Empezar de nuevo

1755 Words
Audrey Johnson Mi despertador suena como de costumbre a las 6 am, solo que en esta ocasión si es para algo productivo. He estado por unas semanas buscando trabajo, pero aquí en New York es algo difícil si es en las empresas mas grandes y de prestigio. Hoy tengo una entrevista de trabajo, espero ser elegida, porque ya no tengo ahorros para seguir pagando este departamento. No quiero trabajar en cualquier cosa, por algo estudié mi licenciatura en comunicaciones y redacción. Por eso he optado por buscar en las empresas de revistas y diarios, no quiero algo menor. Arrastro mis pies a la ducha para tomar un baño de agua fría, la necesito, no quiero llegar a mi entrevista con cara de recién levantada. Al salir, tomo las prendas de vestir que seleccioné el día anterior, que consiste en un vestido ajustado de vestir color rojo que me llega a las rodillas, con una chaqueta negra que me hace ver ejecutiva. Tomo miz zapatos de tacón n***o y aplico maquillaje natural. Camino hasta el espejo y miro el resultado que me gusta mucho, el rojo resalta mi cabello amarillo con ondas y mi maquillaje hace que mis ojos azules brillen más. A lo largo de mi vida he recibido comentarios hirientes por mi aspecto físico, como el hecho de conseguir lo que me proponía por ser atractiva, también recibía apodos como la “Barbie” y muchos no lo tomaran como ofensa, pero en el tono de reproche que lo hacían muchos, a mi me molestaba. Duré años visitando psicólogos, para tratar mi problema, y aprendí con ello que no me debe afectar lo que otros piensen de mi, porque muchos por medio de la envidia, tendrán opiniones que no serán positivas. Debo disfrutar lo que la vida me otorga e ignorar los comentarios que me quieren derrumbar. Salgo de mi edificio y estiro mi mano para detener alguno de los taxis que transitan por la ciudad, voy en un horario adecuado por lo que no me apuro. Llego 20 minutos antes y los aprovecho para ir al baño a lavarme las manos, ya que mis nervios han hecho que sude. Al terminar me dirijo donde la secretaria que me guía al lugar de las entrevistas y noto que hay unas 5 chicas sentadas esperando por entrevistas, todas vestidas de forma provocativa, imagino que querrán llamar la atención del dueño de la empresa o quien sea que hará las entrevistas. Mi presencia las hace voltear y todas sin excepción me miran de pies a cabeza haciendo una mueca de disgusto, se perfectamente el por qué, mi apariencia siempre llama la atención así use una bata de abuelita, pero eso no me intimida. Paso con la barbilla en alto con un “Buenos días” que ninguna me responde. Me ubico en una de las sillas que resta y me concentro en mis papeles, pero de pronto siento un rico olor a hombre y escucho varios suspiros a mi lado, y no hace falta levantar la cabeza para saber que se trata de quien hará las entrevistas. Me sigo concentrando en lo mio porque no vine a mirar quien de la empresa es mas apuesto —Buenos días. Escucho su voz grave y por educación levanto mi mirada para responder su saludo. Es un hombre que ronda sus 35 años, alto como de 1.80 metros, sus ojos son profundos de color oliva, creo que pondría a babear a cualquiera, pero yo no he venido a eso y mucho menos a alimentar las palabras de que me valgo de mi físico, por lo que decido romper el contacto visual. Solo esperare a escuchar mi nombre para pasar y saber si quedaré con el empleo, y la verdad es que espero que si, lo necesito. *** Escucho mi nombre y trato de calmar los latidos de mi corazón por los nervios, así que practico mis ejercicios de respiración que he aprendido en mis practicas de yoga. Trato de que mis pisadas sean firmes y me decido a pasar sin mostrarme nerviosa —¡Buenos días señorita Johnson! Por favor siéntese. Me señala la silla que está frente a su escritorio y su mirada me sigue mientras lo hago. —Gracias. Veo que extiende su mano y no dudo en tomarla como saludo, pero al hacerlo veo que se ríe y no entiendo por qué —gracias el saludo de mano señorita Johnson, pero la verdad es que le estoy pidiendo sus papeles. Al escuchar eso mis mejillas se tiñen de rojo por la vergüenza. —¡lo siento! Pensé que… Olvidelo— le extiendo los documentos —¡Aqui los tiene! Él los recibe y comienza a hojearlos. Mis nervios se elevan un poco cuando se crea una atmósfera de silencio y es uno de mis defectos el querer hablar cualquier estupidez para no sentirme incómoda cuando no hay más palabras —¿y como va todo por Aquí?