Una nota

1028 Words

Entramos a la casita, Humberto me llevó en brazos hasta el pequeño sofá frente a la chimenea apagada y me dejó sentada con delicadeza y un beso final exquisito. Caminó hasta la puerta y luego la cerró mirándome como si no pudiera creer que yo estaba realmente frente a él. —Estás aquí y aún no puedo creerlo —dijo, como si aún le costara asimilarlo. Le sonreí y me levanté del sofá extendiendo mi mano. —Sí, estoy aquí y no pienso volver a irme. Se acercó y tomó mi mano y me besó con una ternura que extrañaba bastante. —Te soñé tantas veces… —dijo. —Te extrañé hasta el cansancio, me dolía respirar sin ti, Azucena. No pude evitar que mis lágrimas se deslizaran por mis mejillas antes de poder responder. —Yo también mi vida —le dije. —Te necesitaba cada día, cada noche. Quise decirte tan

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD