4. Capítulo

1029 Words
Mientras sus compañeros estaban celebrando por ello, e incluso podía escuchar como las chicas de su clase empezaban con el alboroto y a murmurar entre ellas cosas que no debían, Laura todavía seguía procesando la información y no podía dar crédito de qué realmente eso estuviera pasando y que de pronto aquel hombre quería que fuera a su casa a una fiesta relevante, según la explicado por el director. Ahora tenía que preocuparse por la ropa puesto que no creía que tenía algo adecuado en su armario que podía usar esa noche, debía tomar en cuenta que al ser alguien tan importante de seguro irían personas con buenas pintas y ella no quería quedar como una loca en harapos. Ahora no podría dejar de pensar en la ropa que tenía que ponerse para asistir a ese sitio, aunque finalmente también estaba pensando en descartar ir, ya que no era nada obligatorio y por lo tanto podía sentirse más aliviada al saber de que pudiera simplemente no asistir a esa fiesta, una parte de ella le decía que no fuera, pero también estaba empezando a sentir esa inclinación y finalmente no estaba segura ya de que decisión tomar. Bufó. Después de varias horas, se había terminado el día allí en la secundaria y finalmente podía regresar a casa y no volverse loca, pero eso iba a ser imposible, ya que no podía dejar de pensar en esa fiesta y en el hecho de que probablemente no iría. Por un lado también se sentía enormemente emocionada con la idea de poder obtener una beca y poder de esa manera asistir a la universidad, era un asunto que debía comentarlo a su madre y quizás así lograría sacarle una sonrisa e incluso que se sintiera mejor después de tanto tiempo. —¿Mamá? He llegado —le notificó después de entrar al interior de la casa y dejar las llaves sobre la mesita del recibidor. Era obvio que no iba a recibir una respuesta de su parte, puesto que su mamá de seguro estaba todavía en la habitación y sin comer, pero a pesar de que ella estaba acostumbrada a eso, quería que un día todo fuera diferente y su mamá volviera a ser la misma de antes o por lo menos pudiera evitar tirar la toalla tantas veces, como lo estaba haciendo. En efecto, al entrar a la habitación de su mamá la encontró sobre la cama todavía y Laura hizo una mueca. Suspiró hondo, antes de acercarse, tomando asiento a sus pies. —Mamá te tengo una buena noticia — anunció. Ella apenas se quitó la cobija. —¿De verdad? Hace tanto tiempo que no escucho esa oración y mucho menos viniendo de ti, solamente estamos rodeado de tantas desgracias que ya ni siquiera puedo conseguir la razón o una motivación convincente para seguir adelante, pero ya estoy hecha a la idea —expresó, y la verdad es que ella también estaba acostumbrada a que dijera esas cosas. —Lo sé, pero también sabes que no todo en la vida es malo y vendrán cosas fabulosas, de hecho lo que te tengo que decir puede que te emocione, porque se trata de la universidad y las becas que posiblemente nos van a dar, de hecho puedo asegurar que obtendré una porque mi promedio es muy bueno y se la darán a los estudiantes de último año que tengan promedios excelentes y irregulares. ¿Puedes creerlo mamá? finalmente podré ir a una universidad buena y con todo pago. Por primera vez en tanto tiempo su madre Carolina había abierto los ojos en par en par por la sorpresa y una sincera sonrisa se apareció en su rostro, entonces se levantó de la cama y la abrazó con fuerza, sabía que eso era algo importante para su hija y también para ella, aunque de un momento a otro se había separado bruscamente de Laura para mirarla fijamente a los ojos y preguntar sobre ese asunto puesto que todo era demasiado bueno para ser verdad. —¿Es cierto todo lo que estás diciendo hija mía? Mira que sí resulta ser una broma seré un mar de lágrimas. —Mami, lo que estoy diciendo es la mera verdad. Hoy sorpresivamente fue un empresario a la secundaria, es el dueño de una importante compañía que se dedica al marketing y habló sobre un programa especial en el que resaltó la ayuda que nos daría a todos los que tengamos buenos promedios, platicó sobre entregar becas y otras cosas, incluso el día de hoy al director nos informó que quiere que todos vayamos a su casa... estamos invitados a una fiesta importante que está realizando y sinceramente no sé si vaya. —Oye, ¿por qué no irías? Todo lo que me cuentas es una buena noticia eso significa que realmente quiere ayudarlos. Muchos no cumplen su palabra y hasta que no sea un hecho, no hay que dar todo por sentado. —¿Entonces crees que sí debería asistir como todos los demás que probablemente también irán, a esa fiesta? —quiso asegurarse. —Por supuesto, eso ni siquiera deberías dudarlo, es un honor que alguien tan importante como dices, los invité a su casa creo que lo mejor sería que vayas —le dió ánimos, ella asintió con ligereza —. ¿Es que estás dudando por alguna razón en específico? ¿Por qué de pronto su mamá tenía ese brillo en la mirada? Era como si volviera a recuperarse, aunque fuera un poco nada más. Lo hacía. —Pues sí, no sé qué ropa ponerme. Siento que no encajaré allí, no es que estudie con personas que sean millonarias, pero tienen más posibilidades de conseguir algo adecuado para la ocasión. En cambio yo no veo algo lindo en mi armario que pueda usar para esta noche, así que es un motivo válido para no ir. No lo sé, mamá —hizo un puchero. —No te preocupes. Creo que puedes tomar algo de mí ropero, puede que quizás te parezca una locura pero en realidad yo tengo un vestido lindo qué puedes quedarte perfectamente bien. Anda, vamos a mirarlo —apremió.
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