Dejé el bolígrafo sobre el documento firmado, me alejaré un poco del escritorio y en ese momento, la voz de Demian se escuchó. —En unos días quedaremos oficialmente divorciados —dijo Demian, sin mirarme. —Esa es la mejor noticia que he escuchado en mucho tiempo —respondí con una sonrisa fingida. —Aunque intentes verte fuerte, sé que por dentro estás sufriendo —dijo con arrogancia. —Te duele perderlo todo, Azucena. Lo miré fijamente. —Lo que hoy perdí… mañana me sabrá a victoria. Él se rió con burla, como si conociera lo que había dentro de mi corazón, y en el fondo no estaba equivocado. —Sabes manipular muy bien a las personas con tus palabras. Me giré para marcharme sin responderle, pero antes de salir de la oficina, me detuve, di un paso atrás, y regresé a él. —Hay algo que me gus

