Capítulo 4

1166 Words
—¡Buenas noches, Texas! —el público de esa noche superaba las expectativas—. Canten conmigo; “Hoy daría todo por volverte a ver”—todos cantaban, gritaban, reían, levantaban pancartas con mi nombre, flyer en tamaños gigantes. Larissa la reina del pop era un máquina, estaba en lo más alto, yo era esto, yo era música, mi música era yo. Como hacía en todos mis espectáculos estuve más de dos horas, cantando, bailando, dándolo todo, porque ellos habían pagado para verme, habían pagado para ver el desborde de fuerza escenografía y magnetismo que producía mi espectáculo y mis canciones. —¡Gracias Texas! ¡gracias por estar aquí y cantar mis canciones! los espero en mi próxima parada ¡Colorado! —me preparaba para salir, eché una última mirada al público. Cuando las luces se encendieron vi el hombre que me miraba desde abajo, era inconfundible, esos ojos negros y grandes como la noche me miraban, estaban fijos en mí, además era un concierto donde todos los asistentes estaban vestidos con ropa cómoda, el no, el llevaba un traje n***o clásico, pero le quedaba como una segunda piel. Era como si no perteneciera ahí, destacaba por encima de más de cuatro mil personas. Estaba a menos de cinco metros de distancia, pero pareciera que lo tenía justo delante de mí. Mis ojos chocaron con los suyos por unos segundos, seguía con el micrófono y se lo entregué a alguien sin mirar y entonces di la vuelta y me dirigí al camerino. Los músicos se habían ido, el equipo estaba desmontando el backliners[1] Cuando había terminado de cambiarme de ropa y quitarme el maquillaje entró Rodrigo, hacía semanas que no lo veía, pensaba que había decidido dejarme en paz. —¿Nos vamos? —preguntó sin saludar, se comportaba como si no hubiera pasado nada, lo miré y no supe que contestar. —Rodrigo… —Rodrigo nada, termina de quitarte el disfraz de puta que nos vamos—su mirada era inquieta. —Lo siento Rodrigo, pero contigo no voy a ningun lado, hemos terminado hace semanas, ¿recuerdas? —¿Terminado qué? ¿no entiendes que estamos unidos para siempre? —preguntó, sus preguntas las hacía de forma burlona, pero su comportamiento decía otra cosa. —Rodrigo… los para siempre no existen, las parejas se conocen, se enamoran, conviven, dejan de amarse y la relación se acaba, no es eterna. —Esa forma de pensar solo puede venir de alguien como tú. Estábamos bien, pero en cuanto decidiste cambiar la normalidad por el disfraz que llevas puesto todo se fue a la mierda. —Ahora quiero que te vayas, y por favor no regreses, ¡déjame en paz! —pedí mirándolo con miedo, pero sin demostrarlo. —¡Nunca! tu vienes conmigo—intentó agarrarme como la última vez en el hotel, intentaba llevarme por la fuerza hasta su coche, yo intentaba soltarme. —Te ha pedido amablemente que la deje en paz y no has hecho caso, deberías aprender que cuando una mujer dice no, es no—el hombre hablaba un inglés buenísimo, pero sin acento, su voz era fuerte, envolvente y muy calmada. —¿Y a ti quien te ha llamado? no tienes una puta vela en este entierro —preguntó Rodrigo, tenía que mirar hacia arriba para mirarlo a la cara. No es que Rodrigo fuera pequeño de estatura, era que el hombre lo superaba en tamaño. Era el mismo hombre con quien tuve sexo hacía un par de meses y el mismo que había visto hacía poco dentro del público, esperaba que no me reconociera. —Casi nunca soy bienvenido en ningun lugar, así que no espero que me llamen y me reciban con panderetas, y si no la suelta en… treinta segundos—dijo llevando su mirada al reloj de su muñeca —. Te pego un tiro en la frente—el hombre hablaba de pegar tiros como que si estuviera acostumbrado a ello. —Te estás equivocando, no sabes con quien estás tratando. —Si lo sé, estoy tratando con un cobarde que va detrás de mujeres indefensas para hacerles daño, conozco muy bien a los que son como tú, ahora ¡fuera! —no hubo necesidad de que el hombre sacara la pistola, Rodrigo cuando escuchó la última frase y miró al hombre a la cara, me soltó y salió como si lo estuvieran persiguiendo. —¡Muchas gracias! —dije mirando hacia arriba, yo era alta, mis botas tenían un poco de tacón, pero, aun así, sus ojos estaban por encima de mi cabeza. al parecer el hombre no me había reconocido, no se había dado cuenta de que la mujer del hotel y yo éramos la misma persona. Imaginé que estaba tan acostumbrado a tener ese tipo de encuentros que no se quedaba con la cara de ninguna mujer. —Nada que agradecer, estamos a manos—dijo mirándome fijamente. —No entiendo. —Unos minutos de placer por quitarte a tu novio de encima. —Ya no es mi novio, y… esa noche tampoco lo era. —Llul —se presentó extendiendo su mano. Yo extendí la mía que fue atrapada entre la suya. Desvié la mirada de la de él para mirar las dos manos enlazadas y la imagen me parecio bonita. —Lissa. —¿O Larissa? —Larissa es la que sube ahí arriba en cada concierto, la reina del pop. Lissa para los amigos. —¿Te llevo Lissa para los amigos? —preguntó haciendo un amago de sonrisa. Dejó ver unos dientes blancos y perfectos. —De acuerdo, pero para ti, solo Lissa —recogí mis cosas y salimos rumbol hotel donde se estaba quedando la banda. Fuimos todo el camino sin hablar, yo lo miraba de reojo, él iba concentrado en la carretera. Tenía claro que no era americano, me moría por preguntarle de donde era, tenía un acento raro y ronco, pero no lo hice. —Hemos llegado Lissa—dijo. En ningun momento me preguntó la dirección, me parecio extraño, pero no dije nada. De repente sentí que era muy pronto para despedirnos, de que no habíamos hablado de lo que pasó aquella noche, de que quizás fuera la última vez que lo viera y … me arriesgué. —Deberías acompañarme al bar y te invito una copa, ahora me toca a mí. —Si te acompaño será porque quieres estar conmigo, las de aquella noche ya están pagadas. —Creo que deberíamos hablar de esa noche. —Y yo creo que deberíamos dar continuidad a esa noche—no supe que contestar. Larissa la reina del pop hubiese contestado: “ya estás tardando” pero esa noche quería seguir siendo Lissa, porque algo dentro de mi quería que a Llul le atrajera Lissa; la mujer. [1] material que está sobre el escenario y del que los músicos e intérpretes hacen uso. Una posible adaptación sería material y equipo de escenario
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD