Apenas entré a la editorial, me dirigí directamente hacia la oficina de Giovanna. Mi corazón latía más rápido que de costumbre, no solo por la emoción de la entrevista, sino porque aún sentía el sabor de los labios de Demian y el calor de su abrazo en el auto. Toqué la puerta con un toque de sutileza y al escuchar su permiso, entré con una sonrisa que no podía disimular. —Buenos días, Giovanna. Tengo buenas noticias —anuncié, entusiasmada. Ella levantó la vista de unos documentos y me observó con los ojos bien abiertos. —Espero que esas buenas noticias tengan que ver con la entrevista de Demian Lennon —dijo con un tono de frialdad, era lo único que le importaba en estos días. Asentí con entusiasmo. —Sí, justo eso. ¡Ya aceptó! Podemos hacer la entrevista cualquier día. Solo hay que

