Susan se disculpó con una sonrisa impecable de Declan, Greg y Richard, la conversación con ellos se habia extendido demasiado y no podía perder más el tiempo cuando tenía asuntos más importantes que atender con su hijo.
Y con la elegancia y el dominio que siempre la caracterizaban, se abrió paso entre los invitados hasta ubicar al joven al otro lado del salón; Aarón, rodeado de copas, risas y un grupo de jóvenes herederos igual de altivos que él, disfrutaba de su propio espectáculo, pero cuando la mirada de Susan se cruzó con la suya, bastó un leve movimiento de cabeza para que el muchacho entendiera la orden.
Aarón se excusó con desgano y caminó hacia ella, aún con una sonrisa en los labios, aunque sus ojos revelaban la impaciencia de quien detesta ser interrumpido, sobre todo cuando lo único que lo animaba a asistir a semejante evento eran las mujeres que podía conseguir.
- Te parece correcto dejarla sola?!- preguntó Susan, en cuanto su hijo se detuvo a su lado, con una calma calculada, mientras fingía acomodar el cuello de su blusa.
Pero el joven solo bufó, observando a Ellie a la distancia, sin embargo, la repulsión que sentía hacia ella era tan grande que no pudo evitar llevar la mirada en otra dirección.
- No la tolero más, madre- y aunque su tono era bajo no dejaba de contener un obvio fastidio- es....es....es ingenua, aburrida… me saca de quicio, esta noche quiero divertirme, no pasar la velada al lado de semejante boba, que seguramente está esperando que le proponga matrimonio en medio de la celebración.... cómo si eso fuera posible!!!- exclamó con desprecio- no puedo seguir soportando su voz ni un minuto más, es... - e hizo un gesto vago con la mano, buscando la palabra- insufrible, y no dejare que me arruine la noche.
- Tesoro- lo interrumpió la mujer con un tono suave pero cargado de advertencia- te recuerdo que de esta noche depende tu futuro, nuestro futuro y si vas a permitir que una simple molestia te distraiga, entonces quizás no mereces lo que estamos a punto de conseguir, no crees que es un sacrificio mínimo comparado con todo lo que vamos a obtener?!- pero él bufó, bajando la mirada por un momento antes de responder con un suspiro impaciente.
- Yo soy quien ha hecho todos los sacrificios, no tú- y por supuesto no tuvo el menor reparo en disimular su agresivo reproche.
Susan mantuvo la fachada, sonrió, aunque la sonrisa apenas alcanzó sus ojos, y con una calma maternal, se acercó un poco más, tomando la corbata de su hijo y acomodándola con un gesto delicado que disimulaba la molestia.
- No olvides que a veces los sacrificios son necesarios.
- Sacrificios?!- replicó él con una carcajada corta y amarga- he hecho todos los que me has pedido, qué más quieres de mí?- la mujer entrecerro los ojos fingiendo una paciencia que pendía de un hilo
- Tú elegiste a la chica, tesoro.....o acaso ya se te olvidó que fuiste tú quien insistió en que fuera ella?- Aarón frunció el ceño, soltando un suspiro irritado antes de esbozar una sonrisa socarrona.
- Bueno....no me dejaste muchas opciones, era la menos peor de todas......y creo que debías concederme ese beneficio, era lo mínimo que merecía.....y no puedo negar que es bonita, tiene un cuerpo delicioso....- declaró con un tono demasiado soez y libidinoso.
- Modera tu lengua!!- le advirtió con voz baja, casi maternal, pero con un filo invisible en la mirada- recuerda que los placeres son efímeros, pero nuestro apellido durará toda una vida.
El joven giró la copa entre sus dedos, fingiendo indiferencia, aunque la tensión en su mandíbula lo delataba, odiaba todo lo que había tenido que sacrificar durante ese tiempo solo por la promesa de heredar el imperio hotelero.
- No es momento de tonterías, Aarón- continuó Susan con una voz más firme y baja, inclinándose apenas hacia él, al notar su evidente desinterés en la joven acompañante- esta noche todo acabará, y si pierdes el objetivo por una idiotez, perderás también todo lo que hemos construido.
- Ya lo sé, madre…- el hombre soltó un resoplido, tensando la mandíbula- pero ya me fastidió, no tolero esos ojos de amor con los que me mira, como si yo fuera un sueño hecho realidad.....su príncipe azul....agh, idiota!!!, de verdad no puedo creer que exista alguien con esa actitud tan empalagosa..... y sus ridículos gestos de cachorro, me fastidia la forma tan cursi en que me trata, y peor aún....- hizo una mueca de desprecio- ni siquiera logré llevármela a la cama.
Susan lo miró en silencio durante un segundo, luego alzó la mano y le tomó la mejilla con fingido afecto, ampliando aún más su sonrisa, ese gesto impecable y encantador que era más para los invitados que los observaban que para su propio hijo; aunque comprendía el fastidio de Aarón, pues ella misma había tenido que contener sus ganas de vomitar al reunirse con Ellie y fingir que le parecía encantadora.
- Eso hubiera sido contraproducente, tesoro- susurró con dulzura venenosa- si la chica hubiera terminado embarazada, todo se habría arruinado, pero no te preocupes, después de esta noche no tendrás que volver a soportar a esa niña.
- Finalmente- Aarón soltó un suspiro pesado y una sonrisa torcida de satisfacción.
- Así será- aseguró su madre con una calma glacial, sin apartar la mirada de la multitud- y ya te encargaste de todo?
- Sí- el hombre se inclinó un poco hacia ella, bajando la voz- ya hablé con el barman y le di la droga, a mi señal, la pondrá en la bebida de Declan y en la de Ellie.....después de eso, yo solo tendré que llevarla a la habitación, de mi tío deberás encargarte tú.
- Descuida, ya lo tengo cubierto- Susan asintió con elegancia, levantando apenas la barbilla- la señora Bernard lo conducirá hasta la suite en el momento indicado- y una pausa breve se tensó entre ambos, pero en ese punto cualquier falla por mínima que fuera podría echar abajo todos sus planes, por lo que la mujer debía confirmar que todo saliera de acuerdo a lo esperado- estás realmente seguro de que la droga funcionará como debe?
- Sí- asintió con confianza- me la recomendaron algunos amigos, dicen que funciona, según me dijeron, los dejará aturdidos, un poco sedados...
- No necesito que estén aturdidos- y sin aguardar más explicación, Susan lo interrumpió con una molestia apenas disimulada.
- Déjame continuar!!- replicó Aarón con impaciencia, inclinándose más hacia ella- los dejará aturdidos, sí, pero lo suficiente para que sigan conscientes....se pondrán eufóricos, excitados....no podrán resistirse.
- Perfecto- susurró, alzando el rostro, mientras observaba a Declan con malicia- exactamente lo que necesitamos- Susan se acomodó el cabello con un gesto pausado, saboreando su inminente victoria- solo recuerda no perder el enfoque, yo ya me encargué de preparar la habitación con ayuda del ama de llaves.....las huellas de la chica están por toda la suite, cuando todo esto acabe, parecerá que ella planeó cada detalle- y la calma con la que hablaba provocó que Aarón la mirase con una mezcla de admiración y temor.
- Confías tanto en la señora Bernard?- cuestionó esperando que su madre no se hubiera confiado en exceso.
- Lo suficiente para usarla- Susan soltó una breve risa aunque sin rastro de alegría- no más.....y no te preocupes, me encargué de borrar cualquier rastro de nuestras comunicaciones, si Declan empieza a sospechar y Bernard siente la necesidad de hablar.....- dejó que la frase quedara flotando un segundo- solo quedará ella como culpable.... parecerá que ella y esa chica lo planearon todo!!
- Eres perversa, madre!!- y Susan sonrió, complacida.
- Soy precavida.....hay una diferencia.
Por un instante, ambos se miraron en silencio, y la complicidad que los unía se tiñó de un matiz oscuro, casi enfermizo, antes de que Aarón soltará una carcajada baja, y Susan lo imitó, con una risa breve y elegante que disimulaba el veneno que cargaban sus palabras.
- Ahora disfruta del evento....yo te avisaré cuando el espectáculo principal inicie!!- aseguró con mucha soberbia.
