Pov Alex
Elevo la mirada hacia la luna que se encuentra sola, sin la compañía de nubes o estrellas. Solo me siento yo sin ella, sin mi mate, mi pequeña.
Suspiro pesadamente mirando ahora al lago de aguas cristalinas que tengo enfrente que refleja la luna. Desde que Nati no está no he podido dormir bien, en las noches de insomnio voy a su habitación donde aún permanece su dulce aroma y veo sus fotografías poniéndome a llorar culpandome el no haberla podido salvar.
Cada noche me lamento y me culpo por no haber sido capaz de protegerla como se lo prometí tantas veces.
Siento algo húmedo en mis mejillas y es entonces que me doy cuenta que otra vez estoy llorando.
Cada que cierro los ojos no puedo evitar recordar ese m*****o día en el que perdí a mi mate, la mujer de mi vida. Desde entonces tengo un dolor en el pecho que no se va.
Sintiendo los rayos del sol golpearme directamente en los ojos los abro y miro al techo sin ganas de levantarme de la cama.
Simplemente no me quiero levantar...
No quiero hacer nada...
Quiero quedarme todo el día en la cama...
Pero sé que en cualquier momento mis hermanos van a entrar a j***r como hacen todos los días.
Ellos se han resignado a que Nati ya no está, llevándola siempre presente, pero el que más presente la tiene soy yo. No creo que esté muerta, algo en mi me dice que está viva, pero muy en el fondo sé que es imposible ya que fuí testigo de como fue su... muerte, torturandome cada noche con ese momento que se repite una y otra vez.
Desganado y con los ánimos por los suelos decido finalmente levantarme de la cama, me doy un baño para acto seguido vestirme y bajar. Al llegar a la primera planta escucho risas que provienen de la sala así que me dirijo en esa dirección hasta ver a Jess reír a carcajadas por Elías quien se encuentra haciéndole cosquillas, pero al notar mi presencia se detiene volteando en mi dirección seguido de Jess.
—¿Y eso, tu levantado tan temprano? —me pregunta Elías.
—Si, siempre somos nosotros los que te tenemos que levantar a la fuerza —comenta Jess mirándome extrañada.
—Sólo venía a avisarles que saldré y tal vez vuelva tarde —dicho esto salgo de la sala, sin esperar respuesta de ambos, y posteriormente de la mansión.
Me dirijo en dirección de los límites en donde me encuentro con Justin hablando con uno de los guerreros.
—¿Alex? —me mira confundido acercándose —que raro tu por aquí.
El motivo del comentario de Justin es porque luego de lo ocurrido me he distanciado de todos, dejé de preocuparme por la manada, pasaba encerrado en mi habitación sin salir ni siquiera para comer, el baño quedaba en mi habitación así que no había necesidad de salir por eso.
Pero ya he vuelto a mis labores de antes, aunque no al cien por ciento, gracias a que Elías habló conmigo y me hizo ver que apesar de todo no puedo dejar desprotegida la manada.
Aún me cuesta mucho seguir sin Nati, pero lo intento, mi único anhelo es poder tenerla a mi lado aunque sé que eso no sucederá por mucho que lo desee.
El día del accidente en donde se supone que ella perdió la vida nunca encontraron sus restos, lo que me hace pensar sobre eso. Una parte de mi dice que está viva, la otra sabe que es imposible y se resigna ante esa idea.
Sé que no puedo hacer nada para remediar el pasado, que no debería descuidar mi manada por algo que ya pasó y que no va a cambiar por mucho que lo desee. Entonces poco a poco fui retomando el control y poniéndome al corriente con todo.
Todo ésto con un objetivo, buscarla, debo de asegurarme que en realidad está muerta. Por eso tengo a varios hombres buscando cualquier cosa que indique lo que le pasó.
No puedo resignarme, no puedo aceptar que ya no esta.
—Iré a correr al bosque —miento.
—Esta bien, ten cuidado —asiento, comenzando a caminar en dirección al bosque.
En realidad a donde iba era al lugar en el que murió Nati ya que es el único lugar donde puedo ir ya que al no haber tenido un entierro no puedo ir a verla al cementerio.
Me transformo para correr por el bosque recordando el día que también pasé por aquí cuando iba en su rescate.
Rato después llego donde ahora son ruinas del lugar en donde ella estuvo.
Vuelvo a mi forma humana mirando los alrededores asegurandome de que no haya nadie rondando por el lugar, pero es entonces que escucho una rama quebrarse, enseguida me pongo alerta y con mi velocidad sobrehumana llego de donde provino el ruido.