos en la basura, justo escucho mi teléfono residencial. —Yo contesto. — Le aclaro antes de que se mueva, solo alza sus manos al aire en son de paz, tomo mis muletas camino hacia el teléfono que con agilidad lo tomo. —Alo. — Sale de mis labios con un tono algo serio, que me caracteriza ya que mi familia siempre dice que atiene el teléfono muy serio. —Alo, Jacky hijo, ¿Estás allí?. — Inquiere mi madre, detrás de la línea telefónica, una pequeña sonrisa aparece en mi rostro, porque tengo mucho tiempo que no hablo con ellos y con mucho tiempo me refiero a meses. «Para ser exactos seis meses». —Hijo quiero que vengas para la casa, busques tus papeles, te tenemos que presentar ante personas importantes y tú hiciste la burrada…— La corto antes de que siga parloteando cosas que deben de quedar en el pasado. —Madre, pensé que… Agh… Nada, voy para allá en una semana para ver la razón de qué porque mi documentación es un factor importante, tanto para que vengas y te pongas en comunicación con mi persona. — Le recrimino y vuelvo a recordar la razón por la que tengo varios meses sin llamar ni saber de ellos. —Jacky hijo, no te pongas endeble conmigo, sabes que yo no fui el factor decisivo ni tu padre, además quiero verte la cara en persona. — Repara, ruedo los ojos y me medio cruzo de un brazo, intentando creerle todo lo que dice, pero son patrañas. —Bien madre en una semana te veré allá para resolver todo este asunto que acontece de forma negativa para ambas parte. — Me comienzo a despedir de ella. —Muy bien mi Jacky, te espero. — Cuelgo el teléfono dejándolo en su base y voy hacia el sofá, me siento enfadado por la llamada con un motivo superficial. Miro donde está Luke, este tiene una expresión de estupefacción, frunzo mi ceño. —¿Qué sucede?. — Le interrogo con el mismo tono que estoy llevando de hace unos segundos atrás, él camina un poco hacia mí, se cruza de brazos. —No sé, señor elegante, te llamaron y empezaste a hablar con un vocabulario muy… Muy…— Observo que busca una palabra, chasquea los dedos, exprimiéndose el cerebro. —¿Técnico?. — Le sugiero, quizás sí. En mi familia aparte de ser caballeroso, nos educaron con un lenguaje enriquecido, para poder conversar con personas de poder, cosa que no me serviría a mí, por el estilo de vida que llevo. —Sí, cambias de la nada. — Menciona frunzo el ceño. —Solo hablo así con mi familia, esa parte de mí, la suprimo por varios motivos que de ahora no vale la pena de mencionar. — Le corto cualquier oportunidad de continuar la conversación siguiendo enfadado por tener que ir a la casa de mis padres.
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