Capítulo 32.

1403 Words

Caelan se mueve hasta quedar frente a Ianmac delante de mí. El gesto es tan lento que asusta más que un empujón. Ianmac se tensa un segundo… y retrocede. —Devuélvela ya a su habitación. Ha tenido suficiente tiempo de ocio. Se da la vuelta con su séquito y solo cuando está lejos apoyo de nuevo los codos en la piedra. —Ni un ceño fruncido ni una sola mueca de desdén —murmuro, sin mirar a Caelan—. Casi diría que no tienes sangre. Caelan no responde de inmediato. Sigue con los ojos fijos en el hueco por el que se ha ido Ianmac, como si midiera la distancia exacta a la que aquel hombre dejará de oírnos. Solo cuando el ruido de las botas se apaga, baja la vista a mis manos apoyadas en la piedra. —La tengo —dice al fin—. Justo donde debe estar… cuando estoy contigo. Me obligo a reír, un ama

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD