Llamada*
- ¿Allô? - dice entredormido.
- Me vendría bien uno de tus consejos. - digo.
- ¿A las...? cuatro de la mañana?
- No podía esperar, me estoy volviendo loco. - digo.
- Sabes cómo pedirlo... - dice.
Suspiro con fastidio. - Necesito de tú guía espiritual, oh gran gurú del sexo.
- Me he estado preparando toda mi vida para esta charla. - dice Pierre con voz más despierta y animada. - Anda, sin rodeos.
- ¿Te acuerdas del ve...?
- Si, si, el vecino de Tim. ¿Aarón?
- Alaric.
- ¿Avanzo algo la cosa?
- No sé si yo le llamaría avanzar.
- Oye, o me explicas bien o me vuelvo a dormir.
Suspiro. - En Las Vegas nos besamos y...
- ¡Mon Dieu! - expresa con asombro. - ¿¡Como no me lo has contado antes!?
- Porque no le di importancia hasta que la noche de la boda me llevo aparte y estuvo a nada de hacerlo de nuevo.
- ¡Dieu! - vuelve a decir con asombro.
- No termina ahí. La otra noche me ofreció no tan indirectamente si quería que tuviéramos una relación de folla vecinos.
- ¡Mon Dieu!
- Ok, ya entendí.
- Me imagino que me llamas después de lamerle hasta el ojo. ¿No?
- Oye, ¿es que tú te das con algo? Porque no te está haciendo bien. ¿O es que de chiquito te diste la cabeza contra el pavimento?
- Ja ja ja. - dice con sarcasmo. - No me hagas perder el tiempo, si me has llamado es porque sabes exactamente lo que voy a decir.
- Pierre...
- Por Dios Gabriel, tienes la oportunidad de que tu primera vez con alguien sea con un hombre mayor, maduro, sexy, caliente como el infierno y que tienes la certeza de que no es un loco...
- De eso no estoy tan seguro...
- ¿Y planeas desaprovecharlo? - finaliza haciendo caso omiso a mi comentario.
- Es que, si quiere hacerlo conmigo, ¿qué sabes si no es un viejo verde?
- Son gustos. Además, estas a nada de tus 17 años, por ende, casi legal. No tienes 12 años, sino yo mismo llamo a la policía. Y eres un chico inteligente y para nada manipulable. Sin mencionar lo obvio, que eres una hermosura.
- Pierre...
- Es la verdad. No puedo creer que no hayas aceptado... aún.
- Pierre, está casado.
- ¿Y eso qué? Las personas no somos propiedades de nadie. Además, ¿realmente crees que no le ha sido infiel ya?
- Es el mejor amigo del tío Tim.
- No me vengas con que lo que te impide tener el mejor polvo de tu vida son los códigos.
- Por dios Pierre, ¿hay algo que respetes?
- El sexo. - dice. - Tienes apenas 16 años, tienes que vivir un poco. Experimenta cosas nuevas, ten sensaciones nuevas, has algo distinto. Piensa que las cosas que hagas ahora son las anécdotas que te van a quedar de viejo. No va a ver nada que se compare con la sensación de ser joven, de cagarla y aprender de eso.
- Es que...
- ¿A ti te gusta? Ósea, ¿te pone cachondo?
- Pues sí, no te das una idea. Siento un calor cuando lo tengo cerca y se me hace un cosquilleo en el estómago. Me encanta esa sensación.
- ¿¡Y que esperas!? Y eso que no es siquiera lo básico. - dice. - Escucha. Tienes que plantearte esto. No piensen en los demás, ni en él, ni en Tim, su esposa o su perro. Piensa en ti, en lo que quieres. Tienes que hacer las cosas que te hagan feliz a ti. ¿Tú quieres eso? ¿O prefieres a que aparezca el indicado? Que tampoco está mal. Pero lo que decidas que sea porque tú lo quieres, no los demás, o que imponga la sociedad que es "correcto" o "aceptable". Déjalos que hablen. Permitite ser egoísta, es parte de la naturaleza del ser humano. Tienes un mes para ser alguien distinto, búscate a ti mismo. Es lo que querían tus padres.
- No creo que mis padres quisieran que me coja al vecino. O que el me coja a mí.
