En cuanto pisé el suelo del pasillo, sonreí. Por fin había salido de esa habitación que conocía tan bien. Había contado exactamente los azulejos del suelo, las líneas de la pared y las uniones en el PVC del techo. Sabía cuántos puntitos rojos tenía el colchón y cuántos puntitos blancos. - Esta es tu nueva habitación. - Comentó Alex, al abrir la puerta y revelar un bonito cuarto decorado con una cama en el centro. Miré el colchón de color gris y no pude evitar sonreír. Me sentía feliz. Por fin podía decir que todo esto se estaba solucionando. Mi esperanza se había mantenido intacta en ese pequeño lapso. Había aprendido a ser fuerte y valiente. También empecé a darme cuenta de las dificultades de la vida. Y ahora, por fin, estaba en una habitación muy bonita. No podía creer la emoción y

