De vuelta a casa

1545 Words
Por mas que intentaba no podía moverme, ellos desgarraron lo que me quedaba de ropa como animales feroces, el miedo que sentía en ese momento era abrumador, lamian, mordían y besaban todo mi cuerpo, la repulsión que me causaban era inmensa, pero cuando los vi sacar sus enormes p*enes, fue cuando me sentí desfallecer, sabía que el momento había llegado, que me destrozarían sin compasión, parecían bestias salvajes sedientas de un trozo de carne, serré fuertemente mis ojos y sentí como uno de ellos frotó su asqueroso m*****o en mi boca, deseaba morir, que la tierra me tragará. El mas grande de ellos, el jefe, se acomodo entre mis piernas y restregó su p*ene completamente erecto en mi c*litoris, para luego acomodarlo en mi pequeña cavidad, sabia lo que vendría y también sabía que sería muy doloroso, grité fuertemente en mis adentros, pero ni un solo sonido salió de mi boca, era como una maldita pesadilla de la cual no podía despertar. …….. Alexander Llegué a la suite y grité su nombre, revisé cada una de las habitaciones, pero ella no estaba, tenía que encontrarla, tenía que hallarla antes de que fuera demasiado tarde. Hablé a todos los trabajadores y ordené que buscarán en cada centímetro del hotel hasta hallarla, los minutos pasaban y ella no aparecía, me encontraba completamente desesperado, hasta que el encargado de las cámaras de vigilancia llegó ―señor Morel, ¿me llamó? ―si… en las cámaras, viste donde está mi esposa, ¿Quién se la llevó? ―no me fije señor, pero puede venir a conmigo para revisarlas ―fui con él rápidamente, para revisar las grabaciones y ahí la vi. ―llama a los guardias y que vayan al hotel Grendel ―sí señor ―respondió, mientras tanto yo corrí hasta llegar al hotel Grendel, las grabaciones dejaban ver que entró en el lado oeste, toqué y abrí cada cabaña que ahí había, hasta que llegué a una en la que nadie respondía, pero igual se encontraba serrada por dentro, lo cual se me hizo un tanto sospechoso, así que pateé fuertemente la puerta una y otra vez hasta que está se rompió provocando un gran ruido, que hizo movilizar a todos los del hotel ― ¡Roberta! ―grité, al instante dos hombres se abalanzaron sobre mí, pero los derribé enseguida, siempre fui bueno en artes marciales y ahora mas con la adrenalina recorriendo cada parte de mi cuerpo ― ¿Dónde esta mi esposa? ―pregunté tomando al más joven del cuello ―su esposa pronto será del jefe ― exclamó con una estúpida sonrisa, apreté su cuello fuertemente asfixiándolo hasta que hubo perdido el conocimiento y corrí hacía la habitación, cuando abrí la puerta la vi ahí tendida en la cama completamente desnuda, un nudo se formó en mi garganta y me apresuré a llegar hasta ella, pero un fuerte golpe en mi cabeza me aturdió, un hombre desnudo se encontraba parado frente a mí, me llené de odio al pensar lo que le estaba haciendo a mi pequeña esposa, arrojó un golpe sobre mi, pero pude esquivarlo, era grande pero muy lento y rígido así que fue muy fácil para mi vencerlo, cuando estuvo en el suelo patee fuertemente su cabeza hasta que se desmayó. ―Roberta, princesa… ¿estas bien? ―dije acariciando su rostro, ella no respondía ni se movía, pero podía ver las lagrimas correr por su rostro, intuí que había sido drogada, fui hacia el closet tomé una manta limpia y la cubrí, luego la tomé entre mis brazos y la saqué de ahí ―señor que hacemos con ellos ―preguntaron los guardias ―quiere que llamemos a la policía ―¡No!, llamen a Bastián que se encargue de ellos, quiero estar seguro de quien los mandó, y para sacar esa información no hay nadie mejor que él ―Bastián era el líder de los matones de mi familia, era un hombre de mediana edad, fuerte, un gran estratega, de corazón frio, asesino desde joven, nunca había recurrido a él, por que él no dejaba cabos sueltos nunca, decía que si dejaba un solo m*****o de alguna familia vivo por más pequeño que este fuera, podría cobrar venganza después, así que desaparecía las familias enteras, eso a mí no me gustaba, yo sentía que era injusto que todos pagaran por el pecado de uno solo, pero este era un caso especial, habían tocado lo que más quería en la vida, a mi