Iana Bennett — ¿Por qué tendría que subir a tu auto? Pregunte seria mirándolo y el solo rio. Justo ahí quería golpearlo. En su endemoniada sonrisa. — Sube, te llevare. — Estoy esperando un taxi, no tienes por qué molestarte en llevarme a casa. — Que tonta eres. A esta hora no pasan taxis. Tenía razón, ya ningún taxi trabaja a esta hora, y la calle en donde vive Lily es un poco alejada, a comparación de mi casa, que queda en una villa cerca del centro de la ciudad. Lo pensé por un instante, y con nervios acepte. — Bien. Subí en el auto poniendo el cinturón, cerré la puerta con delicadeza ya que es auto es hermoso, pero el dueño no le favorece. Empezó a conducir y ninguno decía nada. A los minutos llegamos a un restaurante, y yo fruncí el ceño girando mi rostro para verlo, pero ante

