Ingrid me cedió la silla, a regañadientes, pero finalmente lo hizo. Tomé asiento en su lugar con la mirada fija en Akais, quién se mantenía con la mirada dirigida hacia el vaso que tenía al frente en actitud de estarme ignorando. Esto me molesta aún más, por cuánto si bien el resto de los que están sentados alrededor de la mesa levantaron la mirada y la enfocaron hacia mi persona, y todos se mantuvieron al pendiente de la breve conversación que tuve con Ingrid y Anthoni, todos, menos ella, se mostraron interesados en la conversación. Su actitud da la apariencia de que poco le importa el que yo haya llegado, de hecho, en todo el rato que he estado sentada con las chicas ni siquiera se ha molestado en acercarse a mi persona. Esto no debería molestarme, más bien, al contrario, debería hacerm

