Cuando Alana y Aidan llegaron a casa, notaron que una pequeña de cabello oscuro y ojos azules corría hacia ellos. Alana se adelantó y la levantó en brazos, depositándole un beso en la frente, mientras Paulina se acercaba. Hacía más de seis años, en Italia, todos se sobresaltaron cuando Paulina se desmayó, temerosos de alguna enfermedad grave. Sin embargo, la noticia fue la llegada de la pequeña Amina, nombrada por Massimo. A pesar de que Paulina y Max habían decidido no tener más hijos, Amina llegó como una sorpresa que iluminó sus vidas. A los treinta y dos años, Paulina tuvo un embarazo que, aunque se temía riesgoso, resultó ser una experiencia llena de alegría. La familia la cuidó con esmero, y Amina se convirtió en un pequeño terremoto que revolucionó la casa, rejuveneciendo el hogar

