Inicia la fiesta del terror

1147 Words
La nueva vida de Alexandra. Capítulo 11. La fiesta del terror había comenzado, el excéntrico y pervertido millonario, empezaba a hacer de las suyas en las instalaciones de la fatídica clínica, intimidando incluso al propio director, quien no se esperaba terminar siendo parte de los juegos de aquel nefasto hombre. – Charles, Quiero mi diversión ahora – Exclamó el sujeto con un tono de impaciencia en la voz. La primer parte del festejo constaba de una exhibición entre dos enfermos mentales muy peligrosos del lugar, a quienes habían aleccionado de tal manera que consideraran Al oponente su enemigo acérrimo, de esa manera los obligarían a pelear a muerte de ser necesario. La primera atracción estaba escenificada cómo en una especie de palco desde donde el millonario podía observar a los hombres en una encarnizada lucha cuerpo a cuerpo, pudiendo utilizar toda clase de objetos para atacar. El enfrentamiento comenzó, y el millonario disfrutaba lo que sus ojos estaban observando, se reía sin parar al ver brotar la sangre con cada golpe que se propinaban. – Mira Charles, Esas bestias se están dando con todo, ¿Cuál crees tú que ganará?, ¿El azul o el rojo?, Quiero que hagas que se enfurezcan mucho más todavía, así el juego se pondrá más emocionante– Ordenó sin contemplaciones. – Hey Anthony, Benjamin fue el monstruo que mató a tu hija – Mintió Charles para provocar la ira de uno de los dos contra su contrincante. La mente confundida y perturbada de Anthony, le hacía ver toda clase de alucinaciones, por lo tanto no dudo en atacar a Benjamin golpeando lo sin piedad, tal suceso provocaba total emoción en Max Phillips, el millonario que había solicitado organizar todo aquello. –Me gusta, Charles ahora quiero que Benjamin lo ataque, que distorsiones sus mentes para que puedan atacarse como verdaderas bestias salvajes, amo la sangre, y estos animales me darán lo que tanto me gusta – Exclamó el perverso hombre. El director de la clínica hizo justo lo que Phillips le había pedido, y los dos sujetos se atacaron hasta perder por completo las fuerzas, quedaron en tan malas condiciones, que fue necesario parar la pelea y llevárselos para atenderlos, puesto que no tendrían forma de explicar a sus familiares si ellos morían, ya que al reclamar sus cuerpos, obviamente se darían cuenta de qué habían sido brutalmente golpeados. Max Phillips estaba verdaderamente emocionado ante tan aberrante espectáculo, y su mente perversa querían más, por lo qué le pidió al director que lo llevara a la siguiente fase de la celebración. Charles no perdió tiempo, pues el profundo temor que sentía por lo que Phillips era capaz de hacer, lo hacían complacer cada uno de sus retorcidos deseos. Lo que seguía a continuación era espeluznante, habían preparado a un grupo de mujeres a las cuales habían despojado de su ropa, estaban completamente desnudas ante el, lo cual de inmediato incrementó sus perversas fantasías, las veía con ojos de lujuria, comenzó a tocarlas, y como éstas estaban completamente drogadas no pusieron objeción, el hombre tenía a su disposición toda clase de juguetes, fusta, látigos y objetos para lastimarlas. – Escogiste a las Gatitas perfectas, son hermosas todas, pero muy aburridas, así que es hora de darles lo que quieren – Amenazó mientras sostenía un látigo con el que pensaba empezar a golpearlas. Aún con toda la maldad qué el personal de la clínica tenía, veían horrorizados el espectáculo frente a sus ojos, y sentían un miedo atroz de qué Max Phillips quisiera hacerlos partícipes de sus excentricidades. Tal como lo prometió, comenzó a golpear el cuerpo desnudo de las chicas, quienes se retorcían por el dolor, pero sus mentes estaban tan confundidas a causa del efecto de las drogas que les habían suministrado, que no podían hacer más que emitir gritos de dolor. Alexandra y Diana escuchaban a lo lejos lo que estaba sucediendo, por fortuna dejaron a la joven enfermera para atender a Alexandra, y le pidieron que por ningún motivo saliera de la habitación, pues a pesar de qué debían hacer sufrir a la joven, en ese momento su cuerpo no estaría en condiciones para soportar algo así, además el director recordaba y tenía muy presente la amenaza de Mark si algún hombre se atrevía a tocarla. – Alexandra, tengo mucho miedo, lo que se escucha allá afuera parece ser terrible, me temo que si salimos algo muy malo podría pasarnos – Dijo Diana. – No creo que pueda ser peor de lo que estamos pasando aquí, las torturas, las humillaciones, los golpes, las drogas, sólo será un momento Diana, y debemos aprovecharlo, porque no creo que tengamos otra oportunidad – Señaló Alexandra. – Tienes razón, es ahora o nunca – Contestó decidida. – ¿Pudiste conseguir los uniformes de enfermera para pasar desapercibidas? – Preguntó. – Sí, fue muy difícil pero encontré uno para ti y pude esconderlo, aquí lo tienes, te voy a ayudar para que te vistas rápido, antes de qué alguien venga – Indicó. Las jóvenes se estaban preparando, la salida de aquel lugar no sería para nada sencilla, y seguramente muchos más acontecimientos macabros faltarían por pasar en esa fiesta del terror que se había planificado. Todo el personal de la clínica estaba tan ocupado en presenciar lo qué pasaba, que se olvidaron de la seguridad, algunos sólo querían esconderse para mantenerse a salvo, pues con ese ser repulsivo, no se sabía lo que sucedería. Las chicas lograron disfrazarse y salir de la habitación aislada donde tenían recluida a Alexandra, a través de uno de los ventanales pudieron observar lo que estaba ocurriendo en esa especie de jaula donde tenían encerradas a las mujeres que estaban siendo maltratadas. – Dios mío, esto es terrible, sabía que son crueles pero nunca imaginé que un ser humano pudiese ser capaz de llegar a cometer tal atrocidad, no Diana, no podemos dejar a estas personas así, necesitamos hacer algo para ayudarlas, las van a matar, mira como les están golpeando, esos salvajes no tienen piedad – Lamentó Alexandra. – ¿Pero nosotras que podemos hacer?, Si nos ven quién sabe qué clase de cosas podrían hacernos – Dijo Diana. – Con este disfraz no creo que nadie me reconozca, me voy a infiltrar entre el personal de la clínica, y tu llamar a los bomberos e iniciar es un incendio, esa será la forma perfecta para poder escapar de aquí sin que alguien salga lastimado y que toda esta maldita organización sea desmantelada de una buena vez – Propuso Alexandra. A Diana le aterraba lo que su amiga le estaba pidiendo que hiciera, y le preocupaba aún más que ella tuviera que enfrentarse A semejante peligro, pero era la única forma, las cartas estaban echadas y ya no había vuelta atrás, aquello representaba la única posibilidad de ser libres, aunque para ello, tuvieran que arriesgar su vida misma.
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