- Aquí tienes tu batido de vainilla y tu café grande amargo. - dice el joven que atiende la cafetería, extendiéndome ambos vasos. - Gracias. - digo agarrándolos. Salgo del negocio y me dirijo hacia donde mi hermano me aguarda con Bobby. Vinimos los tres a la playa y acepté venir con la condición de que nos quedemos en el límite entre donde empieza la arena y donde está el asfalto del sendero para caminar. Distingo a mi hermano hablando con el chico pelirrojo de la otra vez. - Diablos. - digo por lo bajo. Estaba por darme la media vuelta para volver a la cafetería, cuando cruzo mirada con mi hermano y me hace seña para que me acerque. - Diablos. Suspiro y camino hacia ellos. Le extiendo a mi hermano su batido, él lo agarra. - Hola Gabe. - dice el pelirrojo con una sonrisa.