esposa, habían abusado de ella y la habían denigrado, y eso no se lo iba a perdonar a nadie. ―sí señor ―también encárguense de que nadie miré, ni grabe, cuando yo saqué a mi esposa de aquí y eliminen cada prueba que haya de que ella siquiera piso este lugar ―si señor ―dijeron los guardias y alejaron a toda la multitud que quería saber que era lo que estaba sucediendo. subí a una camioneta cargando a Roberta y ordené que preparar el avión, y llamaran a un doctor. Cuando llegamos a la pista de aterrizaje, las azafatas y el capitán ya estaban esperando por nosotros ―Smith ―dije a mi guardia personal y fiel amigo, del que había desistido cuando decidí llevar una vida más sencilla como profesor de artes, pero que por alguna razón había decidido traerlo conmigo a este viaje ―manda a sus casas a todas las azafatas, solo deja una, la más leal a la familia y al capitán, no queremos que alguna información se filtre a la prensa ―sí señor ―exclamó y bajando del auto llevó a cabo todas mis instrucciones ―está todo listo señor ya pueden subir, todos se han ido, solo quedo el capitán, una azafata y el doctor que pidió ―gracias Smith ―en un tiempo él y yo nos habíamos convertido en grandes amigos, después de todo éramos de la misma edad, pero cuando mi madre se entero mandó a azotarlo a él y a su familia, cuando me enteré discutí con ella, pero solo logré causarle un castigo peor a mi amigo, los dos éramos muy jóvenes aún, así que no había mucho que yo pudiera hacer, así que decidí que lo mejor era alejarme de él y tratarlo solo como a otro empleado más. Subí al avión con Roberta aún en mis brazos, que se había quedado profundamente dormida ante las caricias que le había hecho en su cabeza, la lleve a una habitación y la recosté en la cama, para luego besar su frente ―señor Moriel, soy el doctor Dimitri ―exclamó el hombre vestido de blanco ofreciéndome su mano ―mucho gusto doctor, necesito que examine a mi esposa completamente y la curé si tiene alguna herida ―sí señor Moriel ―y doctor, se que ya le advirtieron que nada de esto puede salir a luz, pero no está de más volver a repetírselo ―si… señor comprendo ―dijo el doctor tragando saliva, el sabía muy bien que con los Moriel no se jugaba, que mi familia podía hacer y deshacer y nadie les haría nada. Lo deje entrar a la habitación y yo salí de ahí, no quería que Roberta se sintiera mas avergonzada, al poco rato el doctor salió ― ¿Cómo está doctor? ― ¿Qué fue lo que le sucedió? ― ¿Por qué? ―apenas dejo que la tocará, me tenia mucho miedo… no pude examinarla, podría hablar con ella para tranquilizarla ―lo intentaré ―dije y entré a la habitación ―hola princesa ¿cómo estás? ―exclamé, pero cuando quise tocarla ella se alejó de mi rápidamente y vi mucho temor en sus ojos ―no te haré daño, nadie volverá a dañarte, lo prometo, esos hombres y cualquiera que esté detrás de ellos pagaran por todo lo que te hicieron ―y si fuera tu madre ―respondió espontáneamente, mi madre podría ser lo que sea, pero estoy seguro que nunca haría tal cosa, pero el problema era, que podría responderle a ella que la hiciera sentir mejor y en más confianza conmigo ―no responderás ―insistió ―si, si fuera mi madre ―aunque no creía que así fuera ― tampoco quedaría impune, eres mi esposa y me importas mas de lo que tú te imaginas ―pude ver su cuerpo relajarse ligeramente, así que aproveché a decirle ―y porque me importas mucho, necesito que el doctor te examiné ―no puedo… no soporto que ponga sus manos sobre mi ―dijo y comenzó a llorar incontrolablemente ―ya, tranquila… tranquila ―dije acercándome lentamente a ella y abrazándola contra mi pecho, contrario a lo que esperaba, ella no me alejó ―necesitamos hacerlo, que te parece si llamamos a una doctora, ¿te gustaría? ―si… creo que si ―esta bien, entonces llamaremos a una doctora cuando lleguemos a parís, mientras le diré a la sobre cargo que te ayude a bañar y a vestirte ―yo sola puedo hacerlo ―insistió, pero cuando trató de pararse sus piernas no resistieron ―no puedes, le hablaré para que te ayude y regresaré a verte mas tarde ― besé de nuevo su frente y salí de la habitación
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD