—¿Contra quién? —pregunto. Pero la pregunta no es para ellos. Es para mí. Nadie responde. Los Campbell están tranquilos. Los Fraser ocupados en sus cosechas. ¿Entonces por qué? ¿Para quién guarda Ruairidh esa furia en conserva? Broen se adelanta. Con las manos en la cintura, me clava una mirada que busca romper la coraza. —¿Tú crees que aún piensa lanzarse contra los Vareth? Aunque hayamos entregado a la princesa… Kerran deja escapar una risa breve. No hay humor en ella. —Y mientras tanto, Aine pierde fuerza encerrada entre estas piedras. Broen asiente. La cicatriz en su pómulo se tensa. —Cada día la humilla más —masculla—. Anoche me ardieron las tripas viéndola girar hasta marearse mientras él se relamía. Y aun así, capitán, tú te tragas cada espectáculo como si fueras de piedra.

