29. Black Widow.

4308 Words
Susan no dejaba de dar vueltas por su oficina, pensando en todo lo que le había dicho la señora Bernard más temprano no quería prestarle muchos oídos a las noticias de una simple empleada desgraciadamente para ella la situación de Declan y Ellie se estaba tornando demasiado extraña. Y podía entender perfectamente que tomase algunas medidas, evidentemente en su posición no podía permitir que la joven fuese atacada en el hotel, por supuesto que no, el nombre de la familia y la tradición del hotel mismo se pondrían en riesgo, al final tenían una imagen que mantener. Sin embargo, Declan había ido más allá, cruzando un límite que para ella no parecía ni sensato ni prometedor, y si muy peligroso. Él había estado cuidándola más de lo necesario, protegiéndola y manteniéndola a salvo; algo que no iba con la imagen del hombre duro e indiferente que había construido, y no podía dejar de cuestionarse: por qué? No era algo que Declan hubiera hecho por alguien más, nunca se había preocupado por nadie ni en sus momentos más vulnerables, y a Ellie, incluso, le asignó vigilancia permanente y eso por si solo ya era un peligro. Como mujer lo sabía, si la joven camarista empezaba a notar y validar la preocupación de su medio hermano, quizás podría terminar enamorándose de él, sino es que ya lo estaba, y en esa caso podría intentar acercársele, seducirlo y dado que el hombre ya estaba susceptible ante ella, no tardaría en lograrlo y si ese era el caso, un heredero podría llegar a arruinar todos sus planes. Pero había una preocupación mayor que la de un enamoramiento y un heredero, para Susan el mayor problema era la constante cercanía y lo que podría revelar, si en algún momento el nombre de su hijo y la relación que mantuvo con ella salía a flote, Declan no tardaría en atar cabos, en averiguar y develar lo que habían hecho: cómo la joven llegó a la fiesta de aniversario, lo de la copa adulterada, la preparación de la suite y lo que los obligaron a hacer. Él sabría entender perfectamente cuales habían sido sus intenciones y por supuesto que no dudaría en exponerlas ante el consejo, y entonces sí, podría despedirse de cualquier puesto o jerarquía que pudiese ocupar dentro de la familia Ellsworth, sino es que terminaba en la cárcel, porque ni su medio hermano y mucho menos su padre se tentarían el corazón con ellos. Y ya empezaba a reprocharse el no haber interferido para impedir la boda en su momento, pero en su defensa, jamás consideró que algo así pudiera suceder y menos con los antecedentes de su medio hermano, por lo que ahora sí tenía que tomar medidas y bastante contundentes para evitar cualquier acercamiento peligroso. - Y bien madre....qué es eso tan urgente que tanto te agobia?!- cuestionó Aarón dejándose caer con total desparpajo sobre el sofá de la oficina. Susan lo miró con enojo no solo porque en menos de 1 hora había tenido que hacerle más llamadas de las que hubiera deseado sino también por la forma tan despreocupada en la que llegó, abriendo la puerta sin siquiera anunciarse y dejándola abierta sin importarle nada, eso sin mencionar la ropa arrugada y desprolija que delataba no se había cambiado desde el día anterior. - Donde estabas?- le reclamó la mujer acercándose para cerrarle y acomodarle la camisa que apenas y se había colocado de mala gana. - Por ahí....por ahí.... ya sabes... disfrutando de los placeres de la vida y tú.....me interrumpiste, solo espero que cuando regrese la cueva siga húmeda!!- bromeo provocando en Susan un gesto de pura repulsión y asco. - No seas vulgar!- le recriminó sujetándole la barbilla con una sola mano, moviéndole el rostro sin ninguna delicadez- y será mejor que cuides tu lenguaje, entendiste?!- y con la misma brusquedad lo soltó. - Ya va mujer, ya va!- Aarón se sobó las mejilla mientras se enderezaba en su asiento; era evidente que su madre estaba de mal humor y él era lo suficientemente perspicaz para saber cuando debía evitar sus bromas de mal gusto y este era uno de esos momento, así que prefería no hacerla enfadar más- y qué te tiene de tan buen humor?- le preguntó con un ligero y cuidado sarcasmo, observando como Susan empezaba a dar vueltas nuevamente por la oficina. - Tu tío!