Abro los ojos con fastidio al oír la voz causante de estar despierto.
- ¡Réveille les cœurs! - dice animado Pierre con su perfecto acento francés corriendo las cortinas, dejando que entre la luz del sol.
René le arroja un almohadón a la cara.
- Quel mauvais caractère ils ont le matin.
- Tu es un bouton dans le cul. - le respondo.
- No hablen en francés. - dice René con fastidio.
- Tu aurais fini le cours. - dice. René me mira.
- Que hubieras terminado el curso. - le traduzco.
- Ja ja ja. - ríe René con sarcasmo.
- Vous et votre sarcasme bien-aimé.
- Sigue enojado porque nos plantaste. - le digo a Pierre.
- ¡Eso no es cierto! - dice René a la defensiva.
- Claro que sí lo es. - digo.
- Que va. - dice Pierre. - El verano recién empieza y solo me fui tres días. Par que quejones. - se acuesta en el medio de la cama doble que compartimos con René.
Se supone que Pierre es nuestro tío, pero para nosotros es más nuestro tercer hermano. Biológicamente es algunos meses más pequeño que yo, pero es tan maduro, inteligente y vintage que parece más grande. Además de que la pubertad a él sí lo quiere, y no tiene un cuerpo de espárrago como yo.
- ¿Cuándo llegaste? - pregunto.
- Hace un rato. - responde encendiendo uno de sus cigarrillos caseros. Le da una calada y se lo pasa a René.
- ¿También te quedas aquí? - pregunta mi hermano dándole también una calada al cigarrillo. Me lo extiende, lo tomo y fumo.
- Si, mi habitación esta acá alado. - dice Pierre. Le extiendo el cigarrillo y él lo toma. - Y Gus está en la de enfrente.
- Que va. - me quejo. - A nosotros nos tocó compartir no solo habitación, sino también cama.
- Las ventajas de ser su tío. - dice Pierre riendo.
- Imbécil. - decimos a dúo con René.
Tocan la puerta de la habitación y se abre a los segundos.
Era Gus, otro de los hermanos de mi papá.
Gus y Lizzy son hijos de un segundo matrimonio que tuvo mi abuelo, antes de conocer a Cece. Con mi papá se llevan 18 y 23 años respectivamente. De lo que no se habla mucho es de su madre, solo sé que se llamaba Rose y que murió en un accidente cuando Lizzy tenía apenas unos días de nacida.
- Muchachines, ¿qué hacen?
- Hola tío Gus. - dice René.
Se acerca, Pierre le extiende el cigarrillo y Gus lo toma. Le da una calada.
- ¿También te fastidia venir aquí? - digo.
- No se dan una idea. - dice mientras fuma. - Andando enano, Tim quiere que almorcemos los seis Wallace.
- Esta semana nos la vamos a pasar de almuerzos a cenas. Voy a volver con varios kilos de más. - dice Pierre
- Preocúpate por otras cosas, como que no se te encoja el cerebro. - dice Gus.
- No todos somos brillantes como tú Gusi, así que solo nos conformamos con ser una cara bonita.
- Ja ja. - dice con sarcasmo.
El sarcasmo es algo muy característico de mi familia, por parte de papá. A mi abuelo, papá, Gus y yo nos dicen que el sarcasmo es parte de nuestra sangre. Los demás también lo tienen, pero en menor medida. La verdad es algo que no puedo controlar, tan solo me sale de la boca sin pensarlo.
- No se enteraron, Gabe casi muere. - dice mi hermano riendo. - Por poco el vecino no le pasa por encima con su auto.
- Sigue hablando y se enteraran nuestros padres. - digo en tono de amenaza.
- ¿Otra vez flotando en tu mundo? - me regaña Pierre.
- Harás que un día en serio te maten. - dice Gus con su característico semblante serio.
- Pues no paso. - digo. - Solo espero que ese idiota no le diga al tío Tim.
Tocan la puerta de la habitación y se abre. Era papá.
- Hermanos, vamos. - dice a Gus y Pierre. - Gus, son las once de la mañana. - lo regaña.
- Tómalo como un avance, suelo comenzar a fumar a las 8 de la mañana. - le responde este.
Papá suspira. - ¿Ustedes dos planean quedarse todo el día tirados aquí dentro?
- Si. - digo.
- No. - dice René al mismo tiempo que yo.
- Salgan a conocer un poco, las playas son muy bonitas. - dice papá.
- Lo haremos. - dice René para dejar tranquilo a nuestro padre.
Siempre se preocupa de más.
Este sonríe.
Pierre se levanta de la cama y salen los tres juntos de la habitación.
- Vístete. - dice René parándose.
- Ay no, no me digas que lo decías enserio. - me quejo.
- Claro que lo decía enserio.
- Sigue participando, yo de acá no me pienso mover...
******
>>>Tres doritos después<<<
- Te odio. - digo mientras íbamos andando en bicicleta juntos por el vecindario.
- Si dejas de quejarte y le pones ganas a la pedaleada llegaremos más rápido a la playa.
- Odio la playa René. Esta tan llena de arena y de personas.
- Pues sí, así se supone que tiene que ser una playa.
- Pues planeo quedarme sentado en un bar, ve tu a poner los pies allí.
- Te oyes como una anciana de 130 años.
- Que novedad.
- Oh, diablos. - dice frenando la bicicleta. Me detengo también y lo miro. - Olvide agarrar la billetera, ¿has traído tú la tuya? - me pregunta. Lo miro levantando una ceja. Suspira con fastidio. - Iré a buscarla, aguarda aquí.
- Iré contigo.
- Tardaré el doble con tus pocas ganas de pedalear.
- Querrás decir de vivir.
- Que dark. Quédate acá, ya vuelvo. - dice y da la vuelta con la bicicleta. Se aleja.
Pasan unos segundos.
Suspiro con irritación al ver quien se acerca corriendo hacia mí.
- Niñito. - dice sonriente el vecino, al detenerse junto a mí. Esta vez, a diferencia de ayer, no tiene puesto uno de sus elegantes trajes, sino que lleva ropa deportiva.
- ¿Caminando? - digo. - ¿Se aburrió de ir atropellando adolescentes y perritos por ahí?
Ríe. - ¿Crees que es seguro andar en bicicleta? Digo, porque apenas sabes caminar.
Que carajos. Maldito viejo estúpido. - pienso molesto para mis adentros.
- ¿No se te ocurrió nada inteligente que responder Sr sarcasmo? - dice.
- Si, pero mis padres me enseñaron que a los adultos mayores tengo que ayudarlos a cruzar la calle, no a pelear con ellos.
- ¿Tu ayudando a alguien a cruzar la calle? Eso me da algo de miedo.
- ¿Acaso no tienes que llegar a tiempo para comer tu gelatina? - digo.
Vuelve a reír. - Eres divertido niño, ¿eres así con todos los desconocidos?
- Solo con los que casi me matan.
- No lo digas de esa forma, que tu tío me matara y realmente disfruto mi trabajo.
- Bien por ti. - digo sarcasmo.
- Soy Alaric Parker, por cierto.
Me quedo mirándolo, el me mira también. - ¿Genial? - agrego con sarcasmo.
¿Qué pretende que diga?
- ¿Es que no me dirás tu nombre?
- ¿Para qué quieres mi nombre?
- No lo sé, se supone que cuando conoces a una persona lo primero que se hace es presentarse.
- Esto no es tinder.
- Supongo que se lo preguntaré a tus padres mañana en la cena de ensayo y de paso aprovecharé para disculparme por casi atropellar a su hijo que iba bastante fumado.
- ¡Eso no es cierto! - me quejo.
- ¿Ese es tu estado natural?
- Pues sí, me dicen con frecuencia que vivo en una nube y no precisamente por andar fumado.
- Que va... - dice con sorpresa.
- Aléjate de mis padres. - digo. Quedo callado unos segundos. - Soy Julien.
- Gabe. - me llama mi hermano a unos metros de mi, volviendo con la bicicleta.
- Con qué Julien, ¿eh? - pregunta divertido por lo bajo.
- Cállese. - digo entre dientes.
Mi hermano llega hasta nosotros.
- Supongo que otro de los sobrinos de Tim. - dice el vecino con su típica sonrisa de propaganda de Colgate.
- Si, soy René, ¿usted?
- Alaric. Alaric Parker. - dice extendiéndole la mano, mi hermano se la estrecha.
- ¿De casualidad, tú eres el vecino que casi atropella a mi hermano?
- René, vámonos. - digo.
- Si. En mi defensa tu hermanito cruzo de la nada, en mitad de la calle y ni se percató de mi presencia, mucho menos de que le toque bocina.
