Después de decir esas palabras, me dirigí hacia la puerta, pero antes de salir, Demian me jaló con suavidad para detenerme. —Azucena, por favor… no me dejes —suplicó Demian, tomándome del brazo una vez más. —No ahora que por fin todo está claro… no ahora que podemos empezar de nuevo. Lo miré, sintiendo como un dolor por dentro me invadía, pero no estaba dispuesta a ceder. —Sí te dejaré, Demian —dije afirmándolo. —Porque merezco tener a mi lado a alguien que no me destruya primero para luego querer amarme. Porque lo que tú hiciste no fue un error, fue un abandono lento, cruel y muy injusto y yo.. yo no merezco eso. —¡Aún hay tiempo para nosotros! —insistió con desesperación. —Azucena, lo de Humberto no puede ser. Es tu hermano, debes olvidarlo. ¡Ese no puede ser el camino! —No vuelvas