- dijo sin más. - Ahhhh.....ósea que ya te enteraste de lo que anda haciendo?!- pero la pregunta y el tono casi divertido en el que la hizo, no podía llegar en el peor momento. La mujer detuvo su marcha, y volteó a verlo con preocupante rapidez mientras sus ojos se volvían innecesariamente oscuros, reflejando la molestia que le provocó, no la pregunta sino lo que implicaba, y eso era aún peor, pues dejaba entrever que su hijo estaba al tanto de todo y no tuvo la cortesía de informárselo a tiempo. - Ya sabias lo que estaba sucediendo?- debatió entre dientes conteniendo su enojo. - Por supuesto, todo el mundo lo comenta allá abajo!- pero lejos de entender el enfado de su madre, Aarón seguía comportándose como si fuese una noticia común y hasta divertida- no se ha comentada nada en los últimos días....no me digas que no te habías enterado? El semblante de Susan se endureció ya totalmente, la mujer apretó los labios con fuerza, mientras observaba la sonrisa complacida de su hijo, quien aparentemente no le había dado la seriedad necesaria a un problema que comenzaba a volverse preocupante para ella y riesgoso para ambos. - No tesoro, no me había permitido involucrarme en ciertos rumores....pero al parecer tú sí, así que dime....qué sucede allá abajo?- sin embargo, la voz contenida de la mujer bastó para que la actitud del joven cambiara totalmente. Aarón se aclaró la garganta, enderezándose en el sofá, tanto que su postura relajada cambio y se sentó como un pequeño niño regañado en la oficina del director de la escuela, y ni siquiera fue capaz de sostenerle la mirada a Susan, quien si lo miraba fijamente y con un enfado que ya no podía ser mal entendido. - Entonces querido.....qué sucede allá abajo?- repitió pero sin pizca de gracia. - Uhum.....nada....solo se comenta....que....que....bueno ya sabes.....el tío ha estado haciendo algunas cosas por Ellie.....solo cosas sin importancia!- respondió con latente nerviosismo a tal grado que no fue consciente de lo que estaba diciendo. - Oh....cosas sin importancia!- repitió Susan con una cruel y sonora ironía- vaya cosas sin importancia que tu tío empezara a proteger a esa estúpida criada- empezó con un tono divertido y ligero pero totalmente fingido- cosas sin importancia que hasta tuviera a alguien para vigilarla y seguirla por todo el maldito hotel.....- y poco a poco su tono se empezó a volver más bajo y hasta brusco- cosas sin importancia que empezara a despedir a los empleados indiscriminadamente.....cosas sin importancia que cambiara a su maldita secretaria por la idiota esa!!!- y concluyó en un grito ahogado, dejando en claro ya su enojo. Aarón se acomodó nerviosamente en el sofá, mirándola de reojo y sin sostenerle la atención por más de 2 segundos, pero ya no tenía duda que su madre estaba totalmente descolocada aunque para ser sincero no entendía las razones, era de esperarse que Declan actuara así, sobre todo cuando los ataques a su esposa crecieron sin motivo ni razón aparente. - Y qué importa todo eso?- cuestionó elevando un hombro- lo hizo y era su deber....a nosotros que más nos da.... - Qué mas nos da?- replicó con incredulidad más que con molestia- definitivamente eres idéntico a tu padre.....por esos sus negocios jamás funcionaron.....porque no ven el peligro hasta que les muerde la cara! - Peligro?, y que peligro puede haber en que mi tío haga todo eso....al final es lo que debía hacer o mi abuelo lo hubiera regañado o hasta sacado de la presidencia! - Claro que no lo entiendes, y no porque no puedas, sino porque eres hombre y ustedes no son capaces de ver más allá.....pero si tesoro, esto es peligroso......muy peligroso! - Por qué? - Agh!!!- exclamó con exasperación, elevando los brazos al cielo- porque esa criada puede empezar a ver cosas en Declan, cosas que pueden resultarle muy atractivas.....ninguna mujer es inmune a la preocupación, protección, atención y cuidado de un hombre....y menos si ese hombre es joven, atractivo y muy rico.....ahora ves el peligro?! Desde luego que Aarón no lo había considerado, no así, para él eran acciones sin importancia porque estaba acostumbrado a no proveerlas a ninguna de las mujeres con las que se acostaba, pero sí había pasado el suficiente tiempo con Ellie como para entender que ella, en particular, no sería inmune a esos cuidados, no si se volvían tan constantes y desinteresados, era una de esas chicas que él conocía perfectamente y evitaba a toda costa, porque eran mujeres que ingenua e inconscientemente buscaban un príncipe azul y su tío, a pesar de su carácter, lo era por definición. - Y ahora también la tiene trabajando a su lado como su secretaria....ocho horas.....ochos malditas horas diarias que pasaran juntos, conviviendo, conociéndose y pero aún......conversando!!- sentenció Susan con una preocupación. - Crees qué.....- Aarón se levanto de su asiento pues tampoco había considerado la posibilidad de que ellos dos hablaran y que la irremediable conversación los llevara a entender la trampa de la que fueron objeto. - No lo sé.....no lo sé.....pero no podemos permitirlo. - Y si ya es tarde para eso?- cuestionó un poco horrorizado. - No lo creo, tu tío no ha hecho nada....y de haberlo sabido ya estaríamos enfrentando cuestionamientos y acusaciones- declaró con un frágil convencimiento. - Otra vez con tu insensata calma.....nadie te la cree madre y por esta misma mierda no hicimos nada antes......y por eso estamos tan jodidos en esta mierda!!!- exclamó echándole la culpa de la situación que estaban atravesando. Susan cerró los ojos un instante, negando con la cabeza y buscando no ofuscarse de más, sin embargo, aunque le pesara, debía admitir que su hijo tenía razón, en que debieron intervenir en su momento y no aguardar confiadamente un error que podía costarles caro. - No, aún no!- se dijo la mujer más para sí misma que para su hijo. - Cómo no?, no lo entiendes?......solo es cuestión de tiempo para que algo surja y ellos hablen.......y mi tío no necesita demasiado para emprender una cacería en la que inevitablemente seremos la presa! - Y por eso mismo no tenemos que perder la cabeza y actuar ahora....antes de que esa niña diga tu nombre. - Y qué sugieres que hagamos? La mujer exhaló despacio, recuperando el control que había perdido tras un desliz imperdonable, el instante de desconcierto quedó atrás y el dominio regresó con la precisión de un hábito antiguo. No podía permitirse vacilaciones ni errores menores cuando el terreno empezaba a moverse bajo sus pies; era momento de actuar y trazar una línea clara, firme, que interrumpiera ese acercamiento antes de que se volviera irreversible, y tenía que ser lo suficientemente directo, calculado y lo bastante eficaz para reescribir la distancia entre Ellie y Declan sin levantar sospechas. - Necesito que vuelvas a acercarte a esa niña- dijo Susan al fin, sin rodeos, con la voz ya asentada en esa calma peligrosa que usaba cuando había tomado una decisión- y no como antes.....mucho mejor. - Después de todo lo que pasó?- preguntó Aarón frunciendo el ceño apenas, sorprendido por el tono más que por la orden- y si no mal recuerdo me exigiste que me mantuviera alejado de ella. - Eso fue antes- replicó Susan inclinando ligeramente la cabeza, observándolo con atención- antes de que Declan empezara a moverse y antes de que ella dejara de estar sola- la mujer guardó silencio un segundo, el suficiente para que la idea terminara de asentarse- quiero que recuperes tu lugar...que vuelvas a ser alguien en quien confíe, que recuerde lo que tenía contigo. Y por un momento se detuvo totalmente, incluso su cuerpo lució como si hubiera dejado de respirar, solo observó a su hijo con esa mirada larga y afilada, con ese gesto de pura determinación y absoluta crueldad, en la que no importaba nadie más, solo ellos. - Necesito que la seduzcas otra vez. Aarón quedó boquiabierto, claramente estaba consciente de que su madre ya tramaba algo y que esa fue la razón de su tan urgente llamado, aunque para ser franco jamás imaginé que se tratara de algo semejante, no después de que él lo propuso y ella se negara tajantemente. - Ahora si crees que es un bien plan?!