- Será a tu modo, entonces!!!
- Perfecto- dijo Susan con voz baja pero firme, sus labios apenas se curvaron en una sonrisa controlada- ahora pasa un rato con esa chica, pero sé discreto.....disimula, haz que parezca que fue ella quien te provocó, por si Declan, Greg o tu abuelo los ven juntos, no deben sospechar nada....cuando todo explote, será más fácil argumentar que esa muchachita también te buscó con oscuras intenciones- la mujer se acercó un poco más, lo suficiente para ajustar el nudo de su corbata mientras su mirada lo mantenía inmóvil- y evita las cámaras de seguridad cuando subas a la suite- añadió en un susurro helado- no quiero que nada quede registrado.... entendido?!- Aarón apretó los labios, sin disimular su molestia.
- Si no hay más opción- aceptó resignado.
- No, no la hay- replicó Susan con una calma venenosa- porque si sigues ignorándola, la chica se irá, y entonces todos estos meses de trabajo, de planeación, de espera y sacrificios se irán a la borda....eso quieres?- el hombre chasqueó la lengua, desviando la vista hacia un punto cualquiera del salón.
- No lo arruinaré- dijo finalmente, con desdén- no soportaría ni un solo minuto más de tortura con semejante boba- y su madre sonrió satisfecha, con ese gesto tan suyo que mezclaba elegancia con crueldad.
- Eso quería oír!!- murmuró, y con un ligero asentimiento giró sobre sus tacones, su perfume quedó suspendido en el aire cuando se alejó con paso orgulloso, soberbio, el de quien sabe, o cree saber, que el juego está a su favor.
Aarón la siguió con la mirada unos segundos, luego soltó un suspiro frustrado y se pasó una mano por el cabello, observando a Ellie entre la multitud, evidenciando en cada gesto su fastidio, pues la joven permanecía de pie, sola, con su copa prácticamente intacta entre las manos, observando el evento como si no supiera muy bien dónde estaba ni qué debía hacer.
- Increíble!!- exclamó entre dientes, con una mueca de burla- como un corderito perdido y asustado- resopló con impaciencia, pero en ese preciso instante, como si hubiera sentido el peso de su mirada, Ellie levantó el rostro, e inevitablemente sus ojos se encontraron.
Por un momento, Aarón pensó en ignorarla, fingir que no había ocurrido, pero su madre tenía razón, por más que quisiera eludirlo, no había opción. Así que, muy a su pesar, esbozó una sonrisa fingida, esa que usaba en los eventos sociales, y con un leve movimiento de la cabeza, discreto, casi imperceptible, le indicó que se acercara.
Ellie titubeó, su cuerpo se tensó un segundo mientras sus labios ensayaban una sonrisa nerviosa, no sabía si era prudente dadas las indicaciones que le dió antes de ingresar al evento, sin embargo la duda fue breve, quizá por costumbre, quizá porque verlo sonreír le devolvía algo de seguridad, y sin más dilaciones dio un paso al frente, y luego otro, hasta que su andar se volvió más firme, decidido y casi aliviado.
Mientras Aarón la observó acercarse, consciente de cada mirada que podría posarse sobre ellos, así que enderezó la espalda, dejó la copa sobre una mesa cercana y fingió desinteres, mirando hacia el grueso de los invitados, simplemente esperando el momento justo en que ella estuviera lo bastante cerca para no levantar sospechas.
Y más allá, en un rincón apartado del salón, donde el murmullo de las conversaciones se mezclaba con la música de fondo y el tintinear de copas, Declan y Greg habían encontrado refugio; ambos lucían más relajados, disfrutando por fin de unos minutos lejos del imán de incomodidad que representaba Susan y la amargura de Richard.
Greg, se encontraba ya con el nudo de la corbata ligeramente suelto y una sonrisa socarrona en los labios, mientras giraba su copa entre los dedos, observando el escenario tan falso que se erguia frente a ellos.
- Entonces....conseguiste algo con la chica del bar?- cuestionó con sorna, provocando que Declan arqueara una ceja, frunciendo el ceño, observabandolo sin disimular la confusión que surcó su rostro.