— el me mira y enarca una ceja frunciendo su ceño, lo que me indica que me considera atrevida, por lo que decido tratar de enmendar mi error —me refiero al trabajo, es decir, ¿como son todos por acá? ¿trabajan bien? ¡Dios! Que alguien me calle por favor. ¿por qué tengo que andar de lengua suelta? Ya sé por que no conseguí los últimos trabajo para lo que me presenté. El me mira serio —creo que si no trabajaran bien, no estuvieran aquí ¿no cree? —¡Lo siento! Es que tengo la mala costumbre de hablar mucho, no me gusta el silencio El asiente con una expresión que no logro descifrar, pero se vuelve a concentrar en leer mis recomendaciones y mi hoja de experiencias. —Aqui dice que usted hizo sus pasantías para el “New York Today” ¿por que no continuó si tiene buenas referencias? De pronto comienzo a sudar porque no me esperaba esa pregunta, y no quiero contestar con la verdad y decir que es porque todos me tenían en un mal concepto porque mi jefe se me insinuaba descaradamente, y todos lo veían para murmurar y para luego mentir al decir que me revolcaba con él. —problemas personales. Me limito a decir y le bajo la mirada para que sepa que me incomoda el tema, no quiero que pregunte más, y si por eso no me quiere dar el empleo, lo aceptaré, porque sé que está en todo su derecho a preguntar lo que quiera, porque para eso es la entrevista. —Bueno, he de decir que me gusta mucho su historial de vida, pero como pudo ver hay otras candidatas, asi que cualquier cosa la estaremos llamando. ¡Y aquí va! El mismo discurso de siempre “te estaremos llamando” esa frase de 3 palabras ya la odiaba, pero debo hacer como siempre —¡Esta bien! ¡muchas gracias! Sonreí y me levanté con mi cara en alto para salir de allí. Ya sabia que no volvería. Y no era porque no tuviera optimista, pero creo que cuando hay tantas personas competentes compitiendo por el puesto, casi no habría oportunidad y menos cuando tu futuro jefe no mostró ninguna expresión de que le gustara que fueras tu quien estuviera en el puesto, por eso no me creo expectativas, para no salir con lágrimas en los ojos. *** Al llegar a casa el primero que me recibe es mi gato Tom, si, se que suena tonto por llamarlo como el de las caricaturas, pero es que al verlo por primera vez, tenia el parecido exacto, gris con blanco aunque este es tierno y dulce. Tom pasa por mis piernas para que le acaricie el pelaje y eso hago. Escucho su ronroneo y me encanta verlo tan feliz. Paso directo a la cocina y me sirvo un vaso de jugo de naranja, apenas son las 10 am y no tengo otra cosa que hacer, por lo que decido matar el tiempo en mi hobbie favorito. Mi novio anterior era informático, y creó para mi una pagina web antes de encontrarlo con otra, en esa página me dedico a hacer todo tipo de artículos, informativos desde acontecimientos diarios a criticas buenas de restaurantes, cualquier cosa que llame mi atención. Tengo algunas visitas, la verdad es que no es malo el número, incluso sé que lo que más llama la atención son mis viajes, tomo foto de lugares que frecuento y las publico con una reseña. Al ingresar, me dedico a plasmar lo bien que me resultó el ultimo restaurante al que fui, la verdad es que la comida china no se me da mucho, pero al ser nuevo el lugar, la curiosidad me mató y entré, pero la verdad es que no me arrepiento. Termino y reviso mis r************* , encontrándome con una noticia que me deja algo descolocada, o más bien un mensaje al privado de una de mis amigas que también se dedica a la redacción en la antigua empresa de titulares a la que pertenecí, fue la única que no me juzgó con los falsos rumores y que hasta ahora me ha ayudado muchísimo “El famoso empresario Ross Boulfour, quien ahora es el dirigente de una de las empresas mas importantes de New York, es ahora señalado por los recientes rumores que se corren, ¿será cierto que su pareja lo dejó por alguien con más posición? Lo cierto es que se le han hecho algunas preguntas, pero él se niega a dar declaraciones. Tampoco se le ha visto con la mujer que vivía con él y tenía una relación amorosa. Esperemos que se aclaren estos fuertes rumores que ensucian su reputación y lo tienen en boca de toda la ciudad” ¡Dios! Este es el hombre que me entrevistó. Más abajo del titular, mi amiga me escribe una nota; “Hola nena. Te envié esto que salió hoy y me tocó redactar, ¿alli no fue donde me dijiste que irías a buscar trabajo?” Si, aunque él no se veía de tan mal humor, ¿será que aún no veía el diario? Y lo peor es que los que publicaron el anuncio son la competencia. ¡Oh, no puede ser! A todas estas él debe recordar que yo trabajé allí, ¿y si piensa que yo estuve allí para sacar información? Todo se fue por el retrete ya, aún no me contratan y ya estoy despedida. ¡Cielos! ¿por que me tiene que suceder esto?
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