Erick
Me encontraba en mi dormitorio escuchando música cuando mi compañero de cuarto llegó corriendo
―Erick… ¿ya te enteraste?
―enterarme ¿de qué?
―de lo de Roberta
– ¿de Roberta?
―sí, está en todas las noticias
―que, ¿Qué fue lo que le ocurrió?
―es mejor que tú mismo lo mires ―dijo y hizo una señal para seguirlo, yo lo seguí hasta el comedor donde estaba toda la gente aglomerada escuchando el televisor
―lo siento amigo ―exclamó uno de mis compañeros de clase tocándome el hombro y miles de “lo siento” mas no se hicieron esperar, todos sabían que Roberta era mi novia, y que ahora apareciera en los titulares como la esposa del heredero de los Morel, solo significaba que me había dejado, todos estaban atónitos, primero por que nadie sabia que el profesor de artes era un heredero millonario, segundo por que se había casado con una de sus alumnas, pero lo tercero fue lo que mas impacto a todos y lo que a mi me caló hasta en los huesos
“la nueva y joven esposa, del codiciado heredero de la familia más prestigiosa del país, fue secuestrada y violada durante su luna de miel en Grecia” sentí mi corazón en cogerse cuando escuché esa noticia, aunque ella me había engañado no podía dejar de quererla y temía que algo le hubiera ocurrido
―Lo vez primo… eso se llama karma ―exclamó Lessa con una sonrisa en el rostro
―como puedes hablar así de la que alguna vez fue tú mejor amiga ―dije con coraje y salí corriendo de ahí, tenía que verla, tenía que saber que se encontraba bien.
……….
Roberta
Me encontraba emocionada leyendo, ya que la señal en todos los aparatos se había ido, pero para suerte mía había una enorme biblioteca en la mansión en la cual me fascinaba estar todos los días, era como un sueño hecho realidad, Alexander había mandado a poner un área donde se encontraban todos y cada uno de mis libros favoritos, salí a tomar un vaso de agua cuando escuché un gran bullicio
―Nancy ¿Qué está sucediendo ahí afuera? ―le pregunté a la joven empleada que se encontraba de espaldas mirando por la ventana de la cocina, y al escucharme pegó un gran salto
―señora… ¿Qué hace aquí? ―yo fruncí el ceño y le respondí ―vine por un vaso de agua, ahora dime ¿Qué está sucediendo ahí afuera?
―hay señora, es que… es que no puedo hacerlo
― ¿Por qué no?
―es que el señor, él me lo prohibió
―Nancy, dímelo ya
―él no quiere que usted se preocupe por nada señora ―me apresuré a llegar al teléfono y le marqué a Alexander
― ¡buenos días compañía Morel! ¿con quién quiere hablar?
―con el señor Alexander Morel
―lo siento mucho, pero en estos momentos el señor Morel no está recibiendo llamadas ―me respondió la pedante secretaria y me colgó el teléfono
―Nancy, pide por favor que preparen el coche, porque voy a salir
―no creo que eso sea buena idea señora
―no te pregunte que es lo que piensas, te dije que prepararan el auto, si tú no me das respuestas las buscaré yo
―si señora ―respondió ella, mientras tanto subí a mi habitación y me arreglé rápidamente ―el chofer la está esperando señora ―exclamó Nancy tocando la puerta de mi alcoba y bajé rápidamente, subí al auto y me dispuse a ir a la empresa de Alexander, pero todo sería más difícil de lo que creí, los reporteros taparon el paso y no nos dejaban avanzar, para luego forzar la puerta de tal manera que rompieron la manija, por un momento sentí miedo, pero no lograron romper los cristales del auto ya que eran blindados, aunque movían el coche de un lado a otro. Decidí que tenia que bajar o me asfixiaría aquí adentro
― ¿Qué hace señora? ―preguntó el chofer cuando vio que abrí la puerta
―tengo que bajar o vomitaré aquí mismo
―no señora, no lo haga ―exclamó, pero ignorando su advertencia bajé, no pasó ni un segundo cuando sentí como tiraban de mis extremidades como pirañas embravecidas
―señora Morel… señora Morel, responda, ¿es verdad lo que ocurrió en Grecia? ¿es verdad que usted fue vi-o-la-da ―sentí como me congelé en ese momento, y los recuerdos de ese amargo día vinieron a mi memoria, Alexander dijo que se encargaría de todo, de que nadie supiera… y ahora lo sabía toda Paris
―señora Morel, podría respondernos por favor, si no responde entonces es verdad ―sus insistentes preguntas me aturdían, y no hallaba que hacer, en ese instante sentí a alguien cubrirme y tomarme de la cintura mientras me sacaba de ahí
― ¿Quién eres tú?
― ¿acaso es su guarda espaldas? ―preguntaban los reporteros
― señora Morel
……..
Erick
La tomé entre mis brazos y la saqué de ahí, podía sentir como su cuerpo entero temblaba y ella no reaccionaba a lo que sucedía a su alrededor, la subí a mi auto y arranqué sin importarme los odiosos reporteros que se pusieron al frente de nosotros, ellos al ver que no me detendría desistieron y se quitaron del camino
― ¿estas bien? ―pregunté, pero ella no me respondía, era más que evidente que si le había ocurrido algo durante ese viaje, ella quedo en shock cuando la hostigaron con aquellas preguntas. Paré y le compré un café ―ya te encuentras mejor ―exclamé luego de que ella lo hubo tomado
―sí, gracias
― ¿Qué sucedió Roberta? ―miré como una lagrima corrió por su mejilla y me di cuenta que no era momento de interrogarla
― ¿quieres que te llevé a algún lugar en específico?
―no, solo donde yo pueda estar en paz ―respondió, decidí llevarla a un hotel que quedaba una hora fuera de la ciudad, estaba seguro que ahí obtendría la paz que ella deseaba, ese lugar era como una reserva y no se permitía entrar con cámaras ni celulares, ir ahí era como ir a un retiro, conocí ese lugar gracias a Lessa que le encantaba ese tipo de cosas espirituales.
Llegamos, pedí una habitación y subimos a ella, todo estaba lleno de vegetación y las habitaciones eran de un blanco resplandeciente
― ¿Qué sucede? ―le pregunté cuando noté que no dejaba de verme ―no te preocupes, no me quedaré aquí, si eso es lo que temes
―no, no es eso
― ¿entonces por qué me observas tanto?
― es que no comprendo
―que ¿Qué es lo que no comprendes?
―porque… ¿por qué me ayudas?, creí que me odiarías por lo que te hice ―dijo acercándose a mí, quiso acariciar mi rostro, pero la detuve
―no te confundas Roberta, que te haya ayudado no quiere decir que te perdone
― ¿entonces por qué lo hiciste?
―por que te amo, y por más que quisiera odiarte no puedo… simplemente no puedo, verte sufrir me duele, aunque no podamos estar juntos, aunque no quisiera volver a verte nunca más, no quiero tampoco que nada te suceda, se que no soy yo quien debe protegerte, pero no pude evitar correr hacia ti cuando escuche esas horribles noticias, mi mente te desprecia, pero mi corazón te ama ―me giré y salí de la habitación antes de caer en la gran tentación de besarla, ella era como un maldito vicio