¡Vergüenza!

1905 Words
Alexander Me dirigí hasta la ubicación que me mandó Bastián, pero no podía alejar de mi mente a Roberta, en verdad la amaba y la deseaba demasiado ―señor Morel ―dijo un joven con porte militar, era uno de los hombres de Bastián ―el señor Bastián lo espera ―lo seguí hasta una habitación que se encontraba tan oscura que mi vista tardo en acostumbrarse, de pronto un pequeño foco se encendió, dejando ver a una mujer atada en una silla ―es ella señor… ella fue quien filtro la información —exclamó Bastián ―señor Morel por favor perdóneme, yo… yo necesitaba el dinero ―suplicaba la mujer ―y no pudiste solo haberlo pedido ―perdóneme por favor ―me acerqué a ella y la tomé del rostro ―sabes cuanto daño estas causando a toda mi familia y principalmente a mi matrimonio… causaste que todo lo que había conseguido con mi esposa se desvaneciera en un segundo y eso no te lo voy a perdonar ― ¿Qué quiere que hagamos con ella señor? ―encárguense de que no vuelva a hablar ―a pesar de todo el desastre que había causado no le deseaba la muerte, pero era necesario un castigo según mi madre ―si señor, nos encargaremos de que no vuelva a hablar, ni a mirar ― ya les dije lo que van hacer, no quiero nada mas ―lo sé Señor Alexander, pero eso no será suficiente para calmar la furia de la señora Charlotte ―tienes razón, entonces has lo que sea necesario ―dije y trague saliva ―no señor… por favor… por favor se lo suplico —decía la mujer mientras lloraba ―esto te enseñará a no volverte a meter con una familia tan poderosa ―exclamó Bastián y cortó su lengua, para seguir con sus ojos, los gritos de la mujer eran desgarradores, en ese momento recordé por que no me enorgullecía ser parte de la familia Morel, una familia tan temida por su dinero como por su crueldad… pero ahora tenía un motivo para permanecer en ella, para convertirme en el sucesor de mi madre y hacerme cargo de cada cosa por más espantosa que fuera, mi amor por Roberta me mantendría atado a esta familia para siempre, antes sin tener ninguna debilidad, podía alejarme de ellos, pero ahora ya no había manera De regreso al hotel no podía dejar de pensar en una manera para que Roberta regresara conmigo a la mansión, si permanecíamos aquí, daríamos más de que hablar. Entre a su habitación y escuché el agua de la duchar caer, así que me recosté ligeramente en la cama para esperarla. ……. Roberta Cuando salí de bañarme, miré a Alexander recostado en la cama, como siempre bien vestido con su traje elegante, su rostro era perfecto y su brazos y abdomen tonificados se asomaban a través de su ropa, inconscientemente lleve mis dedos a mis labios, recordando ese beso tan apasionado, sabía que había sido solo un sueño, pero se había sentido tan real, sus fuertes manos recorriendo mi cuerpo y encendiéndolo en cada toque, sacudí mi cabeza para sacar todas esas ideas de mi mente, yo amaba a Erick, y no entendía por que empezaba a fantasear con Alexander, seguramente mis hormonas estaban alborotadas o la manera tan tierna en la que me había tratado me causaba confusión, si esas semanas en la mansión habían movido muchas cosas en mí, pero ahora Erick había aparecido y sabía que me amaba, que a pesar de todo no me dejo de querer y unos simples sentimientos por Alexander no me alejarían del amor de mi vida. Carraspeé un poco la garganta logrando que Alexander despertará ―Roberta, lo siento… me dormí ― ¿Qué buscas aquí Alexander? ―necesitaba hablar contigo ― ¿de qué? Creo que ayer fui muy clara con lo que te dije ―tenemos que regresar a la mansión ―regresa tú, por que yo no lo haré ―tienes que hacerlo, eres mi esposa ―solo por un maldito contrato entre familias, ni tú, ni yo, queríamos eso ―te equivocas Roberta… yo si quería ―escuchar esas palabras me dejaron atónita ―yo siempre quise que estuvieras a mi lado, te ame y te deseé desde el primer día que te vi ―sentí el rubor recorrer hasta mis mejillas, y más cuando él se acercó tanto a mi que podía sentir su respiración ―no creas que tus mentiras me harán cambiar de opinión ―exclamé alejándome de él ―no son mentiras Roberta, y te lo demostraré. Pero por ahora necesito que regreses conmigo a nuestra casa ―esta bien, lo haré… pero solo con una condición ―lo que deseé mi princesa ―expresó con una sonrisa ―quiero regresar a la Universidad ― ¡No! ― porque no Alexander ―por que se cual es el motivo por el que quieres regresar, es por él ¿verdad?, ¿por que Roberta?, por que insistes en estar con él aun estando casada conmigo ―por que a él lo amo Alexander ya te lo dije, pero no es por eso que quiero regresar ― ¿entonces por qué? ―porque quiero terminar de estudiar, siempre me a gustado la escuela, tú sabes que soy la mejor de mi generación, por favor Alexander, si tanto me amas no me prohíbas algo que siempre he deseado ―el me observó por unos segundos, luego suspiro profundamente y asintió ―esta bien… mañana podrás regresar, pero ahora vamos devuelta a casa …….. Alexander Tal vez dejarla ir no era tan mala idea, después de todo yo estaría ahí como maestro, no había asistido desde que nos casamos, pero mi plaza no había sido ocupada, así que me encargue de hacer unas llamadas para volver a ocupar mi lugar como profesor de artes. Aunque ella no lo admitiera sabía que sus sentimientos hacía mí, habían cambiado, lo noté cuando dejo de llamarme con tanto respeto y comenzó a hablarme de tú. Al día siguiente, cuando baje al comedor la miré a ella ya lista para marcharse, aunque no pensaba decirle que yo seguiría siendo su maestro ―buenos días princesa ―le dije dándole un beso en la frente, se miraba hermosa con su minifalda rosa, su blusa de botones y esas medias hasta el muslo, nunca entendí como una mujer tan bella como ella podía ser tan tímida e inocente ―buenos días Alexander, disculpa que no te acompañe a desayunar, pero me gusta llegar temprano ―si, no te preocupes… Smith te espera afuera para llevarte ― no gracias, me iré en mi coche ―dijo y se giró para irse, pero yo la tomé del brazo ―No… la condición que yo te pongo para que puedas asistir a la Universidad, es que Smith tendrá que llevarte y traerte de nuevo, el será tu chofer personal y se encargará de cuidarte ―no tiene por que cuidarme Alexander, no somos mafiosos ―no, pero ahora perteneces a la familia Morel, eres la esposa del presidente y heredero de todo el imperio, cualquiera podría utilizarte para hacerme daño, a parte de los reporteros que estarán hostigándote ―esta bien, pero siento que exageras ―exclamó y un poco enojada la vi subir al auto con Smith, sabía que lo que le dije se había escuchado un poco pretencioso y exagerado, pero era la verdad …….. Roberta No me gustaba mucho la idea de tener al chofer como guardaespaldas para llevarme y traerme todo el tiempo, pero si esa era la única manera de asistir de nuevo a la escuela lo haría, lo que no me esperaba es que nada sería como antes. Baje del auto y me encamine hacia el aula, intente saludar a mis amigos, pero solo fui ignorada, me sentí pequeña y muy avergonzada, aunque eso no sería lo peor ― Roberta, no creí que tendrías el descaro de aparecerte aquí ―exclamó Lessa con una sonrisa burlona y todo el equipo de porristas detrás de ella ―Lessa por favor, déjame explicarte —exclamé ―que me vas a explicar, ¿que atrapaste un pez grande y que mi primo no fue suficiente para ti? ―no las cosas no son como tú piensas, por favor hablemos ―dije tomándola del brazo ― ¡suéltame maldita zorra! ―dijo arrojándome al suelo, pude ver como todos se amontonaban y sacaban sus teléfonos para gravar mi humillación, luego tomó el café que estaba tomando y destapándolo lo vertió sobre mí. Nunca que creí que aquella chica que por tanto tiempo había sido mi mejor amiga, me tratará de esa manera ―Lessa, por favor escúchame, tú me conoces bien… ―no, no te conozco… creo que nadie te conoce, nos engañaste a todos con tu actitud de mojigata, dinos Roberta, con cuantos profesores te has acostado a lo largo de estos años para sobresalir ―sentí las lagrimas inundar mi rostro y solo quería desaparecer, que me volvieran a ignorar, eso era mejor que ser humillada públicamente ―la mojigata siempre nos vio como poca cosa ―exclamó uno de los jugadores, que en algún tiempo quiso salir conmigo y lo rechacé ―tranquilo Tyler, solo fue porque no tenías el dinero suficiente para pagar por ella —dijo Lessa —aunque yo no creo que valga tanto ―entonces Roberta, ¿Cuánto tengo que darte para que te acuestes conmigo? ―exclamó Tyler inclinándose hasta donde yo yacía sentada en el piso, tratando de cubrirme, ya que al mojarse mi blusa se transparentaba ―por que te cubres, que no sabes que si enseñas venderás mas ―dijo quitando mis manos de mis pechos y forzándolas hacia atrás ―espera, creo que es muy poco… creo que ha todos aquí les gustaría ver más, ¡oh no chicos! ―gritó Lessa y ante el bullicio de todos, rompió mi blusa, dejando completamente al descubierto mis pechos, cubiertos solo por mi sostén ―Lessa ya… basta por favor ―suplique llorando, mientras Tyler mantenía mis manos fuertemente agarradas para que no pudiera cubrirme ― ¡Lessa! ¿Qué significa esto? ―cuando escuché ese grito levante mi rostro y vi a Erick parado delante de mí ― ¡suéltala imbécil! ―exclamó y de una patada arrojó a Tyler, rápidamente me cubrí, él se quitó la camiseta que tenía puesta y me la puso, luego me levantó del suelo mientras me abrazaba ―Erick… que no vez que todo esto es por ti ―dijo Lessa con una sonrisa ―o vas a negar que ella te dejo plantado en el altar ― ¡Cállate Lessa! ―dime Erick, que te dio esta maldita zorra para que sigas lamiendo sus pies después de casarse con otro el mismo día que prometió hacerlo contigo ―sabía que todo lo que Lessa decía hería mucho a Erick, mientras tanto todos murmuraban si era cierto lo que decía Lessa ―para los que no lo creen, tengo documentados todos los hechos, dijo sacando su móvil para mostrarle a todos lo ocurrido ese día, pude sentir como el corazón de Erick se aceleró y con un golpe arrojó el teléfono de Lessa al piso despedazándolo ―deja de meterte con Roberta Lessa, por mas que lo intentes… nunca estaré interesado en alguien como tú
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