- le reprochó con fastidio pues la sola idea de volver a enamorar a Ellie le resulta a chocando, sobre todo cua do implicaba alejarse de sus deliciosas aventuras carnales. - Ahora es necesario....y necesito que lo hagas de inmediato, pero sin prisa, sin errores y, sobre todo, sin levantar sospechas. - Y crees realmente que sirva para algo? - Por supuesto que si tesoro.....esa empleadita estaba embobada por ti, tú mismo lo dijiste y si ella vuelve a mirarte como antes, todo lo demás se acomodará, solo......hazlo bien, porque esta vez no estamos jugando con sentimientos..... estamos conteniendo un problema. - No me parece tan simple- replicó Aarón, cruzándose de brazos, con una risa breve- no ahora- el joven soltó un suspiro, antes de desviar la mirada un instante, consciente de que el terreno ahora era más inestable y no solo por su tío. - Crees que el afecto que esa niña te tuvo puede desaparecer así de fácil, yo lo dudó.... tesoro, eres encantador y aunque me pese decirlo bastante seductor así que no creo que el fiego que avivamos por seis meses se apague así de fácil. - No es eso....ella quedó absolutamente enamorada de mi, desgraciadamente..... a diferencia de antes, ella ya sabe de mis.... digamos, distracciones en el hotel y aunque es bastante tonta no se va a dejar embaucar tan fácilmente, no ahora que esta casada y que no me ha visto, precisamente, afligido por nuestra ruptura....no creo que me perdone tan fácilmente el haberme consolado en las piernas de otras, es bastante mojigata para aceptar algo así sin más- concluyó muy satisfecho de sus aventuras. Susan no se movió, no suspiró, no frunció el ceño; solo lo observó con impaciencia la burda actitud de su hijo ante una situación que exigía acciones y enfoque absoluto. - Y ahora tendrás que ser aún más encantador..... usa cualquier pretexto para justificar tus.... deslices.... pero debes conseguir que te perdone. - Va a ser más complicado que antes- Aarón negó con la cabeza, pues para ser honesto la tarea de su madre no le generaba ni la más mínima emoción- no creo que siga confiando en mí… y después de lo que pasó con Declan en la suite.... bueno.... - Y justo ahí está tu margen- la mujer habló con un dejo de obviedad- no te estoy pidiendo que seas honesto ni que ruegues clemencia, te estoy diciendo que uses lo que sea necesario: culpa, nostalgia, arrepentimiento.... incluso esa falsa decencia que tanto le gusta creer, esa chiquilla estará avergonzada contigo y cualquier argumento que uses lo aceptara, haz de eso tu ventaja. - Y si me rechaza?- el joven apretó la mandíbula, porque de nueva cuenta su madre no le daba ninguna opción ni la alternativa de negarse. - Entonces insiste con cuidado, no la presiones ni la acorrales.... deja que ella se acerque a tí!!.... no necesito que te ame, solo necesito que vuelva a mirarte antes de decidir que debe confesarse con Declan. - No entiendes lo que estás pidiendo- insistió Aarón, pasando una mano por su nuca- no es volver a una relación rota, no es tan simple como lo hubiera sido el dia de la boda.... me parece que estás subestimando lo mucho que se enamoró y estás olvidando otro pequeño detalle: ahora está casada, y con Declan, aunque ella quisiera seguramente él se encargó de atarla de manos..... y no cómo yo lo hago.... jajaja!!- bromeó obligando a Susan a goloearlo suave y repetidamente en la mejilla, en un claro mensaje de advertencia. - No es momento de tus estúpidas bromas tesoro, estamos a nada de perderlo todo y eso incluye tu vanagloriado estilo de vida, porque si esa tonta habla siquiera una silaba, esto.....todo esto- la mujer hizo un exagerado ademán en circulos por encima de su cabeza- se va al carajo y dime, cuantas de esas mujeres con las que te acuestas seguirán contigo cuando no valgas ni medio centavo?! Aarón frunció los labios, un gesto que demostraba la repulsión que le generaba el que su madre tuviera razón. - Entonces, si entiendes lo que debes de hacer y por qué? - Si- admitió sin ningún ánimo pues genuinamente esperaba librarse de semejante encomienda. - Perfecto.... ahora, escúchame bien, necesito que hagas esto bien- continuó Susan más tranquila- ni se te ocurra forzar la situación, no quiere que eches a perder esto, no intentes tocarla, no la presiones ni la chantajees, solo hazte presente, discúlpate y dale alguna excusa barata para tu comportamiento.... y deja que sea ella quien baje la guardia. - Y si empieza a hacer preguntas que no me convienen? - Para eso has practicado desde que supiste para que era un condón- Susan sonrió apenas consciente de la labia de la que su hijo se jactaba para embaucar a cuanta incauta podía- siempre has sabido decir lo justo sin decir demasiado, usa eso y mantendremos a esa criada lejos de donde no debe estar- Aarón exhaló despacio, vencido pero no convencido. - Está bien- cedió al fin- lo intentaré, pero si esto sale mal, no voy a cargar solo con las consecuencias. - No lo harás, tesoro- Susan regreso a su escritorio mucho más tranquila porque al menos tenían un plan para iniciar- mientras hagas exactamente lo que te pedí, además no te preocupes solo será algo momentáneo te pido que te cases con ella o la embaraces, solo necesito un momento de debilidad y será más que suficiente para mantenernos a salvo. - Un momento?! por qué?- Aarón la observó con confusión, pues ya no sabía exactamente qué es lo que estaba pidiendo su madre. - Ay tesoro, en serio a veces te pareces demasiado a tu padre, pues para qué más?.... para poner a esa chiquilla en una posición comprometedora!- Susan sonrió con beneplácito, mirando a un punto lejano, degustando el futuro triunfo- solo necesito un encuentro casual, un gesto malinterpretado, una foto fuera de contexto, un rumor que empiece a circular antes de que alguien tenga tiempo de desmentirlo, eso bastara para sembrar la duda! - Y mi tío?, no será tan fácil si cómo dices, la tiene vigilada, no podré acercarme tan fácilmente sin levantar sospechas. - Al contrario, eso nos conviene y facilita mucho las cosas, si logramos que vean justo lo necesario, serán sus propios informantes quienes hagan el resto del trabajo y obviamente, no dudara de ellos. - Estás segura de que funcionará?! - Claro que sí- respondió sin dudar- porque no estamos atacando directamente, estamos tocando lo único que todavía no controla: la percepción y los rumores...lo que más les duele a los Ellsworth! Susan se dejó caer en su silla, respirando con mayor tranquilidad, era un plan arriesgado si, pero dadas sus circunstancias era lo único que podian hacer. Sin embargo, no se fiaba completamente de su hijo, sobre todo cuando implicaba ceñirse a una vida que le desagradaba, y una mujer como ella no acostumbraba a cometer el mismo error dis veces. - Pero no te preocupes, no voy a dejarte solo con todo el peso, yo me encargaré de tu tío mientras tú haces tu parte con esa empleada. - Y cómo piensas hacerlo?- preguntó él, con cierto escepticismo, aunque sin ninguna sorpresa pues conocia a la perfección lo meticulosa y maquiavélica que podría ser su madre - Avivando su pequeña y olvidada llama- Susan sonrió de lado, un gesto que no tenía nada de amable. Y de nuevo se levantó despacio, dando unos pasos por la oficina, disfrutando del efecto de sus palabras antes de proseguir. - Tal vez ya sea momento de que Samantha regrese al juego. - Hablas en serio?- el joven soltó una breve risa incrédula, pues eso era demasiado incluso para su madre. - Obviamente- respondió ella, girándose para mirarlo de frente- tu tío estuvo enamoradísimo de Samantha, y no fue algo pasajero, no necesito dramatizarlo ni convertirlo en una comedia barata, basta con que vuelva a estar presente, que ocupe espacio..... eso suele ser suficiente para alterar prioridades. - Podríamos estarnos arriesgando demasiado.... por qué no esperar primero a que yo me acerque a Ellie y ver como se desarrolla todo?! - No voy a perder el tiempo- debatió la mujer tranquilamente- necesito distraer a Declan, él la protege porque está concentrado en ella, pero si Samantha reaparece, aunque sea de manera lateral, ese foco se divide, y mientras él se entretiene resolviendo asuntos del pasado, nosotros podremos manejar a la criada. - Samantha puede complicar las cosas, con esa mujer nada es seguro - Samantha siempre complica las cosas, pero no necesita controlarla, solo necesita que este ahí. - No puedes pretender que mi tío se trague ese cuento de que su gran e impulsivo amor regrese así de la nada después de tantos años de no verla..... será sospechoso! - Tú encárgate de Ellie, yo me ocupo de que el regreso de Samantha sea "inesperado", de que Declan mire hacia otro lado... y mientras él averigua que esta pasando, nosotros ya preparamos el tablero.... Susan sonrió muy satisfecha, tenía un plan lo suficientemente bueno para qué, si todo salía acorde a lo esperado, acabaran con cualquier posibilidad de ser descubiertos y cortaran de raiz la historia entre Declan y Ellie antes de que siquiera empezara. Desgraciadamente para ellos la historia de la pareja apenas estaba comenzando, y esa mañana, sin saberlo, Declan dio el primer paso en esa dirección. La rutina del hotel para ellos se sintió diferente, no comenzó con fricciones ni choques, ni esperadas discusiones; no hubo enfrentamientos ni correcciones públicas. Todo se desarrollo con una suavidad engañosa, como si ambos llevarán años trabajando juntos. El despacho imponía otro ritmo para Ellie quien desde su nuevo escritorio, empezó a percibir el hotel desde una distancia diferente, menos expuesta, y más controlada; ahí nadie reia a carcajadas, nadie se escondía para cuchichear ni muchos se comentaba sobre los clientes; y extrañamente para ella fue un cambio bastante agradable y sorprendente. Declan no parecía el mismo hombre que conocía y se había imaginado tener como jefe, al contrario, apenas y hablaba solo si era necesario, pedía las cosas con demasiada educación, daba instrucciones claras y concisas, sin elevar la voz ni suavizar el tono; y ella respondía con precisión y sin nerviosismo, cumpliendo con sus labores de forma casi consecunte y natural. Era un ambiente que fluía sin intención, y eso era lo más sorprendente, ambos trabajaban en una armonía tan eficiente como silenciosa, como si llevaran toda la vida trabajando juntos y eso era, quizá, lo más incómodo. Porque en ese espacio solo existían ellos dos, con las miradas furtivas, los cambios de voz, los anuncios por teléfono, la intimidad de llamarse por su nombre tan seguido que en pocas horas se volvió una rutina, a pesar de que Ellie aún percibía esa presencia constante, incluso cuando él no la miraba directamente. Hubo incluso momentos en los que, al pasar un documento, sus dedos se rozaron inconscientemente, ante lo que Ellie retiró la mano con rapidez controlada, en tanto, Declan se enfocó en leer los documentos que le fueron entregados, y en una acuerdo no dicho, ambos decidieron ignorar el gesto por el bien de la dinámica que estaban construyendo, Así el día avanzó sin confrontaciones ni concesiones, en el que la joven demostró que sabía moverse en ese terreno; no preguntaba de más, no se disculpaba innecesariamente, no buscaba validación y mucho menos la aprobación de su esposo. Él, por su parte, descubrió que no necesitaba corregirla, ni enseñarle su ritmo de trabajo, ella simplemente lo seguía con una naturalidad desconcertante. Y cerca del final, Ellie se presentó directamente frente a su escritorio con la bolsa en mano, cansada por la larga jornada, inconsciente totalmente de lo que ahora implcaba anunciar su salida, pues un momento había olvidado que llegaron juntos y se retirarían de la misma manera. - Es hora- avisó Ellie con calma, obligando a Declan a mirar su reloj. El hombre se sorprendió por la puntualidad y pese a que nunca salía a su hora, se levantó, tomando su saco en un gesto mecánico y carente de consciencia, sin embargo eso no evitó que diera las indicaciones necesarias para el día siguiente. - Mañana necesito que revises la agenda a primera hora- dijo él, mientras se colocaba el saco sin ningún cuidado- y que me confirmes las citas por la tarde, suelo olvidar algunos compromisos y es preciso que pongas especial atención en ello. - Por supuesto- respondió la joven apagando la luz del escritorio. Declan sonrió para si mismo, observando como aún a pesar de su cambio de posición Ellie seguía atenta a las cuestiones de la limpieza y el orden, un hábito que, supuso, sería difícil de arrancar. Sin embargo, no la interrumpió, la dejó ser, pero algo en ese gesto ya no se sentía tan vacío como había querido creer al comenzar el día. Pues en menos de ocho horas, Ellie había conseguido una victoria discreta, sin desafío ni confrontación, y aunque todavía se negara a aceptarlo, esa cercanía y ese silencio compartido que no lograba incomodarlo como debía, empezaba a arrancarle el control de las manos, cediendoselo a ella.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD