ALEXA
¿Conoces esa sensación en tu cuerpo, como si alguien estuviera soplando un kazoo en tus pulmones, y cada centímetro de ti esta expectante, esperando, rebosante de anticipación?
Solía sentirme así antes de Navidad cada año, esperando a ver que me preparaban mis padres, o Santa Claus, supongo.
Esta sensación, sin embargo…
No creo haberme sentido así nunca. Podría esperar mil Navidades y aún así no alcanzar este nivel de anticipación. Esperar a que Nolan llegue a Chicago es como aparecer en un bufet con el estómago vacío y pesas de plomo atadas a cada pie. Necesito avanzar más rápido hacia mi objetivo, pero todo lo que puedo hacer es caminar con dificultad y esperar.
Me dirijo a la fiesta sin él, porque me siento particularmente patética cuando mi único plan es esperar, sentada en la cama de Nolan como un cachorro obediente, hasta que aparezca. No, voy a divertirme un poco mientras tanto. Cenar algo, maldita sea. A ver si puedo sacarle un poco más de celos a Nolan, solo por diversión.
Le envió un mensaje de texto a Nolan con el numero de la habitación y le digo que me encuentre en la fiesta cuando llegue. Y luego subo hasta la azotea. El programa ha convertido toda la zona del salón de la azotea en nuestro oasis personal de telerrealidad. Los camarógrafos están posicionados por todo el paraíso embaldosado y retroiluminado. El sashimi está colocado junto a los Popper de camarones rebozados a mano, y una parte entera de una mesa esta dedicada a diferentes salsas, cada una con una pequeña etiqueta escrita a mano en un palo delante.
Y detrás de todo, Chicago brilla en la hora dorada. Impresionante y deslumbrante, tanto en tierra como en lago. Antes de que llegue a comerme tres Popper de camarones, Donnie está a mi lado.
- ¿Qué tal el viaje? – El aroma de colonia me llega, y de alguna manera se ve más guapo hoy, más impecable. Pero todo en lo que puedo concentrarme mientras lo miro es en la salvaje barba roja que sale de su barbilla; me pregunto si dolería si la frotara contra mi mejilla y me doy cuenta de que soportaría cualquier dolor de barba si eso significara que Nolan finalmente me besara y me sacara de mi miseria.
Porque en este punto, sí, estoy en la miseria. Lo amo tanto que haría cualquier cosa por él.
Incluyendo abandonar mis propios límites con respecto a nuestra amistad.
–El viaje estuvo bien– le envió una sonrisa despreocupada. –Se siente tan bien estar en Chicago, ¿sabes? –
Su sonrisa se extiende de oreja a oreja mientras asiente. –Si. Es realmente bueno estar en Chicago– Toma un sorbo de lo que sea que este bebiendo, la brisa mueve su extraño peinado rojo.
–¿Dónde está tu amigo? –
–Oh, todavía está de camino. Su …quiero decir, nuestro…camión de comida es muy lento–
Asiente, su mirada se vuelve seria. –Así que nunca lo mencionaste antes. ¿En que restaurantes se ha formado? –
–Oh, eh, en ninguno, en realidad– Me río, tocando el cuarto Popper que realmente quiero comer, pero, vamos, ya me he comido tres y todavía queda toda esta mesa de comida increíble.
–Es autodidacta–
Las cejas de Donnie se alzan hacia el cielo.
–Autodidacta–
–Si. Su comida es…jodidamente increíble–
Donnie parece no oírme, y luego hace un gran alarde de notar lo que tengo en las manos. –¿Necesitas algo de beber? –
–Me encantaría–
Donnie me toca la parte baja de la espalda antes de desaparecer. Me engullo los Popper de camarones que quedan en mi plato y me pido dos más. ¡A la mierda!
Los Popper de camarones son oficialmente mi cena. Cuando regresa, me ofrece una cerveza clara que, al olerla por primera vez, ya puedo decir que es super ligera.
-Supuse que querrías la cerveza light– dice. –Las chicas siempre quieren la cerveza light–
Fuerzo una pequeña risa y tomo el sorbo más pequeño posible. Dame la mierda más lupulosa que haya, por favor. No es que Donnie lo sepa.