- De qué demonios hablas?!- y su amigo soltó una carcajada breve, negando con la cabeza.
- Vamos, no te hagas el santo..... si te vi conversando con la chica del vestido coral en la barra, así que no me digas que no era ese tu objetivo.
- No, no era ningún objetivo.....solo fui por una copa- Declan exhaló una corta risa seca, casi incrédula, negando con la cabeza.
- Por una copa?!- repitió Greg, bastante divertido- y desde cuándo el gran Declan Ellsworth se acerca personalmente a la barra cuando tiene medio ejército de empleados que le sirven hasta el agua con limón?!- cuestionó con obvio ironia.
- Quería una copa, eso es todo- indicó lanzando una mirada cansada, con ese tono que mezclaba resignación y fastidio.
- Ajá!!- su acompañante alzó las cejas, saboreando la burla- y hablar con la chica del vestido coral tampoco estaba en tus planes, no?
- No- Declan aseguró con calma, aunque el tono llevaba una ligera sombra de irritación- la pobre estaba pidiendo mal un trago y el barman parecía al borde del colapso.....solo fue amabilidad, nada más.
Greg soltó una risa entre incrédula y divertida, dándole una palmada en el hombro, no podía negar que la chica tenía sus encantos, lo que no entendía era porque su amigo se negaba en aceptar algo que era perfectamente natural.
- Claro, claro, amabilidad, y supongo que también te alejaste del grupo por pura cortesía.
- Me alejé porque no soporto a Susan- replicó Declan con frialdad- esa mujer me molesta con su sola presencia- concluyó con un dejo de desprecio mientras Greg alzaba su copa y asintió con un ademan comprensivo, aunque el brillo de burla no abandonó su mirada.
- En eso no te culpo, pero no hay más opción, Dec....hay que admitir que Rita supo jugar bien sus cartas, metió a su hija en la familia y la dejó ahí, firme como una piedra.
Declan desvió la vista hacia la multitud, observando a Susan a lo lejos, radiante y falsa entre los invitados, e instintivamente su mandíbula se tensó, pero no podía evitarlo era algo prácticamente instintivo pues para él, ella era la representación de todas las desgracias en su familia.
- Sí- dijo con voz baja, casi como un pensamiento que se le escapaba- pero a qué costo.....
Y a Greg solo le quedó lanzar un pequeño suspiro, su amigo volvía a perderse en ese abismo que lo había estado consumiendo en los últimos años, y todos eran conscientes que, al menos, por esa noche debían disimular su mutuo desprecio así que debía buscar la manera de desprenderse de la densidad que había caído entre ambos.
- Olvídate de Susan, de Aarón y de toda esa peste por una noche, quieres?- dio un sorbo a su copa y, con tono más ligero aseveró- solo disfruta el evento, hay mujeres hermosas por todas partes, más que suficientes para los dos..... quizás podrías intentarlo con alguna.... quién sabe, tal vez tengas suerte.
Declan bajó la cabeza, dejando escapar una sonrisa que no llegó a sus ojos, y en ella había una mezcla de resignación y melancolía.
- Hace más de ocho años que no tengo suerte, Greg- le recordó con un tono bajo, cargado de cansancio- y sinceramente, ya me resigné a que así va a ser, pero tú no deberías limitarte..... uno como yo en este grupo ya es suficiente, no querrás seguir mi ejemplo.
- No deberías resignarte, viejo- su amigo lo observó con cierta tristeza disfrazada de humor, encogiéndose de hombros- sigue intentando, quién sabe, quizás un día descubras que solo necesitas encontrar a la indicada- Greg sonrió con picardía, girando ligeramente la cabeza hacia la pista de baile- quizás sea la chica del vestido coral- añadió, señalando discretamente hacia donde Ellie acababa de acercarse a Aarón- no dejes que te la quiten.
Su acompañante alzó la vista con cierta curiosidad, siguiendo la dirección de la mirada de su amigo, y cuando sus ojos se toparon con la imagen de Ellie acercándose con una sonrisa nerviosa a su sobrino, soltó una leve risa sin humor.
- Al parecer no es tan incauta como pensé, ya va tras Aarón.
