La libertad también es una jaula (Parte 2)

1438 Words
El sol había caído y sus últimos rayos iluminaba el paisaje de un bellísimo tono salmón, cuando finalmente cedí ante el cansancio de mi cuerpo y caí pesadamente en medio de una pradera. Hice todo cuanto estuvo en mi poder para evitar lastimarme al caer y fue solo gracias a mis rápidas reacciones que el impacto de caída no fue tan dañino como debió haber sido. Luego de caer pesadamente sobre el abundante pasto en la zona, lo primero que hice fue verificar mi cuerpo en busca de alguna herida, la cual para mi fortuna no encontré pese a lo pesada y dramática que fue la caída. Las arpías tenemos husos huecos y nuestro peso es apenas una cuarta parte del de un humano, eso fue lo que me explicó aquel niño con el que viajaba a modo de suposición cuando me observaba con una profunda curiosidad en sus ojos. También dijo que, esta característica hace que nuestra especie no solo puedan volar, sino que también, hace que seamos capaces de soportar grandes impactos de caída. Tras eso siguió bombardeándome con suposiciones y observando cuidadosamente mi cuerpo, hasta el punto de incomodarme, por lo que realmente no escuché todo lo que mencionó después. A groso modo, recuerdo vagamente que habló de algo llamado bolsa de vuelo, el cual es un órgano que se encuentra en algunas aves y otras cosas sin sentido para mí, por lo que lo dejé delirar en solitario después de un rato. En cuanto al motivo por el que he caído pesadamente en esta pradera, hace no mucho tiempo atrás consigue una pseudolibertad gracias a que mi actual maestro no me obligaba a hacer nada en contra de mi voluntad. Sin embrago, en el calor del momento y con la ansiada libertad a mi alcance, fue un impulso pasional lo que hizo que atacara a mi actual maestro. Desgraciadamente, mi actual maestro es un no-muerto o en caso de que mi suposición sea errónea, es algo similar a un no-muerto. Es una criatura capaz de devorar almas o lo que es prácticamente lo mismo, es papaz de absorber la energía espiritual de un ser vivo. Cuando mi actual maestro se defendió de mi ataque, usó esa extraña habilidad en mi para mantenerme alejado o incapacitarme, la verdad no estoy segura de sus motivos, puesto que mi actual maestro es una persona muy difícil de leer y nunca se puede saber realmente lo que pasa por su cabeza. Olvidando su complicada personalidad por un segundo, el problema es su habilidad y fue gracias a esa habilidad que mis anhelos se han visto truncados. Si tan solo hubiese sido un poco más rápida ahora mismo sería completamente libre. ¿Por qué? ¿Simplemente por qué la primera oportunidad de libertad verdadera tiene que estar bajo el resguardo de una criatura como esa? —¡Maldición!—grité con una terrible frustración mientras golpeo el suelo con una de mis manos, provocando que las luciérnagas de fuego empezaran a revolotear a mi alrededor. Luego e impulsada por el momento, sujeté delicadamente entre mis garras una de las luciérnagas que revolotean a mi alrededor. —Ahora estas exactamente en la misma posición que yo—le dije al indefenso animal que revolotea en mi mano —¿Cómo escaparas?—sabía que aquella criatura jamás respondería a mi pregunta, por lo que la deje en libertad. Así era como me sentía, me sentía igual que aquella luciérnaga que revoloteaba entre mis garras, incluso si quisiera ser completamente libre, para lograrlo tenía que matar a esa criatura que un simple toque es capaz de brindarme la muerte más horrible posible. En el pasado un no-muerto atacó mi aldea, muchos murieron en ese terrible incidente y fue solo tras varias horas de combate que finalmente fuimos capaces de vencer a la criatura. Fueron necesarias 30 arpías guardián para abatir a una sola criatura y siete de ella murieron por acercarse demasiado a la criatura. En cuanto a lo que se siente que devoren tu alma, es probablemente algo que no deseo volver a experimentar. El sentimiento es similar a ser desollado en vida, ya que probablemente la capa superficial de tu alma es lo que corresponde a tu piel. Es por eso que la sensación es como si literalmente te arrancaran la piel y aunque esos ataques no dejan daños visibles, sinceramente romperse un hueso es menos doloroso. Ni siquiera quiero imaginar lo que se siente que una porción completa de tu alma sea arrancada… Dicho eso, los no-muertos no son invencibles, tienen varias debilidades y la magia es una de ellas. Sin embargo, el hecho de no poder acercarme a ese niño es un problema para mí y dado que no tengo talento mágico, tampoco tengo otra alternativa que hacer algo similar a lo que hicimos con aquel no muerto. Me refiero a peligros ataques en caída libre y el uso de armas de rango para causar daño paulatinamente hasta que no pueda defenderse más. —Es imposible para mi…—esa fue la conclusión a la que llegué. Podría plantearme intentarlo si ese niño fuera un no-muerto cualquiera, me refiero a una criatura que carece de inteligencia y solo vaga por el mundo buscando comida. Sin embargo, ese niño tiene una mente aguda y una personalidad bastante perversa, por lo que un error podría causarme la muerte. Además, ese niño no está solo y para empeorar las cosas, similar a aquel no muerto de antaño, atacarlo directamente con ataques físicos es muy peligros, lo que para una combatiente puramente física como yo es una terrible desventaja. —Ahora que lo pienso…—me dije —No he sentido los efectos del sello desde que escapé. Tras mi escape de aquel lugar, la única vez que sentí que el sello dictaba mis acciones fue cuando el niño me ordenó que me tranquilizara, fuera de ese momento no he sentido ningún otro efecto por parte del sello de esclavitud. —Quizá…—reflexioné mientras me levanto —Él decía la verdad e incluso si sigo siendo una esclava tendré la libertad de hacer lo que quiera… Tras darme cuenta que era imposible para mi derrotar al niño, opté por creer en su palabra momentáneamente. Probablemente impulsada por mi incapacidad de cumplir mi objetivo. —¿Talvez alguna de las ancianas sabe alguna forma de deshacer el sello o podrían pedirles a algunas arpías clase guardián que me ayuden a cazar a ese niño? Las arpías guardianas son las responsables de defender los nidos, por lo que la gran mayoría de ellas son guerreras poderosas y las pocas que no lo son pueden usar magia muy poderosa. Pensé que, si juntara un grupo decente matar a ese niño no sería tan difícil. Ese sería el caso si no sintiera este sentimiento de culpa al atacarlo ¿Qué pasa si ese niño realmente desea que sea libre y no es una perversa maquinación lo que mueve sus acciones? Mi personalidad no se ha visto alterada por el sello y tampoco tengo impedimento alguno para pensar o hacer lo que quiera. La prueba es que incluso si estoy pensando en una forma de matar al dueño del sello no ha pasado absolutamente nada. Lo normal sería que todo mi cuerpo se acalambrara y que una corriente eléctrica empezara a quemar mi cuerpo desde dentro, intensificándose a medida que me resisto. Sin embargo, eso no ha pasado. Eso nos deja el último problema, el cual es que ese niño muera a manos de alguien más. Mi sello pasaría ser propiedad de esa persona y en el momento que mi sello le sea transferido esa persona, él o ella instantáneamente lo sabrá, lo que se traduce en que nuevamente perderé mi libertad. —Tal como pensé, la única forma de ser realmente libre es matando a ese niño—dije reflexivamente antes de emprender vuelo a mi poblado en busca de ayuda. A diferencia del niño y su grupo, quienes tardaran al menos una semana más en llegar a su destino, yo puedo llegar a la cordillera Muria en un día o talvez menos si me doy prisa y si logro reunir un grupo de guardianas para cuando lleguen a las planicies Izgra, podré ser libre al emboscarlo en ese lugar. Mi curso de acción estaba decidido y la libertad a mi alcance, por lo que apresuré mi vuelo lo más que pude para evitar alguna complicación. Tal y cómo había previsto, no me tomó más de un día llegar a mi hogar. Sin embargo, lo que encontré al llegar no era lo que esperaba…      
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