–Entonces, tu chef…perdón, tu socio comercial, ¿no tiene formación formal? –
Donnie da un sorbo a su propia cerveza, metiendo una mano en el bolsillo de sus pantalones cortos vaqueros. –Fascinante. Me sorprende que siquiera lo intente–
–Pero es su pasión– lanzo mi plato de papel, mirando a mi propia conquista. –Hace las mejores quesadillas del mundo–
Donnie no parece convencido. –Pero no has probado mis quesadillas–
Lo dice en broma, pero por dentro, estoy un poco ofendida. ¿Cómo se atreve a insinuar que las quesadillas de alguien son mejores que las de Nolan? Tomo otro sorbo de la cerveza horrible. –Si, bueno, supongo que realmente no tendremos una oportunidad–
–Mañana– Donnie me da un codazo y percibo otra bocanada de su colonia. Algo nauseabundo se desliza por mis venas. –Te prepararé mi mejor quesadilla después del desafío–
Asiento, fingiendo pensarlo. Pero la verdad es que no puedo comer la quesadilla de otro hombre. Le hice un juramento de crema agria a Nolan en su apartamento. Esa mierda es seria.
Algo caliente se desliza sobre la piel expuesta de mi cintura. Cuando me giro, todo el aire se convierte en piedra dentro de mi cuerpo por pura sorpresa. Nolan esta allí, su mirada azul esperando la mía, una sonrisa arrogante en su rostro.
–Hola nena– dice, su voz áspera y profunda. Mi boca se abre en respuesta al atasco de preguntas que se forman dentro de mi cabeza. ¿Por qué su tacto se siente tan bien? ¿Por qué verlo se siente como el suspiro más profundo y satisfactorio? ¿Acaba de llamarme nena? Mis venas se llenan de fuego líquido. Estoy tan desesperada por tenerlo a mi alrededor, por llenarme, que me tropiezo en su abrazo.
–M-Qu– hablar es inútil, así que me rindo.
Sus brazos se deslizan alrededor de mi cintura y me da un tirón solido en la cintura para que me acomode en su lugar en sus brazos. Sus manos se enganchan en la parte superior de mi trasero y todo lo que puedo hacer es mirarlo con asombro.
–¿Ya comiste? – pregunta, su aliento caliente saliendo mucho más cerca de mis labios que nunca antes.
Asiento. Mis brazos se envuelven naturalmente a su alrededor, hasta que puedo agarrar mi propia muñeca. No queda espacio entre nuestros cuerpos. Estoy pegada a él, preguntándome si puede sentir lo rápido que se acelera mi corazón.
–¿Estas borracha? – pregunta, más suave. No he podido apartar la mirada de él, y mucho menos parpadear. Niego con la cabeza. Y ahora, mientras estoy tan cerca de él, presionada contra su dura e inflexible longitud, lo entiendo, mierda.
Por qué las mujeres caen en rendidas a sus pies. Por qué puede elegir a cualquier mujer. Porque su propia mejor amiga sacrificaría toda su maldita amistad con él. Solo necesitamos probar a este hombre. Nolan esta simultáneamente enigmático y familiar. Es un toque de colonia Armani combinado con el plato que tu madre siempre preparaba de pequeña. Es mi mejor amigo…y un amante de fantasía que nunca me atreví a imaginar.
Pero tal vez estoy malinterpretando esto, después de todo. Tal vez solo esta celoso sin razón, por Donnie, la competencia de camiones de comida y la necesidad latente de ganar. Es competitivo, después de todo. No puedo olvidarme de sus hermanos mayores. Nolan nació con una intensa necesidad de ganar, incluso cuando no quiere competir, y …
Mis pensamientos se desvanecen cuando Nolan se agacha y captura…no, consume…mis labios en un beso. No es un beso cualquiera. Es ardiente, inquisitivo y elaborado, un beso que involucra lengua directamente de la puerta. Nolan no pierde el tiempo en follar mi lengua con la suya. Se sumerge, se adentra, traza el contorno de mis labios. Todos mis pensamientos se evaporan, seguidos por cualquier idea de quien soy o como me llamo. Y si, mi clítoris palpita inmediatamente porque, oh, Dios mio, este hombre sabe cómo usar su lengua.
Me besa tan profundamente que casi me ahogo. Se aparta, sus dedos clavándose en la carne de mi cintura. –¿Estas lista para irte? – dice. cierro los ojos con fuerza y asiento. No se adónde planea ir, pero lo seguiré a cualquier parte.
Nolan se endereza, mirando a Donnie por encima del hombro. –Gusto en verte, hermano– La afirmación es tan carente de calidez, tan superficial, que me reiría si pudiera recordar cómo hacer ruidos.
–Podría ser nuestra última oportunidad de vernos– Dice Donnie. –una vez que anuncien que se va a casa pasado mañana. Así que, buena suerte con todo lo que hagas después del show–
Prácticamente puedo ver cómo se le erizan los pelos de punta a Nolan. Se burla, mostrando otro dedo medio por encima del hombro mientras me lleva de la mano.
–Mala suerte para ti también, amigo–
Me agarra la mano, guiándome más allá de las mesas de comida. lo sigo como una muñeca indefensa. ¿Se supone que debo seguir viviendo después de ese beso? Ya lo estoy repasando en mi cabeza, excitándome más y más. Dios, si esa lengua ahí abajo…
Mira hacia atrás, rodeándome la cintura con el brazo. –Sabes que es un maldito imbécil, ¿verdad? –
–Uhh– empiezo. No llega nada más después. Lo sé. Simplemente no puedo transmitir lo que sé.
–No vale la pena pelear con el– continúa Nolan, como si realmente hubiera respondido con sustancia. –Le excita ser el tipo más grande, pero en realidad, le molesta más cuando no participo–
Parpadeo al ver los Popper mientras Nolan reduce la velocidad cerca de un poco de comida. –Ya lo sabría– añade Nolan. –El garaje es en realidad un caldo de cultivo para ese tipo de mierda– y sigo sin poder hablar.
Parpadea una vez para decir. Oh, interesante; Parpadea dos veces para. Hmm, no lo sabía.
–¿Qué debo de comer? – La respuesta parece obvia: mi v****a. Pero todavía no puedo formar palabras. Puede que nunca pueda.
Parte de la niebla comienza a despejarse.
–Umm–
Nolan toma un plato y comienza a llenarlo con Popper de camarones. –Dios, esto se ve bien. ¿Quieres un poco? –
Niego con la cabeza. Por dentro, más allá de mi exterior paralizado por el beso, me río de como elegimos la misma comida.
Toma un gran puñado de poperas, hace una pausa para echar un poco de salsa en el plato y luego me lleva hacia el hueco del ascensor. Mi brazo esta colgado de su cintura mientras recorremos el tortuoso camino que conduce a través de enrejados cubiertos de enredaderas. Una vez que presiona el botón de bajar, mi mirada se desplaza hacia el panorama naranja quemado que respalda los rascacielos del centro de Chicago. Mi mente se aclara justo cuando se mete el último camarón a la boca.
–Um, ¿Nolan? –
Se traga la comida. –¿Sí? –
–¿Qué acaba de pasar ahí atrás? –
–Te bese– Deja el plato en un soporte cercano.
–Muy bien, debo añadir–
Mis ojos se cierran, pero me recuerdo a mí misma que debo concentrarme. –Bien, pero… ¿Por qué? –
-Para que el cara de mantequilla sepa que estas fuera de tus limites–
Sus palabras son a la vez emocionantes y desalentadoras. Lo hizo para marcar su territorio. También significa que estaba muy equivocada con Nolan: aparentemente marcara su territorio por ti.
–Eso no es necesario– le digo.
–Si lo es. No deberías perder el tiempo con el–
–No estaba perdiendo el tiempo. Estaba teniendo una conversación amistosa– y pinchando un poco a la bestia, pero vamos.
–Cariño, ya puedo decir que solo está tratando de acostarse contigo. Créeme. Cree que quieres pasar tu buen rato. ¿Te invitó una copa esta noche? Está tratando de ligar–
–¿Por qué te importa? –
Sus ojos se abren de par en par. –¿Hablas en serio? Es como preguntarme por que como comida todos los días–
–¿Y bien? –
–Estamos aquí juntos– dice, pero esta no es toda la historia. El temblor en su voz delata lo que está omitiendo.
–Si. Como amigos– digo. –Te dejo ir y hacer lo que quieras–
–¿Qué es que, exactamente? – se acerca, pero me armo de valor. –¿Por qué no lo admites? Crees que me acosté con esa chica anoche–
–Es lo que haces–
Se burla. –Estábamos hablando de diseño gráfico. Le enseñé la envoltura de la camioneta– Cuando me quedo en silencio, añade: –¿Y a ti que te importa? ¿Estas celosa? –
Se me hace un nudo en la garganta. Estoy tan celosa que podría romperme, pero me niego a formar parte de este drama. Me niego a convertirme en una de las chicas que se quema y deja de lado.