- Será una de esas cazafortunas?!- preguntó entornando los ojos mientras la observaba- no recuerdo haberla visto antes, aunque su cara se me hace familiar- sin embargo, Declan se limitó a girar su copa entre los dedos, con el brillo del sarcasmo reflejándose en su mirada.
- Si es una cazafortunas, está apostando al caballo equivocado, Aarón no le dará nada más que una aventura de una noche.
- Entonces, si la chica anda buscando una aventura de una noche… deberías dársela tú- Greg repuso riéndose entre dientes- quizás sea ella la que despierte al gigante dormido.
Declan soltó una carcajada breve y le dio un codazo en el bíceps, mientras su amigo fingía inocencia.
- Eso ya esta perdido.... créeme, ya me resigné.
- No deberías hacerlo- insistió dándole una palmada en el hombro- nunca se sabe si estas a punto de tocar la puerta correcta- sin embargo, Declan negó con la cabeza, aún sonriendo con esa mezcla de ironía y amargura que a sus 35 años se había vuelto habitual.
- Ya toque todas las puertas... y ni los mejores doctores pudieron darme una solución, he probado todo, hasta aquello científicamente cuestionable... y nada funciona.... quizá sea mejor darme por vencido y no esperar que la solución llegue envuelta en un vestido color coral!!!
Greg y Declan soltaron una carcajada, desgraciadamente no era genuina y si totalmente falta de diversión, pues aunque ninguno quisiera admitirlo, el ver a un hombre tan joven y atractivo con esos problemas resultaba devastador.
Y tras ese gesto, el ilencio entre ambos se extendió unos minutos hasta que la escena que observaban con mucha atención, cobró relevancia nuevamente, haciendo que Greg se enderezara un poco más para poderla ver por encima de las cabezas de algunos invitados.
- Curioso, mira eso....- murmuró con una media sonrisa- no parece una pareja equilibrada… ella se ve encantada, pero él..... no- Declan ladeó la cabeza eludiendo a un par de mujeres que se contoneaban con mucha insistencia frente a ellos, encontrando la escena y con un gesto que rozaba la burla, asintió despacio, con un dejo de ironía en la voz.
- No, no lo está....- y su tono se volvió más bajo, casi divertido- demasiado sonriente y él....apenas y le dirige la palabra.
Los hombres guardaron silencio, observando como Ellie, frente a Aarón, se movía con torpe entusiasmo, su sonrisa era amplia, nerviosa, mientras trataba de iniciar conversación; el joven, en cambio, mantenía el cuerpo ligeramente girado, contestando con monosílabos, distraído, y sin ningún interés genuino.
- Tu sobrino está haciendo un esfuerzo por ser educado, y la pobre chica no parece entenderlo!! - exclamó Greg sintiendo cierta vergüenza por semejante escena.
- No parece o no quiere entenderlo- aclaro Declan bebiendo el último sorbo de su trago.
- Quizás....no sé..... espera tener algo de suerte!!- e inevitablemente otra carcajada escapó de los labios de Declan.
- Por supuesto que no, Aarón podrá ser muchas cosas pero no ingenuo, esa muchacha no es más que otra que busca un apellido que la salve de la mediocridad- el hombre negó con la cabeza, con ese aire de quien conoce el inevitable final de la historia- a pesar del vestido, se nota que no pertenece al círculo que Aarón… o que su querida madre tanto aprecian- exclamó alzando apenas su copa vacía- solo es una pobre cazafortunas intentando salir de su miseria consiguiéndose a algún heredero tonto, para su desgracia… él no es precisamente de los que se dejan engañar.
- Tal vez la chica sí esté genuinamente interesada- Greg arqueó una ceja, un tanto divertido, dándole el beneficio de la duda a Ellie- deberías darle un poco de crédito, Declan, después de todo, no todas las mujeres buscan dinero- sin embargo, lo único que provocó en su amigo fue una carcajada más sonora, llamando brevemente la atención de un par de invitados cercanos.
- Vamos, hombre, por favor..... realmente crees en esas historias?, basta verla....no pertenece aquí, y vaya que lo intenta... pero es obvio lo que busca, solo mírala- dijo, inclinándose hacia él con un tono confidencial, sin dejar de mirar la escena- no hay más que verla para saber de dónde viene.... y hacia dónde apunta.
- Te concedo eso....pero dime una cosa, eso es malo?- su amigo lo miró genuinamente intrigado.
- No- respondió Declan con un dejo de cinismo- pero es una lástima.
- Lástima por qué?- Declan observó el fondo vacío de su copa, antes de responder con voz baja y llena de ironía.
- Porque no tiene idea de en lo que se está metiendo, Susan conoce a la perfección a ese tipo de mujeres... jamás dejaría que una de ellas atrapara a su hijo- e instintivamente los ojos del hombre se endurecieron, y su sonrisa se volvió apenas perceptible, casi cruel- mi apreciable hermanita- continuó con un obvio sarcasmo y desprecio en su voz- sabe reconocer a las cazafortunas; después de todo ella y su madre lo han sido toda su vida.
Greg lo miró de reojo, entendiendo el veneno tras sus palabras, pero prefirió no responder, mientras Declan desvió la vista un momento más hacia Ellie, observándola reír con inocencia ante algo que Aarón apenas murmuró, provocando que una chispa de desprecio cruzara fugazmente por su mirada, seguida por una sombra de melancolía difícil de descifrar.
Y después, simplemente se limitaron a ser espectadores de como Ellie, un poco más tranquila, bailó un par de piezas con Aarón, quien mantenía ese semblante desinteresado que ella no parecía notar, guiandola por la pista con un aire casi condescendiente. Sin embargo, la calma de la joven duró poco, pues él, con una sonrisa maliciosa, la presentó a uno de sus amigos millonarios, y luego, casi sin darle oportunidad de negarse, al padre viudo de otro de ellos, lo que hizo con tanta naturalidad que cualquiera habría pensado que fue idea de ella misma.
Las miradas curiosas de Declan y Greg se cerraron aún más sobre la joven, intercambiando una sonrisa discreta; una mezcla de diversión y algo más que ninguno supo nombrar, pero por alguna razón, no podían dejar de mirarla.
Susan, por su parte, no apartó los ojos de Declan, pendiente a cualquier movimiento que abriera el camino necesario para dar inicio a su plan. Afortunadamente para ella su medio hermano no tardó en darse cuenta que su segundo trago se había terminado, lo que implicaba que eventualmente pediría uno, así que era preciso enviar a Ellie a la barra antes que a él, y cómo si el destino favorecería sus intenciones no necesitó llamar la atención de Aarón, pues justo en ese instante, volteó a verla desde el otro extremo del salón.
Y basto un leve asentimiento, una señal sutil, imperceptible para cualquiera que no supiera leer su lenguaje, para indicarle a su hijo que era el momento de que el plan que urdieron por meses diera inicio; y Aarón lo comprendió al instante, su sonrisa se ensanchó apenas un poco antes de volverse hacia Ellie, con esa expresión amable que siempre precedía a sus juegos más crueles.
El joven se apoyó contra una gran columna de mármol, fingiendo indiferencia, pero sus ojos siguieron con precisión el movimiento de Declan, cuando lo vio murmurarle algo al oido a Greg antes de mostrarle su copa; por lo que tomó aire y levantó la mano con sutileza, apenas un leve gesto dirigido al barman; que el hombre, de cabello engominado respondió con una sonrisa torcida, que se escondió bajo las tenues luces.
Aarón se volvió hacia Ellie con una expresión amable que usaba como máscara, y cuidando que nadie lo escuchara, le habló en voz baja, con la suficiente dulzura para convencerla sin necesidad de argumentos.
- Podrías traerme un trago, preciosa?- preguntó, fingiendo casualidad.
- Claro- respondió ella con una sonrisa tímida y asombrosa prontitud- qué te gustaría?- Aarón se llevó un dedo al mentón, como si meditara, aunque realmente estaba dándole tiempo suficiente al barman para que se anticipara a preparar el trago de Declan- mmmm..... una copa de champagne estará bien y pide una para ti también- dijo al final, con un brillo extraño en la mirada- quiero que brindemos por este momento..... uno que he esperado por meses- y antes de que Ellie pudiera responder, él le acarició suavemente la mejilla, apenas rozándola con el dorso de los dedos, haciendola estremecer, confundida entre la emoción y los nervios- ahhh y dale esto al barman.....es necesario- indicó extendiendole un billete de 100, el cual la chica tomó sin cuestionar, mientras los ojos del hombre se oscurecieron con una retorcida alegría.
