La noche había llegado rápidamente y eso me encantaba.. Frente al espejo, me di el último vistazo, había elegido un vestido sencillo, con estampados suaves y una chaqueta ligera. El cabello suelto, los labios apenas coloreados, me miré sin prisa, sin buscar perfección, solo asegurándome de que me sintiera bien con lo que veía. Al bajar las escaleras, las voces en la sala me confirmaron que no sería una salida cualquiera. Sabrina estaba sentada en uno de los sofás y Fabiola de pie junto a la ventana, hablando con voz baja. Ambas se giraron al verme entrar. —Espero que no te moleste que Sabrina y yo los acompañemos —dijo Fabiola con una sonrisa elegante, como siempre. Sonreí con amabilidad. —Para nada —respondí. —Será increíble tenerlas con nosotros. Sabrina asintió con entusiasm