–Podría preguntarte lo mismo–
–Entonces preguntarme– gruñe, con un fuego en sus ojos que nunca antes había visto. Nunca nos habíamos hablado así. tan intenso. Tan enrevesado. Este es un territorio nuevo y yo, por mi parte, no traje mi maldito mapa.
Me trago un nudo en la garganta, porque aquí viene. El momento en que Nolan descubre que soy la pobrecita que está enamorada del playboy, pero demasiado asustada para hacer algo debido a nuestra amistad. De alguna manera, saldrá a la luz que he estado enamorada de él durante meses. posiblemente mucho, mucho mas tiempo. Respiro hondo, concentrándome den el bocinazo distante de las calles de Chicago abajo antes de forzar las palabras a salir de mis labios.
–¿Estás celoso de Donnie? –
–¡Si! — grita, pasándose una mano por el pelo, justo cuando la puerta del ascensor se abre detrás de él. pero lo ignoro; necesito oír esto. –No puedo verte con él, ¿de acuerdo? Me vuelve loco–
Mi mente da vueltas ahora. —¿Por qué? –
Por qué no deberías perder el tiempo con él. Está de pie a unos metros de mi ahora, con las manos apoyadas en las caderas.
–¿Cuál es el punto? Lo eliminaran pronto, o nos eliminaran a nosotros. Y luego nos vamos a casa, ¿y entonces qué? Solo te lastimaras.
Me burlo justo cuando la puerta del ascensor se cierra, vacía después de su viaje de tonto a la azotea. –Así que no quieres que hable con cualquiera que pueda estar interesado en mi durante el viaje. Quieres quedarme solo para ti, ¿eh? –
Intento que suene como la broma que creo que es. Por qué no hay forma de que Nolan realmente me quiera. Pero en el fondo de mi cabeza, en realidad por todas mis extremidades, la verdad zumba. La comprensión está llegando a su punto máximo.
–Si– la palabra cae como un martillo. Definitiva. Inequívoca. Me está mirando con esa mirada gélida que puede romperme en un millón de pedazos. El significado me golpea tan fuerte que ni siquiera puedo entenderlo al principio. Estar celoso de Donnie es una cosa. Pero esto…
Intento reírme. Porque no quiero ser la chica que de alguna manera pasó por alto el hecho de que su dolorosamente atractivo y soltero mejor amigo está interesado en ella. No. No puedo ser esa chica. Esas chicas siempre son las primeras en morir en las películas de ciencia ficción, y si soy esa chica, significa que también seremos los primeras eliminadas en este programa.
—¿Encerrarme como la hermana pequeña que nunca tuviste? – pregunto incapaz de hacer la pregunta que necesito desesperadamente: ¿De verdad me deseas? –mantenerme escondida hasta que vuelva a casa con Andy y él pueda ser un buen esposo. Suena como un gran plan–
Su mirada se oscurece. –No menciones a Andy, mierda–
–Te encanta mencionarlo como si fuera mi alma gemela perdida hace mucho tiempo–
–No te veo como mi hermana pequeña– escupe Nolan, flexionando la mandíbula de nuevo mientras la risa sale de su boca. –Te veo como mi mejor amiga y una bomba. Y en lo que a mí respecta, Andy nunca volverá a acercarse a ti–
Hay un extraño coctel de emociones deslizándose a través de mí, amenazando con tragarme por completo y enviarme al espacio exterior al mismo tiempo. Estoy delirando. Mareada. Absolutamente, imperdonablemente excitada. Necesito más de esos besos, pero sé que recibirlos me llevará a más preguntas. Mas confusión. Mas desesperación.
–¿Estas tan mal de dinero que necesitas venir a mi lado? – no puedo dejar de recurrir a chistes malos, pero esta vez, mi voz se apaga. Nolan se pasa las manos por la cara y gruñe.
–¡Alexa! ¿Es que no te ves a ti misma? – cuando no respondo, me hace un gesto amplio. –Eres jodidamente sexy, nena. ¿puedo ser sincero al respecto? –
Mi boca se abre, pero el aire de mis pulmones ha desaparecido de nuevo, así que no mas charla. Solo miradas fijas.