Y por supuesto que ella no cuestionaría su comportamiento, en ese punto de la noche y con lo encantador que Aarón habia sido, ella no se opondria a sus deseos, por lo que acabó sonriendo, asintiendo antes de dirigirse a la barra.
En ese instante, Declan se alejó en la misma dirección, afortunadamente Ellie llegaría segundos antes, lo necesario para que la trampa fuera perfecta; Aarón y Susan contuvieron la respiración sin perder de vista cada detalle, y efectivamente la joven llegó antes que el hombre, permitiendo que sus observadores soltaran un suspiro de alivio.
Y sin perder detalle, Aarón, mantuvo su vista fija en la joven que se aproximó a la barra con paso inseguro, pero con una sonrisa mucho más tranquila que la primera vez.
- Podría traerme dos copas de champagne, por favor?!- pidió con la voz bajita, mientras el barman levantó la vista, fingiendo sorpresa.
- Para compartir con el señor Aarón?- preguntó con tono neutro.
- Sí.
- Enseguida, señorita- y aunque su voz era amable, algo en su mirada la hizo bajar la vista.
El hombre esperó a que ella desviara la atención hacia la pista y, en cuanto lo hizo, giró sobre sus talones, el tintinear de las botellas en el estante sonó más fuerte de lo normal mientras su respiración se volvió tensa; con un movimiento rápido, casi imperceptible, deslizó la mano dentro de su chaleco, sacando un pequeño frasco de vidrio que alcanzó a reflejar la luz dorada del salón.
Su pulgar destapó el frasco con un chasquido diminuto, y con precaución miró por encima del hombro, una vez, dos veces, asegurándose de que nadie lo observara. Sin embargo, alcanzó a ver como Declan se aproximaba lentamente detenido por un par de invitados, y consciente de que el tiempo no era su aliado, se apresuró a preparar la bebida.
El barman sostuvo dos copas vacías y, con un pulso firme, vertió el líquido espumoso, y de inmediato inclinó apenas el frasco sobre una de ellas, dejando caer tres gotas densas, aceitosas y casi invisibles que se disolvieron en el dorado del champagne, mientras una cuarta gota resbaló por el borde del cristal, la cual limpió de inmediato con un paño blanco antes de añadir casis y una cereza al fondo de la copa, enmascarando el ligero cambio de tono.
El sonido del corcho al destapar la segunda botella llenó el aire mientras preparaba la otra copa, esta vez limpia, sin aditivos, sin cereza, y sorprendentemente su rostro seguía impasible, aunque un leve temblor en la comisura de su boca traicionaba la tensión, el hombre guardó el frasquito en el chaleco y exhaló despacio cuándo todo finalmente quedó listo.
- Aquí tiene, señorita, champagne y un kir royal- el barman volvió a girarse hacia Ellie, y su rostro ya vestía nuevamente una sonrisa profesional.
- Pero… pedí dos copas de champagne- aclaró la joven con cierta incomodidad.
- Lo sé- respondió él con tono cortés- sin embargo, pensé que un kir royal sería más apropiado para usted..... el champagne puro puede ser fuerte y peor aún puede ser contraproducente con el Prosecco, y creo, si me permite, que no querrá quedar mal ante el señor Aarón ni los Ellsworth- concluyó guiñandole un ojo con complicidad justo cuando Declan se aproximó a la barra, y aunque aquello no era parte del plan, sin duda sería un buen argumento para sustentar la historia que debía contarse.
Ellie dudó un instante, sin saber si sentirse avergonzada, agradecida o molesta, pero con la llegada de Declan, la situación no era propicia para armar un escándalo mayor, así que simplemente tomó las copas y sonrió débilmente.
- Gracias!- murmuró antes de girarse, caminando de vuelta hacia Aarón, sin imaginar lo que estaba sosteniendo entre sus manos.