- ¿Por qué? Si la estábamos pasando bastante bien aquí. - Protesté. Pero él se detuvo. -Sí, estábamos. - Señaló la palabra mientras se giraba para buscar nuestras pertenencias. - Ve y despídete de tu amiga. - ¿Mañana me dejarás ir? - Pregunté. Él suspiró. -Vale. Pero yo te llevaré y te traeré. - Gracias. - Comenté, lo abracé y él se quedó inmóvil como una piedra. Luego, me separé y fui a buscar a Ana. Ana estaba bailando con su esposo, así que toqué su hombro y ella se giró. - ¿Ya te vas? - Preguntó, reconociendo que sí, ya que tenía puesto el traje. - Sí, nos hemos hecho tarde y estoy cansada. - Respondí. -Bueno, mañana irás, ¿verdad? - Preguntó. - Sí, venía a preguntarte tu número y dirección. Vamos toma mi teléfono. - Le entregué mi teléfono y marcó su información. -Nos vemos