- Los padres no sin específicos en cuanto al sexo. Ellos quieren que seas feliz, si cogerte al sexy vecino es lo que te hace feliz, ¿quién son ellos para juzgar?
- No lo sé...
- ¿No quieres una aventura?
Buena pregunta. Siempre fantaseo, cuando leo mis libros, con que alguien venga y me saque de esta monotonía. Tengo esta oportunidad irreal de sentir algo diferente en mi vida. Alguien quiere estar conmigo, ¿y lo voy a desaprovechar?
- Si. Si quiero. - digo firme.
- Pues, ¿qué haces hablando conmigo entonces?
- No lo sé...
Los oigo suspirar. - Escucha. Te contare algo, porque te ayudara a que tomes perspectiva de las cosas y de cómo es la vida. - dice. Se hace un silencio de unos segundos. - Hace unos meses atrás con Gus nos pusimos a revolver las cosas del viejo para buscar fotos de Tim de niño, ya sabes, para el video. Y tenía una pequeña caja de madera, bastante escondida, nos ganó la curiosidad y la abrimos. Había fotos en ella y todas de la misma persona... de la madre de Gus.
- ¿Rose? - pregunto al recordar a su hermana.
- Si. Pensamos que solo eran fotos, hasta que encontramos una en la que está con Patrick.
- ¿Con papá? ¿Y qué pasa con eso? - pregunto extrañado.
- Que era una foto escolar, ambos estaban con el uniforme de la escuela.
- ¿Y eso que...? - detengo la pregunta al entenderlo. - Ósea, ella y mi papá eran conocidos.
- Por ende... - dice Pierre.
- Tenían la misma edad.
- Por ende...
- El abuelo estuvo con alguien que tenía la edad de su hijo. - digo.
- Exacto.
- Que va... - digo en shock.
- Si sacas la cuenta, cuando Gus nació ella era apenas una adolescente.
- Que va... - vuelvo a decir, no salen otras palabras en mi boca.
- Quedamos con Gus que no diríamos nada, te lo cuento porque se cuánto adoras al viejo.
El abuelo estuvo con una adolescente estando casado. Y no solo estuvieron, sino que tuvo dos hijos con ella.
- No digo que sea lo mismo. - dice Pierre sacándome de mis pensamientos. - No sabemos bien el trasfondo detrás de la historia de Rose y el viejo, pero para que veas que no existe nadie que sea moralmente perfecto. Hay que vivir, de eso se trata la vida. Te diré una de mis frases favoritas, "Dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas. Porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no."
- No puedo creer que hayas citado al gran Gabriel García Márquez para esta situación. La hubieras guardado para un mejor momento.
- Si es García Márquez siempre es un buen momento.
- Gracias. - digo.
- De nada sobrinito. - dice divertido.
- Idiota. - digo. El ríe.
****
Mi corazón late con fuerza y tenía un nudo en el estómago. Siento como si tuviera electricidad pasando por todo mi cuerpo.
Las puertas del ascensor se abren, él me estaba esperando parado enfrente, con sus manos en los bolsillos del pantalón. Camino con pasos firme hacia él.
- ¿Ah sucedido algo? - pregunta extrañado.
Me detengo al quedar frente a él.
- Quiero que me respondas algo. - digo - ¿Por qué?
- ¿Por qué, que? - pregunta extrañado.
- ¿Por qué quieres echar todo a perder por estar con un adolescente?
- No estoy echando nada a perder. Porque no hay nada serio entre nosotros. Entendiste la parte en la que dije que es solo algo físico, ¿no?
- ¿De qué otra forma estaría siquiera considerándolo si no fuera solo algo físico? - digo.
- Qué bueno que estamos en la misma página entonces. - dice. - ¿Entonces? ¿Aceptas mi propuesta?
Me quedo mirándolo directo a sus ojos celestes. Tiene una mirada que refleja bondad, aunque es en realidad todo lo contrario.
Estoy comenzando a creer que eso de que los ojos son la ventana del alma son puras tonterías.
Apoyo mis manos en su cuello y rápidamente acortó la distancia besándolo. Al principio esta tenso por la sorpresa, pero a los segundos se relaja y me sigue el beso. Abro apenas mi boca para dejar entrar su lengua, y esta se mueve junto con la mía, mientras nos seguimos besando.
Dios mío. Siento como si me fuera a hacer pis encima. Y me encanta.