René me mira en forma de reproche.
- Omitiste algunos detalles, ¿no? - dice. Corro la mirada. - Ya ni me sorprende la verdad.
- René. - digo molesto.
Que bochorno que tu hermano mayor te regañe como si fueras un niñito delante de un imbécil que le encanta tratarte como uno.
El vecino ríe. - Seguiré mi ruta. Los veré pronto.
Ojalá que no. - pienso para mis adentros.
- Lo lamento por mi hermano. - dice René.
Lo miro incrédulo. ¿¡Pero qué demonios!?
El vecino me mira y vuelve a reír.
¿Acaso se tiene que reír por todo?
- No pasa nada. Adiós. - dice y comienza a correr de nuevo.
- ¿Por qué le has dicho eso al presumido ese? - digo molesto.
- Gabe, te veo la vena de la frente de aquí a Napa. - dice. En un acto reflejó mi mano pasa a mi frente. René ríe. - Andando, el abuelo quiere que volvamos.
- Gracias Dios por mandarme al abuelo. - digo y comienzo a pedalear de vuelta a la casa.
- Oye, espera.
- Dile al vecino que te espere y así siguen hablando de mí. - digo pedaleando con fuerza.
- Sigue así y saldrás volando como la de E.T - me grita a la distancia.
Levanto mi mano y le muestro el dedo medio.
********
- Eras un presumido sin igual. - dice Tim.
- Un dolor de muelas. - dice la tía Jane.
- Ya, ya, ya entendí. - dice mi papá.
- Seamos honestos, si no fuera por Ian serias un solterón. - dice Jane refiriéndose a Pa.
- Pues sí. - dice mi papá encogiéndose de hombros.
- En otras palabras, alabado seas Ian. - dice la tía Lizzy.
- Yo sigo cobrando el sueldo que me pagan por mes tus hermanos por seguir contigo. - agrega divertido Pa.
Todos reímos.
- Muy divertido. - dice papá con sarcasmo.
- Aguantar un Wallace no es tarea fácil. - dice el tío Ryan, el esposo de Jane.
- Amén. - dicen Cece, Naomi, Pa y Hans, el novio de Lizzy.
- ¿En serio Naomi? - dice el tío Tim. - Yo en comparación yo bastante tranquilo.
- No tanto cuando conduces con tráfico. - dice mi nueva tía.
- ¿Y qué hay de mí? - dice Pierre.
- Corazón, solo llevas la cara y el apellido. - dice Lizzy. - Eres tan Cece, que no hay duda de que es tu madre.
- Si no fueras otro mini Robert hasta dudaríamos que este limón viejo es tu padre. - dice papá.
- Lo dice el tercer más Robert Wallace. - dice Jane.
- ¿El tercero? El primero es Gus, sabido es. ¿El segundo?
Todos me miran.
- Que va... - me quejo.
- Nada más gruñón y malhumorado que este enano por las mañanas. - dice René.
- ¿Existe peor combinación que ser un adolescente y Wallace al mismo tiempo? - dice papá.
- Papá, sigo acá, no me fui. - digo.
- Tranquilo sobrino. - dice Lizzy. - Eres mi spirit animal.
- Pues ya saben, estar con Wallace no es para nada sencillo. - dice el abuelo parándose con su copa. - Por eso quiero que brindemos para darle la bienvenida a la nueva integrante de la familia.
- Ya te advertimos Naomi en que te metes. - dice Jane divertida.
- Muchas gracias a todos. - dice la bella esposa rubia de mi tío.
- Yo también quiero agradecerles por venir. Estaban todos lejos y aquí están.
- Así somos, nos llamas y acá estamos. - dice Gus.
- Dice una oración por día, pero cuando habla lanza frases para poner en las galletas de la fortuna. - dice Pierre riendo.
- Va te faire foutre garçon français. - le responde este.
- Maman t'a appris à utiliser cette langue?
Gus apoya la copa en la mesa y mira amenazador a su hermano pequeño.
- Tu m'as fatigué. - dice el mayor de los dos.
Pierre comienza a correr por la casa, con su hermano detrás.
- ¡Gus! ¡Pierre! - los regaña Cece. - ¡Arrête maintenant!
- ¿Para qué te molestas cariño? Si son dos borricos. - dice el abuelo.
No puedo evitar reír. Amo a esta familia.