–No me crees– dice, acercándose. Esta vez, desliza su mano por mi hombro y la sube por mi cuello. Me guía más cerca de él, de nuevo a distancia para lamerme. Todo mi cuerpo se ilumina como pinchazos y estoy bastante segura de que mis pies se despegan del suelo por lo alta que me siento ahora mismo. –No intento hacer esto raro. Pero quiero mostrarle lo sexy que creo que eres. Déjame decirte cuantas malditas noches no he podido dormir porque pienso demasiado en ti. Porque no puedo dejar de imaginarme quitándose estos jeans ajustados– engancha los dedos en las trabillas de mis pantalones y me atrae contra él. –Y hacer lo que quiera contigo. Alex, tengo un millón de maneras diferentes de excitarte. Pero solo si me dejas–
Mi respiración se entrecorta y cierro los ojos con fuerza. Es demasiado. Es exactamente lo que quiero, pero es demasiado. Porque es solo una parte de lo que quiero. Si, quiero el sexo, pero quiero más la relación. ¿Y de verdad estoy considerando, de forma realista, una relación con Nolan? Mi cerebro esta frito. No puedo manejar todas las entradas porque solo un pensamiento me gobierna ahora mismo: ¿Dios mío, Nolan de verdad quiere tener sexo conmigo?
–Nolan– empiezo a decir, intentando recordar cuales eran mis objeciones a este plan. Follar parece perfectamente bien ahora mismo. Solo lo he estado imaginando durante meses. –Yo no…yo no soy…–
Me obligo a arrancar las palabras de sus madrigueras dentro de mi garganta, –No puedo hacer eso contigo. Yo…yo no soy así. No tengo sexo sin sentido–
Su risa es incrédula. –¿No crees que significaría algo?–
–¿Cómo podría, cuando para cuando volvamos a Bahía Azul ya estarás con la siguiente chica? –
Algo oscuro se desliza por el rostro de Nolan, y me resulta, asintiendo. –De acuerdo– Se frota la cara, alejándose de mí. Golpea con su pulgar contra el botón de bajar del ascensor de nuevo. –Entendido–
Ahora que está allí de pie, el aire frío me rodea, recordándome cuanto necesito su calor. Aunque es una cálida noche de verano, necesito a Nolan.
–¿Y tú? –
–Si. No podría significar nada. Porque esta conmigo. Entendido–
–Eso no es lo que estoy diciendo–
La emoción me aprieta la garganta. Mierda. No esperaba ponerme tan nerviosa por la posibilidad de acostarme con Nolan. Pero aquí estamos. -¿Dices que no quieres que me hagan daño? Bueno, solo hay un hombre aquí en este hotel, en todo este maldito país, que podría hacerme daño. Tu. ¿Y si llevamos esto más lejos? Voy a salir lastimada. Todo el mundo lo sabe. Nolan. Tu no sales con nadie– Marco las palabras con comillas exageradas. –Así que, si hacemos algo, y me refiero a cualquier cosa, terminaré como todas esas otras chicas de tu historia. Ignorada. Olvidada. Solo una chica más en tu eterno pergamino de conquista–
Estoy enamorada de ti. Son las palabras que no puedo decir. porque si lo hago, empezaré a llorar. Y si hay algo que nuestra primera disputa no necesita, son mis lágrimas.
La puerta del ascensor se abre por segunda vez, esperando a que entremos. La mandíbula de Nolan se mueve de un lado a otro mientras su mirada me atraviesa. Parece neutral, pero puedo ver a través de eso. Esta jodidamente furioso. Pero no me arrepiento de lo que dije. Porque ha estado demostrando su incapacidad para comprometerse durante los últimos cinco años.
–Me alegra que pienses tan bien de mi– escupe.
–Pensé que tal vez dos décadas significaban algo, pero supongo que estoy jodidamente equivocado–
Nolan gira sobre sus talones y entra furioso en la cabina del ascensor, dejándome en un silencio atónito. Lo observo hasta que las puertas se cierran, y luego espero hasta que recupero mi capacidad de moverme. Excepto que no vuelvo a presionar el botón. En cambio, voy al extremo más alejado del patio de la azotea. Lejos de la cerveza, las cámaras. Donnie y la conversación. Necesito sentarme y contemplar la ciudad un rato.
Ver si la maraña de la humanidad podría ayudarme a desenredar mis propios nudos. Perder a Nolan es mi mayor miedo, pero podría haber sido yo quien arruine las cosas.