Capítulo 36.

1330 Words

Le ofrezco la mano a Aine. Me deja alzarla. El temblor que recorre su codo pasa a mi brazo como una corriente viva, compartida. Ella se sacude la falda, erguida pese a la arena pegada a la mejilla. —Tiene carácter, ¿eh? —Ruairidh me palmea el hombro con complicidad—. A veces una mujer necesita un empujón para no olvidar su sitio. Su voz suena más afilada de lo que debería. Yo no respondo. Camino. Miro a los guardias que nos acompañan. No son pocos. Demasiados para uno solo. Hombres sin matices, sin huella. Tipos construidos de obediencia y hábito. Sus rostros no dicen nada, pero sus pies saben exactamente dónde detenerse, cuándo volverse, qué puerta escuchar. Sirven a Ruairidh con una fe tan ciega que no necesitan entender lo que vigilan, solo cumplir la orden. Dos de ellos me resul

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD