Experiencias primera parte

1704 Words
Cuando llego a la habitación busco la ropa que usaré esta noche en la fiesta, después veo una película mientras pierdo el tiempo. Me quedo dormida sin darme cuenta, escucho mi nombre entre mis sueños, abro lentamente los ojos y veo a nana mirándome con risa — Mi niña, ya me voy a mi casa, los padres de Ágata llamaron para avisar que vienen llegando — me dice y asiento mientras me desperezo — Bien nana, gracias — respondo mas despierta Me levanto y me doy una ducha rápida, busco la ropa que traje para la fiesta ya que está empezando a oscurecer, me maquillo de forma sutil, un poco de máscara de pestañas y labial, siempre es todo lo que uso. Opto por unos jeans negros a la cadera, una pequeña polera celeste, mi chaqueta negra y me dedico el tiempo restante a secar mi cabello. Si tuviera alguna forma de dejarlo lacio sería feliz, pero son muy costosas, quizás en unos años sean más accesibles. — Amiga, lamento la tardanza — dice una agitada Ágata — No te preocupes, puedes quedarte en casa, ya sabes puedo pedir que vengan por mi — le digo mientras termino de peinar mi cabello — No, iré contigo, solo dame cinco minutos y estaré lista — me dice mientras entra al baño — Ok— le grito para que escuche Diez minutos después estamos listas, vamos a despedirnos de lo tíos y ellos nos dicen que nos cuidemos como siempre que vamos saliendo. Vamos caminando, ya que la fiesta queda a dos cuadras de donde vive mi amiga, me encanta que nuestro grupo de amistades siempre queden cerca de su casa, asi podemos ir caminando. Llegamos y la fiesta está muy animada, enseguida nos ponemos a bailar con mi amiga, a ambas nos gusta. Saludamos a las personas conocidas, la chica que me invitó se acerca mi con un chico alto — Cata, que bueno que viniste, te quiero a presentar a Armando, ella es Catalina — dice presentando al chico alto De verdad que es alto, parezco una enana a su lado, fácilmente puede medir casi los dos metros, bueno puede que exagere un poco, pero es que soy pequeña y no sabría decir cuánto mide. — Hola, puedes decirme Nano — me dice sonriendo — Hola, ella es mi prima Ágata — digo presentando a mi amiga, siempre la presento como prima es una costumbre que tenemos con personas que no conocemos — Hola — dice mi amiga, pero el chico no despega su mirada de mi — ¿Bailas? — me pregunta — Claro — respondo y comenzamos a bailar La noche va avanzando de maravilla, estoy pasando un momento muy agradable, me río mucho de las cosas que me dice Nano, es un gran chico y no soy boba como para no darme cuenta de que tiene interés en mí, pero por mi parte no es igual. Estamos bailando cuando toman mi cintura de manera posesiva, volteo para golpear al idiota que se cree con el derecho de tocarme. Al darme cuenta de quien me quedo bloqueada, ¿qué hace aquí Nicolás? — Hola, Nico, creo que Catalina no esta cómoda con tu mano en ella — le dice Armando de forma educada — Yo creo que sí, ya nos conocemos, ¿cierto? — me dice manteniendo la mirada fija en mí, sin siquiera mirar a Armando — ¿Podemos hablar? — digo aclarando mi garganta Le muestro una sonrisa sincera a Armando y camino un poco con Nicolás a un rincón de la casa. Nada más llegar no alcanzo a decir nada cuando siento que Nicolás acerca su rostro al mío y me besa, me besa como siempre he querido que lo haga, solo que no es como siempre soñé, esta bebido y por ese motivo lo está haciendo. Yo quiero que lo haga estando sobrio y creo que eso nunca va a pasar. Mi mente me dice que me aleje, que no es sano, pero mi cuerpo no obedece, solo me quedo correspondiendo el beso. Cuando termina, él toma mi mano y me lleva donde están todos sus amigos, mi amiga Ágata también está con Andrés sonriendo, al vernos todos sus amigos llegar de la mano. Me hace sentir nerviosa tener tantas miradas en mi, en Nicolás y yo. Los amigos continúan su charla y nos unimos a ellos. Bailamos y pasamos una buena noche. Pasadas las dos de la mañana tomamos camino a casa, vamos en compañía de todos los amigos de Andrés y Nicolás, cuando llegamos a la entrada de la casa nos despedimos, esta vez Nicolás me besa los labios, en un beso tierno, solo un toque de labios, después besa mi frente y se aleja. Con mi amiga nos acostamos, ella con una sonrisa en su rostro y yo con más preguntas que las que tenía. Al día siguiente es domingo, nos levantamos tarde y ordeno mis cosas para cuando mis padres vengan por mi. Mis padres llegan por mi y nos vamos a casa, no recibo ni una llamada ni mensaje por parte de Nicolás, lo que ya se me hizo costumbre. Lunes nuevamente y vuelvo a mi rutina de estudiar a diario. Me concentró en clases y converso mucho con María, quien se ha vuelto una amiga en mis días de estudio. Este viernes tenemos la fiesta de sus amigos, sigo con un poco de duda sobre ir, ya que solo conoceré a María, pero como se conoce gente sin asistir por primera vez a algún lugar, ¿no? Con esa mentalidad le confirmo que asistiré a la fiesta que me invito. El viernes en la tarde recibo un mensaje de María, que vendrá por mi a mi casa junto a su madre, para que mis padres queden tranquilos sobre el irnos solas. Le digo que todo bien y me cambio ropa para la fiesta. Me arreglo y justo cuando estoy lista llega María con su mamá, hablan con mi madre mientras tomo mis cosas y bajo a donde se encuentran. — Hola — saludo a ambas — Hola cariño — me dice la madre de María — Bueno, pasen una buena noche y cuidate — me dice mi madre — Así será mamá — le digo besando su mejilla Las demás se despiden y nos vamos, caminamos a la casa de mi amiga ya que allí vendrán por nosotros, un primo de ella que su padre nos llevará. Le ayudó a maquillarse y nos sentamos a esperar. Reviso mi celular y no tengo nada de parte de Nicolás, creo que debo dejar de mirarlo, pero es que me confunde su actitud, de verdad que me confunde. Primero no muestra interés y cuando estoy con alguien que si lo demuestra aparece y le da por demostrarle a todos que somos algo. Ni siquiera se que somos. Que carajos estoy haciendo con eso, como puedo permitir que juegue y me use de esa manera. Me pierdo en esos pensamientos hasta que María me dice — Llego — nos despedimos de los padres y la hermana de María Afuera se encuentra un auto con un señor y el primo de María, es bien guapo, eso no lo puedo negar, me sonríe y nos subimos al auto para ir a la fiesta. Lo que María me dijo era que el padre de su primo estaría en la fiesta cuidando que estemos bien, pero mi sorpresa al llegar es que se despide de todos y se va. Eso me hace sentir un poco de miedo, si bien salgo mucho a fiestas, pero siempre donde se que estaré a salvo, la fiesta de ayer era de una amiga en la que estaba su familia, los que conocen a mis padres, ya que ella estudió conmigo en años anteriores de mi enseñanza básica o primaria, pero en esta ocasión no conozco a nadie. María parece notar mi miedo, se acerca y dice — Tranquila, mi primo te cuidara, no se alejara de ti, mi madre ya lo amenazó con cuidarte con su vida — dice sonriendo y entrando en al casa de la fiesta Me quedo atrás, pensando en si ir o pedir que alguien venga por mi, finalmente el primo de María toma mi mano y dice — Estaré a tu lado como amigo, no creas que quiero algo más, soy homosexual, por eso María me trae a fiestas para cuidarla, aunque en esta no será así, ya que esta su novio aquí — me cuenta y quedo impresionada María se ve como una chica muy estudiosa y sin apariencia de tener novio, menos de salir a fiestas. Aunque no puedo asimilar cosas de las personas sin conocerlas. Finalmente entramos a la fiesta y como dijo el primo de María no me deja sola, hasta cuando voy al baño me acompaña y espera afuera. Se porta muy bien conmigo, no deja que beba nada que no esté sellado y se encarga de cuidarme como me dijo que lo haría. Miró al hora en mi reloj, ya que mi madre me dijo que a las dos de la mañana debía estar en casa, se acerca la hora y María brilla por su ausencia, me acerco al oido de el primo y le digo — Ya debo irme, mi madre me dio permiso hasta las dos — digo nerviosa — ¿María sabia eso? — me pregunta mirando las escaleras de la casa — Si, incluso la madre de ella le dijo que debíamos respetar la hora porque fue ella la que habló con mi madre para el permiso — le digo cada minuto más nerviosa — Maldición, María seguro bebió demás — dice tranquilo y yo me aterro Que pensará su mamá, que no la cuide o que el primo no nos cuido a ambas. — Espérame aquí, no te muevas voy por ella mientras llamó a mi padre para que venga por nosotros — dice levantándose del sofá en el que estamos sentados Asiento en silencio y miro mi botella de cerveza que es la misma que tengo desde que empezó la fiesta. No soy idiota para beber estando en un lugar desconocido. *Soy la heroína de mi historia*
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD