Un trauma terrible

1171 Words
En cuanto llegamos a Paris, mandé a llamar a una doctora de confianza para examinar a Roberta, no quería que nadie se enterará de lo sucedido así que decidí no avisarle a nadie de nuestro regresó y así aprovecharía a pasar esos días con mi esposa. ― ¿Qué pasó doctora Julia? ¿Cómo está mi esposa? ―la interrogué en cuanto salió de la habitación ―físicamente se encuentra bien, excepto por unos moretones en sus brazos, piernas y cintura no tiene nada grave ―y… en… ―no se preocupe señor Morel, su esposa aún es virgen ―sentí un gran alivio al escuchar esas palabras, y no por que yo quisiera ser el primero, si no por que sabía que las secuelas del trauma no serían tan profundas y podría salir adelante ―gracias doctora ―no tiene nada que agradecer, por eso soy la doctora de su familia ―le pido por favor guarde el secreto de todo lo que vio ―entiendo señor Morel, y le recomiendo buscar ayuda psicológica, su esposa se encuentra muy afectada psicológicamente ―alguien de confianza que me recomiende ―déjeme investigo bien y le mandó el contacto ―de nuevo gracias doctora Julia ―en cuanto se fue entré a ver a Roberta, se encontraba profundamente dormida, jalé una sofa y me quedé observándola, era verdaderamente hermosa y me dolía que por culpa mía llevará tanto dolor. ………. Roberta Cuando desperté, Alexander se encontraba a un lado mío, dormido sentado en un sofá, por alguna razón a él no le tenía temor, me sentía segura cuando el se encontraba a mi lado, me acerque a él y recosté el asiento, para que pudiera descansar mejor. Los días pasaron y las pesadillas no cesaban, Alexander contrato a una psicóloga para tratarme, pero aun así no podía dormir, me receto pastillas para dormir, pero me daba fobia tomarlas en realidad tenía miedo de volver a ver a esos malvados hombres en mis sueños, miedo de repetir una y otra vez ese día, las bolsas negras en mis ojos ya eran imposibles de cubrir, mi miedo a todos los hombres crecía cada día, así que Alexander prohibió a todos los varones entrar a la mansión o aparecer frente a mí, me aterraba salir, así que Alexander cancelaba sus planes para acompañarme. Escuché el teléfono sonar y corrí a contestarlo ― ¡Hola princesa! ¿Cómo te encuentras hoy? ―Alexander me hablaba todos los días de su trabajo hasta tres veces al día, para saber cómo estaba, también me acompañaba en cada comida ―estoy bien y tú ―pensando solamente en ti ―las palabras tan lindas que me decía me hacían sonreír, sentía que nuevos sentimientos hacia él iban creciendo ―te dejé sin palabras mi pequeña princesita ― ¿vendrás a comer? ―lo interrumpí ―lo siento mi amor, pero hoy no podré… tengo unos asuntos muy importantes que atender, pero te veo en la noche, ¿está bien? ―si, te esperaré entonces ……….. Alexander Cuando Roberta hubo colgado, la llamada de mi madre entró, sabía que llamaría de una u otra manera se enteraría de que no complete mi luna de miel y ya me encontraba trabajando, pero no me hablaba por lo que yo creía ― ¡Alexander! ―escuché el grito a otro lado del teléfono ― madre, ¿Qué sucede? No creo que regresar a trabajar antes de lo planeado sea para tanto ― ¿acaso no sabes lo que está sucediendo? ―no, ¿Qué es lo que ocurre? ―enciende la televisión o consigue una revista, iré a verte ―exclamó mi madre y colgó, sentí mi corazón latir fuertemente, no prendí la televisión si no que tome mi móvil y busque ahí, solo para toparme con los terribles encabezados “la nueva esposa del Alexander, el heredero del gran imperio Morel, fue secuestrada y violada en su luna de miel, ¿una maldición lo perseguirá?” “Alexander Moriel, primero abandonado en el altar y ahora su joven esposa secuestrada y violada” “Alexander Morel está maldito” uno tras otro los encabezados aparecían, arrojé fuertemente mi celular, tanto que se estrello quedando en mil pedazos, llamé desde la oficina a la mansión deseando que Roberta no contestará y por suerte así fue ― ¿señor Moriel? ―contestó la empleada domestica ―Nancy por favor, da la orden de que no permitan entrar a la casa, ninguna revista, ni periódico, ni nada que contenga información ― ¿pero por qué señor? ― has lo que te digo y no preguntes ―colgándole marqué al servicio de internet y televisión para que los cancelaran, no permitiría que Roberta sufriera de nuevo. Los periodistas inundaban el frente de mi edificio así que mande a los guardias de seguridad que los echarán. Al poco rato mi madre apareció ―Alexander, dime que es lo que está ocurriendo ¿es verdad lo que se está diciendo? ―los medios nunca dicen la verdad madre ―entonces ¿es mentira? ―yo guardé silencio ― ¡contéstame! ¡Alexander Morel! ―gritó fuertemente mi madre ―no… no es mentira del todo ― ¿permitiste que secuestraran a tu esposa en tú luna de miel? ―yo… ― tú que Alexander, eres un Morel, como pudiste permitir que eso pasará ―dijo dándome una fuerte bofetada ―y como pudiste permitir que la estúpida prensa se enterará ¿cómo? ―lo siento madre, lo resolveré ― ¿sabes quién filtro la información? ―no aún no, mandé a eliminar todas las evidencias de lo que sucedió, no sé cómo fue… ―logré decir antes de recibir otra bofetada de su parte ―eres muy blando Alexander, y ese es tú gran problema, por eso todos piensan que pueden jugar contigo cómo sea, y eso tiene que cambiar, si no resuelves lo que está sucediendo, quitaré de tus manos las empresas y todos lo negocios de la familia y pasarán hacer de Diego, se que eso no te importa mucho ya que tienes la estúpida idea de vivir humildemente, pero hay algo mas que perderás si no te conviertes en un verdadero Morel ― ¿Qué? ¿Qué más podrías quitarme? ―a tú esposa… si tú no resuelves todo este alboroto en una semana, perderás todo lo que tienes, por que, si no puedes proteger a tú esposa, no podrás proteger un imperio ―dijo mi madre y azotando fuertemente la puerta, se fue. Tiré todo lo que estaba en mi escritorio, me encontraba furioso, ¿Quién habría filtrado la información? Se suponía que todos eran leales a la familia, me encontraba a punto de marcar el numero de Bastián cuando una llamada desde la mansión entró ―Señor Moriel, soy Nancy ― ¿Qué sucede? ¿por qué me llamas? ¿le sucedió algo a la señora? ―No señor ― ¿entonces? ―miles de periodistas esta intentando entrar a la mansión.
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